Esta ensalada de rábano verde con manzana y pepino es un auténtico cóctel de vitaminas, perfecto para darle color a los días grises de finales de otoño y de invierno. El rábano verde tiene un sabor más suave y dulzón que su pariente el rábano negro, lo que lo convierte en la base ideal para entrantes frescos. Este plato no solo alegra la vista con sus colores, sino que aporta muchísimos beneficios gracias a su alto contenido en fibra y oligoelementos. El secreto para que quede de diez está en su preparación: basta con dejar «respirar» un poco el rábano tras frotarlo con sal. Así, su aroma fuerte se transformará en un frescor muy agradable que, combinado con la acidez de la manzana, crea un dúo gastronómico inolvidable.

Esta colorida ensalada de rábano verde, manzana y pepino es una opción perfecta para un picoteo ligero y saludable.
Ingredientes
- 1 rábano verde mediano
- 1 pepino fresco
- 1 manzana verde
- 1/2 limón
- 1/2 lima
- 1 manojo de perejil rizado
- 2 cucharaditas de miel
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pasta de soja
- pimienta negra
- sésamo blanco
- sal al gusto
Cómo preparar la ensalada de rábano verde con manzana y pepino
Lava y pela el rábano verde, córtale los extremos y córtalo en juliana fina. Espolvoréalo con sal, preferiblemente marina, que es más saludable. Frota bien el rábano con la sal usando las manos y déjalo reposar en un bol destapado para que pierda ese olor fuerte tan característico.

Corta el rábano en juliana fina. Frotarlo con sal ayuda a eliminar ese olor fuerte tan característico y el exceso de amargor.
Corta el pepino fresco de la misma forma, en juliana fina. Si tiene muchas semillas y una piel gruesa, te aconsejo que lo peles y lo vacíes un poco; así usarás solo la parte más tierna en la ensalada.

Añade el pepino fresco al rábano. Si la piel es muy gruesa, es mejor pelarlo antes para que la ensalada quede más suave.
Pica finamente la manzana verde agridulce o rállala con un rallador grueso. Lo ideal es cortar todos los ingredientes principales del mismo tamaño, ¡así sabe mucho mejor!

La manzana agridulce aporta mucha jugosidad a la ensalada. Intenta cortar todos los ingredientes en tiras del mismo grosor.
Exprime el zumo de medio limón directamente sobre la manzana y remueve un poco para evitar que se oxide y se ponga oscura.

El zumo de limón no solo aporta una acidez muy rica, sino que también evita que las manzanas se oxiden y se oscurezcan.
Deshoja la ramita de perejil rizado, pícalo muy fino y añádelo al resto de los ingredientes.

Añade el perejil finamente picado. Las hierbas frescas le dan a la ensalada un toque final muy refrescante.
Prepara el aliño. Exprime el zumo de media lima y pásalo por un colador para que no caiga ninguna pepita en nuestra vinagreta.

Para el aliño usaremos zumo de lima. Cuélalo para asegurarte de que ninguna pepita estropee la textura de nuestra vinagreta.
Añade al zumo de lima un poco de salsa de soja espesa, aceite de oliva virgen extra, miel líquida, una pizca de sal y pimienta negra recién molida.

Mezcla el zumo de lima con la salsa de soja, el aceite de oliva y la miel para conseguir un sabor perfectamente equilibrado.
Incorpora la pasta de soja y mezcla el aliño a conciencia. La pasta de soja coreana varía mucho: puede ser ácida, agridulce o muy picante. Es difícil de sustituir porque tiene un sabor muy peculiar, pero si no la encuentras, puedes echarle un chorrito de vinagre de manzana o de arroz para darle ese toque ácido.

La pasta de soja coreana le da al plato un matiz picante único. Si no tienes, puedes ponerle un chorrito de vinagre.
Mezcla bien las verduras con el aliño.

Remueve a conciencia las verduras con el aromático aliño para que cada bocado quede bien impregnado con la salsa.
Tuesta las semillas de sésamo blanco un par de minutos en una sartén seca, justo hasta que empiecen a saltar. Añade el sésamo tostado a la ensaladera, remueve bien y ya puedes llevar el plato a la mesa.

El sésamo tostado le aporta un toque crujiente con sabor a nuez. Añádelo en el último momento, justo antes de servir.
Sirve tu ensalada de rábano verde con manzana y pepino. ¡Que aproveche!

La ensalada terminada tiene una pinta increíble. Es un plato repleto de vitaminas, estupendo para llevar una dieta sana.
Para que tu ensalada de rábano verde con manzana y pepino luzca espectacular en la mesa, te recomiendo servirla en una ensaladera transparente o en boles individuales, espolvoreando el sésamo tostado en el último momento para que mantenga todo su crujiente. Si buscas una versión más contundente, puedes añadirle unos trocitos de pechuga de pollo cocida o unas tiras finas de ternera asada. Y si te apetece jugar con las texturas, prueba a cambiar el perejil por cilantro fresco o añádele un puñado de cacahuetes tostados y picados: le dará un toque asiático irresistible.
Lo mejor es comer la ensalada recién hecha, mientras las verduras mantienen todo su jugo natural. Si necesitas adelantar trabajo, corta los ingredientes pero no los mezcles con el aliño hasta justo antes de servir. Recuerda que la calidad del aceite de oliva virgen extra y la frescura de la lima marcan la diferencia, ya que realzan el toque picante del rábano y el dulzor de la manzana.
0 comentarios