La ensalada de pollo con apio es un plato ligero y saludable que puedes servir perfectamente como plato principal en una comida o cena. La raíz de apio, conocida por sus propiedades beneficiosas desde la antigüedad, aporta un aroma fresco inconfundible y una textura crujiente muy agradable. Si aliñas la receta con una cantidad prudente de salsa y preparas una mayonesa casera con un buen aceite de oliva y un toque de curry aromático, la ensalada quedará increíblemente apetecible. Esta receta es la forma perfecta de demostrar que comer bien puede ser verdaderamente exquisito sin sumar centímetros a la cintura.
Ingredientes para la ensalada:
- 1 pechuga de pollo grande (200-250 g)
- 250 g de raíz de apio
- 1 manojo de perejil fresco
- Sal, pimienta negra, hojas de laurel y una guindilla
Ingredientes para la salsa:
- 1 yema de huevo cruda
- 45 g de aceite de oliva
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- 1/2 cucharadita de curry para pollo
- 2 cucharaditas de zumo de limón
- Sal y azúcar al gusto
Cómo preparar la ensalada de pollo con apio
Pon una pechuga de pollo grande en una cazuela o cacerola de fondo grueso. Añade una cucharadita de sal, un par de hojas de laurel y unos granos de pimienta negra.

Pon la pechuga de pollo en la cazuela con sal, laurel y pimienta negra para hacer un caldo aromático.
Vierte agua fría justo hasta cubrir la carne y, si te apetece, añade una guindilla. Tapa la cazuela y calienta casi hasta llegar a ebullición. Si tienes un termómetro de cocina, el agua debe alcanzar los 80 °C. Cocina el pollo a esta temperatura durante 5 minutos, apaga el fuego y déjalo reposar de 15 a 17 minutos. Preparada de esta manera, la pechuga quedará increíblemente jugosa y sabrosa.
Saca la pechuga de la cazuela, ponla sobre una tabla y déjala reposar 5 minutos. Corta la carne en dados de aproximadamente un centímetro, siempre en perpendicular a las fibras.

Corta la carne de pollo ya fría en dados pequeños, en perpendicular a las fibras, para la base de la ensalada.
Pela la raíz de apio y córtala en juliana fina. Pon el apio cortado en una olla, añade sal y vierte agua hirviendo. Lleva a ebullición, escalda durante 1 minuto y escúrrelo en un colador.
Prepara la salsa mayonesa. Pon una yema de huevo cruda en el vaso alto de la batidora. Añade mostaza de Dijon y zumo de limón recién exprimido, incorpora curry para pollo o pimentón, además de sal y azúcar al gusto (aproximadamente 1/3 de cucharadita de sal y 1 cucharadita rasa de azúcar serán suficientes, a mi gusto). Bate los ingredientes con unas varillas eléctricas o una batidora de mano y, a continuación, vierte un buen aceite de oliva en un hilo muy fino, gota a gota al principio. Te aconsejo mezclar el aceite de oliva virgen extra con un poco de aceite de girasol refinado o de oliva suave para que la salsa no amargue demasiado. Cuando todo el aceite esté integrado, sigue batiendo unos 3-4 minutos más, hasta que la salsa espese y brille.
Pasa el apio escaldado y ya frío a una ensaladera.
Añade el pollo cortado en dados al apio.
Incorpora perejil fresco picado muy fino y pimienta negra recién molida.
Aliña los ingredientes con la mayonesa casera. ¡Es fundamental que todos estén bien fríos! Puedes no añadir toda la salsa que has preparado, así el plato será menos calórico.

Salsea los ingredientes con la espesa mayonesa casera. Recuerda que todos los componentes deben estar fríos.
Mezcla todo muy bien, rectifica de sal al gusto y deja reposar la ensalada media hora en la nevera para que los sabores se integren a la perfección.
Sirve la ensalada de pollo y apio acompañada de una rebanada de pan integral. ¡La comida saludable debe ser sabrosa, fresca y muy apetecible!

Sirve la ensalada terminada con una rebanada de pan integral: es una opción perfecta para una comida saludable.
Para que tu ensalada de pollo con apio luzca aún más atractiva, sírvela en una ensaladera de cristal o en raciones individuales, decorando la superficie con una ramita de perejil fresco o una pizca de pimentón. El acompañamiento ideal será una rebanada de pan integral tostado o unos picos crujientes. Si te apetece experimentar un poco, prueba a añadir un puñado de nueces picadas o una manzana agridulce cortada muy fina: aportará matices nuevos y deliciosos al plato.
Te recomiendo guardar la ensalada sobrante en la nevera, en un recipiente con tapa hermética, durante un máximo de 24 horas. Sin embargo, el mejor momento para disfrutarla es pasados 30 minutos desde su preparación, cuando los ingredientes ya han intercambiado sus aromas pero aún conservan toda su frescura. Recuerda que el gran secreto para conseguir el sabor perfecto está en controlar la temperatura de cocción del pollo, logrando que la carne literalmente se deshaga en la boca.








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