La ensalada de hojas de remolacha con calamares es un plato ligero e increíblemente saludable que encajará a la perfección en tu dieta gracias a su bajo contenido calórico. Mucha gente está acostumbrada a usar las hojas de remolacha solo para preparar platos calientes como el clásico borsch; sin embargo, sus jugosas hojas son un auténtico superalimento, lleno de vitaminas y oligoelementos. Si se escaldan correctamente, pierden su regusto terroso, volviéndose tiernas y maleables, lo que las convierte en la base ideal para aperitivos fríos. En esta receta, combinamos el dulzor de la patata nueva, el toque crujiente del pepino fresco y la delicadeza del marisco para crear un conjunto muy equilibrado de sabores y texturas.

Una ensalada apetitosa y original que combina los beneficios de la verdura fresca, el poder nutritivo del marisco y la suavidad de la patata.
Ingredientes:
- 300 g de calamares
- 100 g de hojas de remolacha
- 50 g de lechuga
- 30 g de cebolla
- 60 g de pepino
- 150 g de patata nueva
Para el aliño:
- 20 g de salsa de soja
- 10 g de vinagre de vino
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra al gusto
Instrucciones para preparar la ensalada de hojas de remolacha con calamares
Pon a remojo las hojas de remolacha en agua fría, lávalas con cuidado y córtalas finamente.

Para esta ensalada usamos solo las hojas más frescas y jugosas; hay que lavarlas muy bien y picarlas finas.
Pon las hojas cortadas en un colador y escáldalas con agua hirviendo. Con este golpe de calor, las hojas de remolacha se vuelven más tiernas y pierden ese regusto terroso tan característico.

Escaldar las hojas con agua hirviendo ayuda a eliminar el sabor a tierra y deja una textura mucho más tierna.
Añade a las hojas de remolacha un poco de lechuga troceada. Corta la cebolla en juliana fina y mézclala con los vegetales.

La combinación de lechuga fresca y cebolla cortada en juliana crea una base de sabor perfecta para el plato.
Corta el pepino por la mitad, dale unos golpecitos suaves con la parte plana del cuchillo (para romper sus fibras), córtalo en trozos pequeños y únelo al resto de las verduras.
Prepara el aliño. Mezcla en un bol pequeño la salsa de soja, el vinagre de vino, el aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra al gusto.

Mezcla la salsa de soja, el vinagre y el aceite de oliva. Este aliño potencia al máximo el sabor de los calamares.
Vierte el aliño sobre las verduras. Puedes guardar un poquito para condimentar luego los calamares.
Remueve todo muy bien. ¡La base verde del plato ya está lista! Ahora vamos con la patata y los calamares.

La parte vegetal ya está lista y aliñada. Déjala reposar un momento mientras preparas los ingredientes calientes.
Corta por la mitad unas patatas nuevas previamente cocidas hasta dejarlas al dente, y dóralas un par de minutos en una sartén con un hilo de aceite.
Si usas calamares congelados, ponlos en un recipiente con agua fría. En unos 5 minutos estarán descongelados. Retira con cuidado los interiores y la pluma transparente. Después, quítales la piel; si tiras desde un borde, sale entera como si fuera un guante.
Lava muy bien los calamares ya limpios bajo el grifo de agua fría.

Retira bien la piel, la pluma y los interiores para que los calamares queden muy tiernos al cocerlos.
Corta los calamares limpios en anillas finas y los extremos en tiras del mismo grosor.

Corta los calamares limpios en anillas finas; así se cocinarán rapidísimo y quedarán preciosos al servir.
Pon a hervir unos 2 litros de agua con sal. Cuando rompa a hervir, echa las anillas de calamar y mantén el fuego fuerte para que vuelva a la ebullición rápidamente. Cuécelos solo 3 minutos; si te pasas de tiempo, el resultado será desastroso y te quedarán unas anillas pequeñas y duras como la goma. Lo ideal es no superar los 3-4 minutos. Escurre el marisco en un colador y enfríalo enseguida (te recomiendo pasarlo por agua fría previamente hervida).

Hierve los calamares un máximo de 3 minutos para que no queden gomosos. Enfríalos rápido para frenar la cocción.
Coloca la mezcla verde en el centro del plato y rodea la ensalada con las patatas nuevas doradas.
Por último, pon las anillas de calamar por encima, rocíalas con un poco más de aliño o salsa de soja, espolvorea con eneldo fresco picado y sírvela al momento.
Para que la ensalada de hojas de remolacha con calamares quede perfecta, sírvela en cuanto la montes, mientras las patatas aún conservan un agradable calor. Como toque final, puedes espolvorear un puñado de sésamo tostado o unos piñones; le aportarán un sutil aroma a frutos secos y un extra de textura irresistible. Si deseas experimentar con matices cítricos, prueba a sustituir el vinagre de vino por zumo de limón o lima recién exprimido, lo que realzará el sabor marino del calamar.
Respecto a su conservación, es aconsejable consumirla al momento, ya que las verduras verdes aliñadas pierden su firmeza con las horas. Sin embargo, si necesitas avanzar trabajo, puedes mantener las anillas de calamar cocidas y las patatas en recipientes herméticos separados dentro de la nevera hasta el día siguiente. Presenta este plato en una comida especial y acompáñalo con una copa de vino blanco seco y bien frío para potenciar todos sus matices.






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