¡Hola a todos los amantes de la buena cocina! Hoy os traigo una receta que os va a encantar por su sencillez y su sabor increíble: los draniki de calabacín y zanahoria. Los draniki (una especie de tortitas o buñuelos de verduras ralladas) son un plato muy popular en la cocina de Europa del Este, tradicionalmente hechos con patata. Sin embargo, esta versión veraniega con calabacín y zanahoria es mucho más ligera, jugosa y llena de color. Son perfectos para un desayuno diferente, una cena rápida o incluso como guarnición. ¡Prepara el rallador que empezamos!
Ingredientes para los draniki de calabacín y zanahoria
- 600 g de calabacín (pulpa sin semillas ni piel)
- 100 g de zanahoria
- 2 huevos
- 20 g de eneldo fresco
- 50 g de harina de trigo
- 1/2 cucharadita de levadura química (polvo de hornear)
- Sal al gusto y aceite vegetal para freír
Cómo preparar los draniki de calabacín y zanahoria
Preparamos el calabacín. Los calabacines pequeños y jóvenes con semillas sin desarrollar (zucchini) se pueden usar enteros, sin pelar. Los calabacines grandes y maduros deben pelarse. Con un pelador de verduras, retiramos una fina capa de piel. Cortamos el calabacín y, con una cuchara, extraemos el centro blando con las semillas. Para cocinar, nos quedará la pulpa densa y firme.
Rallamos el calabacín pelado y sin semillas con un rallador grueso o lo procesamos en un robot de cocina.
Lavamos bien la zanahoria con un cepillo y la raspamos. Rallamos la zanahoria con un rallador fino (el que se usa para el queso). Ponemos el calabacín rallado en un bol y añadimos la zanahoria rallada.
Añadimos sal al gusto. Mezclamos las verduras ralladas con la sal y cascamos los huevos sobre la mezcla.
Picamos el eneldo. Añadimos al bol unas 2 cucharadas de eneldo picado. Mezclamos bien las verduras con los huevos y el eneldo.
En un recipiente aparte, mezclamos la harina de trigo con la levadura química para que se distribuya uniformemente. Añadimos la harina con la levadura al bol con las verduras. Para una dieta sin gluten, sustituye la harina de trigo por harina de arroz.
Mezclamos bien la masa. Si suelta mucho líquido, añade 1-2 cucharadas más de harina, no más. Puedes dejar reposar la masa de 10 a 30 minutos, pero no es imprescindible. A menudo se recomienda escurrir el calabacín rallado. En mi opinión, para los draniki no es necesario, y tampoco es una buena idea para otras preparaciones. ¿Por qué desechar esa humedad beneficiosa que no molesta a nadie?
En una sartén de fondo grueso, vertemos aceite vegetal y lo calentamos bien. Con una cuchara, vamos poniendo porciones de masa en el aceite caliente para formar los draniki. Una cucharada por draniki es suficiente; si son pequeños, son más fáciles de voltear.
Freímos a fuego medio por ambos lados hasta que estén dorados. Retiramos los draniki de la sartén y los colocamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
¡Los servimos calientes, están deliciosos recién salidos de la sartén! Una salsa de smetana (una crema agria espesa de Europa del Este, similar a la crème fraîche) con ajo es el acompañamiento perfecto para este plato.
Y así de fácil es preparar estos maravillosos draniki de calabacín y zanahoria. Crujientes por fuera, tiernos y jugosos por dentro, son una auténtica delicia que conquista a la primera. Sírvelos recién hechos, bien calientes, acompañados de una salsa de yogur con ajo y eneldo o la tradicional smetana. También puedes experimentar añadiendo un poco de queso rallado a la masa para un toque extra de sabor. Espero que disfrutes de esta receta tanto como yo. ¡Buen provecho!











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