¡Dale una vuelta de tuerca a las clásicas croquetas con esta original y saludable receta! Las croquetas de zanahoria con sémola son un plato muy popular en la cocina casera de Europa del Este, una forma deliciosa de incluir más verduras en la dieta de niños y adultos. La sémola les aporta una textura increíblemente suave y tierna por dentro, mientras que la zanahoria les da un toque dulce y un color vibrante. Son fáciles de preparar, económicas y perfectas para una comida ligera o como guarnición. ¡Anímate a descubrir un nuevo sabor que te sorprenderá!
Ingredientes para las croquetas de zanahoria con sémola
- 2 zanahorias
- 200 ml de leche
- 3 cucharadas de mannaya krupa (sémola de trigo)
- 35 g de mantequilla
- un manojo de perejil
- 1 huevo
- pimienta negra, nuez moscada, pimentón dulce molido, cúrcuma molida
- sal al gusto
- aceite vegetal para freír
Modo de preparación de las croquetas de zanahoria con sémola
Cocinamos unas gachas de sémola espesas. Medimos la sémola de trigo. Vertemos la leche en un cazo de fondo grueso y la llevamos a ebullición. En la leche a punto de hervir, añadimos la sémola en un chorro fino, removiendo constantemente para que no se formen grumos. Cocinamos las gachas a fuego bajo durante 3 minutos.
Dejamos enfriar las gachas ya preparadas. No es necesario añadir sal en este paso, ya que la incorporaremos más tarde a la masa de zanahoria.
Lavamos bien las zanahorias con un cepillo y les quitamos la piel con un pelador de verduras. Rallamos las zanahorias con un rallador grueso. Engrasamos una sartén con aceite vegetal, añadimos la zanahoria rallada y la mantequilla.
Salteamos la zanahoria a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que esté tierna.
Preparamos la masa. En un bol hondo, mezclamos las gachas de sémola ligeramente enfriadas con la zanahoria salteada.
Añadimos aproximadamente una cucharada de perejil finamente picado. En este punto, salamos la masa al gusto, ya que en los pasos anteriores los ingredientes se cocinaron sin sal.
Cascamos un huevo de gallina grande en el bol y mezclamos todo bien. Los vegetarianos pueden sustituir el huevo por 2 cucharaditas de fécula de patata.

Espolvoreamos pimentón dulce molido, añadimos aproximadamente media cucharadita de cúrcuma molida y pimienta negra recién molida.
Sazonamos. Espolvoreamos pimentón dulce molido, añadimos aproximadamente media cucharadita de cúrcuma molida y pimienta negra recién molida. Rallamos 1/4 de nuez moscada con un rallador fino. Si cocinas para niños y a tus pequeños no les gustan las especias, es mejor omitir este paso de la receta.
Volvemos a mezclar todo bien, y ya podemos empezar a freír las croquetas.
Engrasamos una sartén de fondo grueso con una fina capa de aceite vegetal refinado y la calentamos. Colocamos las croquetas en la sartén caliente con una cuchara, calculando una cucharada por croqueta. La masa es espesa pero bastante pegajosa, por lo que es mejor formar las croquetas con la cuchara.
Freímos a fuego moderado hasta que adquieran una apetitosa costra dorada por ambos lados. Como todos los ingredientes, excepto el huevo, ya están cocidos, la fritura solo llevará unos minutos. Una vez listas, puedes colocar las croquetas de zanahoria con sémola sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite vegetal.
¡Y ya están listas tus deliciosas croquetas de zanahoria y sémola! Sírvelas calientes, recién hechas, acompañadas de una cucharada de crema agria, yogur natural o tu salsa favorita. Son un plato increíblemente versátil que también está delicioso a temperatura ambiente, por lo que son ideales para llevar en un táper. Espero que disfrutes de esta receta tanto como yo. Es una prueba de que la comida sencilla y casera puede estar llena de sabor y cariño. ¡Buen provecho!











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