La crema de salmón es la encarnación del confort casero y la elegancia gastronómica en un solo plato. Usar carne picada de pescado en esta receta no solo la hace más económica, sino que también permite lograr una textura perfectamente homogénea sin preocuparte por las espinas. En los países nórdicos, este tipo de sopas cremosas se preparaban tradicionalmente para recuperar fuerzas durante los meses más fríos, combinando pescado graso con tubérculos accesibles. En nuestra versión, el pimiento rojo dulce y el pimentón ahumado aportan un toque vibrante, llenando la cocina de un aroma tentador desde el primer momento de cocción. Su textura aterciopelada, complementada con la suavidad de la nata, convierte una comida de diario en una auténtica fiesta de sabores.
Ingredientes
- 250 g de carne picada de salmón
- 4 patatas pequeñas
- 1 cebolla
- 1 tomate maduro
- 1 zanahoria
- 1/2 pimiento dulce rojo o amarillo
- 20 g de mantequilla
- 600 ml de caldo de pescado
- 200 ml de nata líquida (10% de materia grasa)
- Pimentón dulce, aceite de oliva, sal, pimienta negra
- 15 g de harina de trigo
- Perejil fresco y queso parmesano rallado para servir
Cómo hacer crema de salmón
Pica finamente una cebolla pequeña. Vierte un poco de aceite de oliva, añade mantequilla y echa la cebolla en la mantequilla derretida. Salpimenta. Prepara la sopa en una olla de fondo grueso, es muy cómodo pochar ahí la cebolla y luego añadir el resto de los ingredientes para cocer la sopa. Así no tendrás que fregar cacharros de más.

Empieza la receta pochando la cebolla en una mezcla de aceite y mantequilla hasta que esté transparente en una olla de fondo grueso.
Cuando la cebolla esté transparente, espolvorea la harina de trigo y rehoga durante un par de minutos hasta que adquiera un color dorado.
A continuación, incorpora las verduras una a una. Primero, añade la zanahoria rallada gruesa.
Pela las patatas, córtalas en dados y échalas a la olla junto a la zanahoria.
Pica finamente el pimiento rojo o amarillo sin semillas y añádelo con los demás ingredientes. No uses pimiento verde, estropearía el color final de nuestra crema.
Vierte el caldo de pescado muy caliente, lleva a ebullición y cuece a fuego lento durante 25 minutos. Puedes sustituir el caldo de pescado por agua hirviendo y una pastilla de caldo de verduras.
Cuando la patata esté tierna, incorpora a la olla un tomate rojo cortado en dados o añade un par de cucharadas de tomate natural triturado.
Saca la carne picada de salmón del congelador 30 minutos antes de cocinar y déjala a temperatura ambiente. Cuando esté descongelada, desmenúzala con un tenedor y échala a la sopa hirviendo. Si haces la crema con pescado entero, quítale la piel al salmón, separa la carne de las espinas y echa los trozos a la sopa.
Añade sal al gusto y una cucharadita de pimentón dulce ahumado. Si te gusta el picante, aparte del pimentón puedes echar una pizca de chile o guindilla.
Lleva de nuevo a ebullición y cocina durante 10-12 minutos más; para la carne picada de pescado, este tiempo es más que suficiente.
Tritura todos los ingredientes con una batidora de mano hasta obtener una textura fina y sedosa. Vierte la nata en este punto y remueve bien. Vuelve a poner la olla al fuego y calienta la sopa, ¡pero sin dejar que llegue a hervir! En cuanto veas que empiezan a formarse burbujas por los bordes, retira la olla del fuego.

Consigue una textura perfectamente lisa con ayuda de una batidora de mano y luego añade la nata suave.
Tu crema de salmón con nata ya está lista. Espolvorea un poco de queso parmesano rallado y perejil fresco picado, añade una pizca de pimienta negra y roja recién molidas, y sirve inmediatamente.
Para que tu crema de salmón luzca como en el mejor restaurante, sírvela en platos hondos precalentados. Unos picatostes caseros dorados en aceite de oliva con ajo o un par de gotas de aceite de eneldo aromático serán el acompañamiento ideal y aportarán un bonito contraste visual. Si te apetece experimentar con la textura, prueba a sustituir parte de la patata por apionabo: le dará unas exquisitas notas a frutos secos y la hará un poco más ligera. Puedes conservar las sobras en la nevera hasta dos días, pero ten mucho cuidado al recalentarlas: hazlo a fuego lento y no dejes que hierva a borbotones para que la nata no se corte. Si al enfriarse notas que la crema ha espesado demasiado, añade un chorrito de leche caliente o caldo cuando vayas a calentarla. Esta crema de salmón combina a la perfección con una rebanada de pan baguette recién hecho y una ramita de tomillo, creando la atmósfera ideal para una cena relajada y de calidad.











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