Vamos a preparar un delicioso postre en taza: una crema de ricotta con chocolate, mermelada agridulce de manzana y arándanos rojos, y bizcochos de soletilla. Este postre recuerda un poco a un tiramisú en taza, pero al no llevar café, su sabor es mucho más suave y cremoso, dejando que brillen con luz propia las notas nobles del queso italiano. Imagina el encuentro entre la textura aterciopelada de la crema montada, el aroma intenso del chocolate fundido y la chispa vibrante de la mermelada de frutas creando un contraste perfecto. Los postres en porciones individuales son una idea fantástica para cenas con amigos, ¡y no te preocupes si no tienes vajilla idéntica para todos! Sírvelos en tazas distintas sin miedo; ese toque ecléctico aporta muchísimo estilo y un aire casero y acogedor.

Este suave postre de ricotta y chocolate tiene una pinta increíble y es facilísimo de hacer. El capricho perfecto para una tarde de relax.
Ingredientes
- 200 g de queso ricotta (50% de materia grasa)
- 80 g de chocolate con leche
- 120 ml de nata (33% de materia grasa)
- 30 g de mantequilla (82% de materia grasa)
- 35 g de azúcar glas
- 2 bizcochos de soletilla
- 50 g de mermelada de manzana y arándanos rojos
- Kumquat confitado, anacardos, decoraciones de azúcar (fideos de colores)
Cómo preparar la crema de ricotta y chocolate
Funde el chocolate con leche al baño maría o en el microondas. Calienta la nata (33% de materia grasa) casi hasta que empiece a hervir. Vierte la nata caliente sobre el chocolate fundido y remueve con cuidado hasta integrar bien.

Remueve con mimo el chocolate con la nata hasta conseguir una masa brillante y homogénea. Será la base de nuestra crema.
En otro bol, mezcla el queso ricotta con el azúcar glas. En este punto, puedes añadir un toque de extracto o esencia de vainilla al gusto.

En este punto, anímate a añadir vainilla para darle aroma. La ricotta debe estar a temperatura ambiente para integrarse mejor.
Deja ablandar a temperatura ambiente una buena mantequilla con alto contenido graso. Bate la mantequilla con unas varillas o una lengua de gato durante un par de minutos e incorpora poco a poco la mezcla de ricotta y azúcar glas.

Es fundamental usar una buena mantequilla. Incorpora la ricotta poco a poco para que la crema no se corte.
Bate todo junto hasta conseguir una masa homogénea. Por cierto, una gran alternativa a esta mezcla es el queso mascarpone; al ser tan graso, te ahorrarás el paso de mezclarlo con mantequilla.

Bate todo hasta que quede muy esponjoso. Si prefieres una versión más grasa, sustituye la ricotta y la mantequilla por mascarpone.
Añade el chocolate con nata a la mezcla de mantequilla y ricotta. Bate con las varillas hasta que la crema de chocolate quede lisa y uniforme. Esta crema es una delicia por sí sola, pero también es perfecta para rellenar tartas.

Unimos ambas preparaciones. El resultado es una crema lisa, de sabor intenso y con una textura que aguanta perfectamente la forma.
Toca montar el postre. Necesitarás dos tazas transparentes, tipo vaso, de unos 200-250 ml de capacidad. Pon una cucharada sopera de mermelada de manzana y arándanos rojos en el fondo de cada una.

La mermelada aporta un toque ácido riquísimo que equilibra a la perfección el dulzor de la crema de chocolate.
Sobre la mermelada, reparte la crema de ricotta y chocolate. Si metes la crema en una manga pastelera con boquilla rizada, conseguirás unas capas con relieves preciosos.

Si usas una manga con boquilla rizada, las capas tendrán un relieve precioso y un acabado muy profesional.
Llena las tazas hasta arriba alternando capas de crema y mermelada. Clava un bizcocho de soletilla en cada taza en posición vertical. Si quieres darle un toque especial, puedes bañar las puntas de los bizcochos en chocolate fundido y espolvorear unos fideos de colores.

Este clásico bizcocho italiano le da el contrapunto ideal a la crema. Puedes bañar las puntas en chocolate y fideos de colores.
Esparce los anacardos sobre una bandeja y tuéstalos en el horno precalentado durante 5 minutos, hasta que estén dorados. Pásalos a una tabla y déjalos enfriar. Decora el postre con los anacardos, kumquat confitado y unos fideos de chocolate o la decoración que más te guste.

Los anacardos tostados aportan un crujiente fabuloso, y el kumquat confitado le da un aire festivo y mucho color.
Guarda este delicioso postre en la nevera hasta el momento de servirlo; la crema de ricotta, chocolate y nata debe disfrutarse bien fría. Un consejo: si el postre es solo para adultos, añade unas gotitas de coñac, un buen licor o whisky a la crema. El alcohol se debe incorporar al chocolate fundido con la nata.

Es imprescindible enfriar el postre antes de servirlo. Para los adultos, un chorrito de tu licor favorito en el chocolate le va de maravilla.
Ten en cuenta que esta crema de ricotta y chocolate es bastante contundente y calórica, por lo que resulta el broche de oro ideal para una comida ligera, como un pescado al horno con una buena ensalada fresca. Para que la presentación sea espectacular, te recomiendo usar cristal transparente: así se verán perfectamente todas las capas apetecibles y los colores en contraste. Antes de servir, deja reposar el postre en la nevera al menos media hora. Esto permitirá que los sabores se asienten y que la textura gane firmeza y suavidad.
No dudes en experimentar con el relleno. Puedes cambiar la mermelada de manzana y arándanos rojos por una confitura de frambuesa o una mermelada espesa de albaricoque. Si preparas una versión solo para adultos, añade una cucharadita de tu licor aromático favorito o coñac a la base de chocolate; le dará a la crema una profundidad exquisita y un regusto increíble. Para la decoración final, los anacardos quedan genial, pero también puedes usar almendras laminadas o unas hojitas de menta fresca para potenciar el frescor de la ricotta.
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