Hoy te traigo un plato que es puro confort y sabor: costillas de cerdo estofadas con col y vino tinto. Esta receta, con raíces en la cocina casera europea, es la solución perfecta para los días fríos en los que el cuerpo pide algo sustancioso y reconfortante. La combinación de la carne tierna, la dulzura de la col cocida lentamente y la profundidad que aporta el vino tinto crea una armonía de sabores increíble. Es un plato sencillo, sin complicaciones, pero con un resultado que sorprende y enamora. ¡Prepara el pan para mojar, porque la salsa es espectacular!
Ingredientes para las costillas con col y vino tinto
- 500 g de costillas de cerdo
- 400 g de col blanca
- 120 g de cebolla
- 100 g de vino tinto seco
- 1 cucharadita de tomillo seco
- sal, pimienta negra molida, aceite vegetal
Cómo preparar costillas con col y vino tinto
Las costillas de cerdo carnosas y no demasiado grasas son la elección ideal para este plato. Retiramos la fina membrana del costillar y cortamos las costillas una por una.
Hacemos unos cortes diagonales en la carne de las costillas. No es necesario cortar profundo, solo un poco para facilitar el dorado.
Espolvoreamos las costillas preparadas con pimienta negra molida y las rociamos con cualquier aceite vegetal neutro. Frotamos el aceite con las manos.
Retiramos las hojas exteriores de la col. Cortamos la col en tiras de un poco menos de medio centímetro de ancho. Picamos finamente la cebolla.
Calentamos a fuego fuerte una sartén honda de fondo grueso o una cazuela. Colocamos las costillas en la sartén caliente y las doramos rápidamente hasta que estén doradas. No es necesario añadir aceite, ya que la carne ya lo tiene y además el cerdo soltará un poco de su propia grasa.
Damos la vuelta a las costillas y añadimos la cebolla finamente picada. Sofreímos la carne con la cebolla durante unos minutos, hasta que la cebolla esté traslúcida y blanda. Si lo deseas, en este punto puedes añadir un diente de ajo finamente picado.
Añadimos la col cortada y sazonamos con sal al gusto. Tapamos y cocinamos a fuego bajo durante aproximadamente media hora.
Pasada media hora, cuando la col esté blanda, removemos. Luego, vertemos el vino tinto seco o semiseco y espolvoreamos el tomillo seco; el tomillo fresco también sirve.
Volvemos a tapar el guiso y cocinamos a fuego lento durante aproximadamente una hora más. Durante este tiempo, la col se ablandará, se impregnará de los jugos y la carne se desprenderá sola del hueso.
Los últimos 10 minutos, cocinamos sin tapa a fuego bastante alto para que se evapore el líquido. Servimos las costillas con col estofadas en vino tinto bien calientes. Antes de servir, decoramos con hojas de perejil fresco y espolvoreamos pimienta negra molida. Una salsa de smetana (un tipo de crema agria de Europa del Este) con hierbas o unas migas de pan blanco tostadas hasta dorar son un delicioso acompañamiento para este plato.
¡Y ya está! Un plato de costillas con col y vino tinto listo para llevar a la mesa y disfrutar. Espero que te animes a preparar esta receta y que llene tu hogar de calidez y aromas deliciosos. La carne, increíblemente tierna, y la col, impregnada de todos los jugos, hacen de cada bocado una auténtica delicia. Sírvelo bien caliente, quizás acompañado de un puré de patatas cremoso o simplemente con un buen pan rústico. No olvides compartir tu experiencia en los comentarios. ¡Buen provecho!











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