¡Bienvenido a un viaje culinario al corazón de Europa Central! El codillo de cerdo cocido en cerveza es un plato robusto y reconfortante, famoso por su presencia en festivales como el Oktoberfest. Imagina una carne tan tierna que se deshace del hueso, impregnada del sabor profundo de la cerveza y las especias, y coronada con una piel irresistiblemente crujiente. Aunque pueda parecer un plato de restaurante, esta receta te guiará paso a paso para que puedas prepararlo en casa de forma sencilla y sorprender a todos con un festín inolvidable.
Ingredientes para el codillo de cerdo cocido en cerveza
- 2.5 kg de codillo de cerdo
- 3 botellas de cerveza rubia
- 1 cucharadita de azafrán imerético (pétalos de caléndula, se puede sustituir por cúrcuma para dar color)
- 1 raíz de perejil
- 1 manojo de apio
- 2 zanahorias
- 2 cebollas
- 1 cabeza de ajo
- pimienta negra y hojas de laurel
- 2 cucharaditas de granos de mostaza amarilla
- 2 cucharaditas de pimentón dulce molido
- 20 ml de aceite de oliva de buena calidad
- 1 cucharadita de azúcar moreno
- sal, agua
Modo de preparación del codillo de cerdo cocido en cerveza
Elegimos en el mercado o en la tienda codillos de cerdo carnosos y chamuscados. Yo he elegido dos de tamaño mediano, que es justo lo que se necesita para un grupo pequeño. Se puede coger una pieza más grande, pero tardará más en cocerse y además tiene un hueso grande.
Bien, lavamos los codillos y los ponemos en la olla más grande que tengamos en casa.
A continuación, añadimos los condimentos: una raíz de perejil pelada, un manojo de apio (tallos y hojas), una cabeza de ajo cortada por la mitad, cebollas cortadas con su piel, zanahorias, unas hojas de laurel y una cucharadita de granos de pimienta negra.
Además de los condimentos mencionados, se pueden añadir semillas de hinojo, umbelas de eneldo, perejil fresco y comino.
Ahora vertemos cerveza rubia en la olla con los codillos, añadimos agua hasta que la carne esté completamente sumergida, echamos sal común y azafrán imerético (pétalos de caléndula que aportan color, similar a la cúrcuma) para darle un tono dorado. Por experiencia personal: 4-5 cucharaditas rasas son más que suficientes.
Tapamos la olla, llevamos a ebullición y cocinamos a fuego muy bajo durante unas dos horas. Después de una hora y media, se puede comprobar el codillo: si la piel está blanda y la carne se separa fácilmente del hueso, apagamos el fuego y dejamos la carne en la olla durante media hora.
Dependiendo del uso que se le vaya a dar al codillo, su destino final variará. Por ejemplo, si es para una ensalada, no hace falta hacer nada más, simplemente dejar que la carne se enfríe.
Si servimos el codillo entero en la mesa, y además con unas patatas fritas, es recomendable dorar la piel.
Para ello, mezclamos en un bol pimentón dulce molido con aceite de oliva de buena calidad, azúcar moreno y granos de mostaza amarilla. Untamos la piel con un pincel y lo metemos en el horno bien precalentado.
Horneamos el codillo durante unos 15 minutos, hasta que se dore y se cubra con una corteza crujiente.
Servimos el codillo cocido en cerveza con patatas fritas y una cerveza bien fría.
¡Y ahí lo tienes! Un espectacular codillo de cerdo que no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma. Este plato es perfecto para compartir en una comida familiar o una reunión con amigos. Sírvelo tradicionalmente con chucrut, puré de patatas o simplemente con unas patatas fritas, y no te olvides de acompañarlo con una buena cerveza fría, ¡el maridaje perfecto! Esperamos que disfrutes de cada bocado de esta delicia rústica y te animes a traer un trocito de la tradición europea a tu mesa. ¡Buen provecho!








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