Hoy te traigo una receta que te transportará al corazón de la cocina casera y reconfortante: un delicioso estofado de cerdo con calabacines y patatas. Este plato es la encarnación de la comida que abraza, perfecta para una comida familiar o una cena acogedora. Lo mágico de esta receta es cómo ingredientes sencillos como el calabacín y la cebolla se transforman, al cocinarse lentamente, en una salsa increíblemente rica y espesa que envuelve cada trozo de carne. Es un plato versátil que también puedes preparar con pollo o ternera, ajustando los tiempos de cocción. ¡Prepárate para llenar tu cocina de un aroma irresistible!
Ingredientes para el cerdo con calabacines y patatas
- 500 g de cerdo sin hueso
- 250 g de calabacín
- 120 g de cebolla
- 3 tallos de apio
- 3 dientes de ajo
- 5 g de pimentón dulce molido
- 5 g de pimiento verde seco
- 10 g de zanahoria seca
- 5 g de mostaza en grano
- 150 g de smetana (una crema agria de Europa del Este, puedes sustituirla por crème fraîche o yogur griego espeso)
- 20 g de harina de trigo
- cebolleta, eneldo, aceite vegetal, sal, azúcar y pimienta al gusto
- patatas nuevas fritas para la guarnición
Modo de preparación del cerdo con calabacines y patatas
Cortamos el cerdo en trozos pequeños y lo freímos rápidamente en aceite vegetal precalentado.
Por cierto, este estofado también se puede preparar con pollo, ternera o res. El tiempo de cocción variará un poco; la res tarda más en cocinarse, mientras que el pollo se hace más rápido.
A la carne añadimos la cebolla finamente picada y la freímos junto con la carne hasta que se vuelva transparente.
A continuación, añadimos las verduras aromáticas: ajo y apio. Machacamos los dientes de ajo con un cuchillo y los picamos. Cortamos los tallos de apio en cubos pequeños. En lugar de los tallos, se puede usar la raíz de apio. En ese caso, hay que pelarla y rallarla con un rallador grueso o cortarla en juliana fina.
Pelamos los calabacines y les quitamos las semillas; si usas calabacines tipo zucchini, simplemente enjuágalos con agua fría. Rallamos los calabacines con un rallador grueso y los añadimos al resto de los ingredientes.
Sazonamos el cerdo con calabacines y patatas: añadimos pimiento verde seco y zanahoria seca, semillas de mostaza y pimentón dulce molido. Incorporamos a la cazuela un manojo de cebolleta picada (tanto la parte verde como la blanca del tallo).
Mezclamos la smetana (una crema agria de Europa del Este, se puede sustituir por crème fraîche o yogur griego espeso) con la harina de trigo; si la mezcla queda muy espesa, añadimos un poco de agua. Vertemos la salsa en la cazuela, salamos todo al gusto y añadimos una pizca de azúcar para equilibrar el sabor de la salsa.
Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego lento durante 35 minutos. Sazonamos el estofado ya listo con pimienta negra recién molida y eneldo finamente picado.
Como guarnición, cocemos patatas nuevas y las doramos en mantequilla clarificada hasta que estén doradas.
Servimos el cerdo con calabacines y patatas.
Espero que disfrutes de este estofado de cerdo con calabacines y patatas tanto como yo. Es un plato que demuestra que no se necesitan ingredientes complicados para crear una comida memorable. Sírvelo bien caliente, acompañado de las patatas doradas y, si te apetece, una rebanada de pan rústico para no dejar ni una gota de esa maravillosa salsa en el plato. Cocinar es una forma de dar cariño, y esta receta es perfecta para compartir con tus seres queridos. ¡Buen provecho!










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