¿Buscas una receta reconfortante y llena de sabor que te recuerde a la comida casera de toda la vida? Este plato de carne tierna cocida y luego horneada con patatas es la respuesta. Es una de esas recetas que combinan simplicidad y un resultado espectacular, perfecta para una comida familiar de domingo o una cena entre semana sin complicaciones. La clave está en la doble cocción de la carne, que la deja increíblemente jugosa, y en la cremosa salsa que une todos los ingredientes bajo una capa de queso dorado y crujiente. ¡Prepárate para un plato que se convertirá en un clásico en tu cocina!
Ingredientes para la carne cocida al horno con patatas
- 800 g de paleta de cerdo
- 600 g de patatas nuevas
- 230 g de cebolla
- 30 g de harina de trigo
- 15 ml de aceite vegetal
- 30 g de mantequilla
- 50 g de queso
- 1 guindilla
- 2 hojas de laurel
- ajo, pimienta, sal, eneldo, perejil al gusto
Modo de preparación de la carne tierna cocida al horno con patatas
Colocamos la carne magra en una cazuela honda y vertemos 2 litros de agua fría.
Para esta receta, tanto el cerdo como la ternera son adecuados. Es importante elegir carne magra sin hueso y que sea bastante joven para que no tarde mucho en cocerse.
Añadimos a la cazuela una guindilla, eneldo, perejil, hoja de laurel, ajo y sal al gusto. Llevamos a ebullición a fuego fuerte, luego reducimos el fuego y cocinamos durante aproximadamente 1 hora.
Para acelerar el proceso, se puede cortar la carne en varios trozos en lugar de cocerla entera.
Lavamos bien las patatas nuevas con un cepillo, las ponemos en una cazuela, vertemos agua caliente y las cocemos hasta que estén tiernas. Al final de la cocción, añadimos sal.
No es necesario pelar las patatas nuevas, basta con lavarlas a fondo.

Añadimos las especias. Llevamos a ebullición a fuego fuerte, luego reducimos el fuego y cocinamos durante aproximadamente 1 hora
Pelamos la cebolla y la cortamos en cubos. Sofreímos la cebolla picada en una mezcla de mantequilla y aceite vegetal hasta que esté transparente.
Colocamos la cebolla sofrita en una fuente para horno de bordes altos.
A la cebolla, añadimos las patatas cocidas. Dejamos enteros los tubérculos pequeños y cortamos los más grandes en 2-4 partes.
Dejamos que la carne cocida se enfríe un poco en el caldo. Luego, la sacamos, la cortamos en trozos grandes y colamos el caldo a través de un colador.

Dejamos enfriar la carne cocida en el caldo, la sacamos y la cortamos en trozos grandes. Colamos el caldo
Añadimos el cerdo cocido a las patatas, distribuyéndolo de manera uniforme para que los trozos de cerdo se alternen con las patatas.
Mezclamos el caldo ligeramente enfriado con la harina de trigo usando unas varillas. No es necesario añadir sal, ya que el caldo tiene suficiente, pero sí conviene añadir un poco de pimienta negra molida.
Vertemos la salsa preparada sobre los ingredientes.
Por encima, rallamos queso curado. Para esta receta, el parmesano es ideal, sin embargo, con un queso semicurado normal también quedará delicioso.
Colocamos en la fuente la guindilla del caldo y espolvoreamos todo con pimienta negra o pimentón. Precalentamos el horno a 160 grados Celsius y colocamos la fuente en el nivel medio del horno.

Colocamos la guindilla en la fuente, espolvoreamos todo con pimienta negra o pimentón. Llevamos la fuente al horno precalentado
Horneamos durante 25-30 minutos hasta que se forme una costra dorada.
¡Y ahí lo tienes! Un plato rústico y delicioso que llenará tu hogar con un aroma irresistible. Sírvelo caliente, directamente de la fuente, para disfrutar de esa capa de queso derretido en todo su esplendor. Acompaña este manjar con una ensalada verde fresca o unos encurtidos para equilibrar los sabores. No dudes en experimentar con diferentes tipos de queso o añadir tus hierbas favoritas a la salsa. Esperamos que esta receta te traiga tanto calor y alegría como a nosotros. ¡Buen provecho!










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