Crear una buena base para tus platos caseros es la clave para conseguir un resultado delicioso y sin sorpresas. Una buena carne picada para filetes rusos de cerdo y pollo permite combinar la suavidad del ave con la intensidad y jugosidad de la carne de cerdo. Usar ingredientes fríos y añadir un poco de tocino ayuda a lograr esa textura que se deshace en la boca, tan difícil de encontrar en los preparados del supermercado. El pequeño secreto de incorporar agua helada al amasar hace verdadera magia: la humedad ablanda las fibras cárnicas, haciendo que la carne quede increíblemente tierna y esponjosa, mientras que el aroma de las hierbas provenzales le aporta un toque elegante.
Ingredientes
- 750 g de pechuga de pollo
- 750 g de carne magra de cerdo
- 170 g de tocino de cerdo
- 80-100 ml de agua helada
Ingredientes para la fritura
- 1 cebolla pequeña
- Hierbas provenzales secas y pimienta negra molida
- Pan rallado
- Sal al gusto
- Aceite de girasol (o suave) o manteca para freír
Cómo preparar carne picada de cerdo y pollo para filetes rusos
Prepara los ingredientes para la carne picada. Quita la piel de la pechuga de pollo. Corta en dados pequeños la carne magra de cerdo. Pica finamente el tocino de cerdo y retira cualquier telilla visible. La carne debe estar muy fría. Dicen que los charcuteros profesionales enfrían las piezas de la picadora en el congelador.
Corta la pechuga de pollo en dados pequeños. Pásala por la picadora de carne en primer lugar.
A continuación, pica la carne de cerdo.

A continuación de la carne de pollo, pica la de cerdo. Mezclar distintas carnes enriquece el sabor final.
Por último, pasa el tocino de cerdo por la picadora. Lo hago por razones prácticas: el tocino es el ingrediente más económico y, aunque quede un poco en la cuchilla o en la rejilla, no afectará a la calidad de la mezcla.
Añade el agua helada. Que no te asuste ponerle agua a la carne picada: es tan necesaria para conseguir unos filetes rusos jugosos como el tocino. El agua ablanda las fibras de la carne y facilita el amasado.
Amasa la mezcla con una espátula o a mano. Hacerlo a mano es más cómodo y, de paso, te llevas una mascarilla natural para las manos; como se suele decir, unes lo útil con lo agradable.
Divide la carne picada en porciones prácticas para tu familia y guárdalas en bolsas de congelación. Aplasta las bolsas para que queden finas. Primero, ocuparán menos espacio en el congelador. Segundo, se descongelarán más rápido. ¡Puedes conservarlas en el congelador durante varios meses!
Y ahora, a freír. Para 2 raciones necesitarás 250 g de nuestra carne picada y 1 cebolla pequeña. Ralla la cebolla con un rallador grueso y mézclala con la carne.
Añade sal y pimienta negra molida al gusto. Incorpora media cucharadita de una mezcla de hierbas provenzales secas.
Mezcla muy bien la carne con los condimentos.
Divide la masa en cuatro partes iguales y, con las manos húmedas, dales forma redonda y plana, como si fueran discos.

Dales forma con las manos húmedas, creando porciones planas y redondas para que se frían uniformemente.
Echa pan rallado en un plato. Reboza cada pieza por todos sus lados. Una buena capa de empanado retendrá los jugos durante la fritura y evitará que se deshagan.
Guarda las porciones empanadas en la nevera durante 30 minutos; necesitan enfriarse bien.
Calienta en una sartén aceite de girasol (o un aceite suave) o manteca. Fríe los filetes rusos unos 3-4 minutos por cada lado hasta que estén dorados. También puedes marcarlos un par de minutos a fuego fuerte y terminar la cocción en el horno.
Sirve estos jugosos filetes rusos caseros acompañados de puré de patatas o de kasha de cebada perlada (un guiso tradicional de cereales).
Esta carne picada de cerdo y pollo es ideal para preparar unos filetes rusos bien dorados, acompañados de guarniciones tradicionales. El acompañamiento perfecto será un puré de patatas esponjoso con mantequilla o una kasha de cebada perlada (cereal cocido suelto), que absorbe de maravilla los jugos de la carne. Si quieres darle un toque de frescura, acompáñalo con una ensalada ligera de verduras de temporada o unos encurtidos caseros; un pepinillo crujiente o un poco de chucrut (col fermentada) realzarán el intenso sabor de la carne.
Para los que disfrutan experimentando, esta carne picada es una base excelente para hacer albóndigas en salsa de tomate o como relleno para pelmeni (empanadillas rusas de carne). Para tener tus preparaciones siempre a mano, guárdalas en el congelador, aplastando las bolsas hasta formar láminas finas; esto no solo ahorrará espacio en el cajón, sino que permitirá descongelar la carne de forma mucho más rápida y uniforme, conservando todas sus propiedades.














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