La carne estofada en conserva con cebada perlada, conocida como 'Desayuno del turista', es un sabor legendario que ha acompañado a muchas generaciones de excursionistas y amantes de la naturaleza. Antiguamente, estas conservas eran imprescindibles en cualquier escapada, ya que combinaban la proteína de la carne y la energía del grano sin necesitar frío. Esta versión casera le da mil vueltas a la comprada: la carne de cerdo queda melosa y se deshace en la boca, mientras que la cebada perlada (perlovka), empapada en los jugos de la carne y las especias, se convierte en una guarnición sedosa. Su preparación solo requiere un poco de paciencia durante la cocción lenta, pero a cambio conseguirás una despensa estratégica llena de comida lista para tomar, con ese inconfundible aroma a laurel y pimienta negra.

Esta apetitosa y contundente carne en conserva casera con cebada es una preparación fantástica para solucionar una cena rápida.
Ingredientes
- 800 g de carne de cerdo con grasa (aguja o paleta)
- 400 g de cebada perlada (perlovka)
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria grande
- pimienta negra molida
- tus especias para carne favoritas
- hojas de laurel
- pimienta negra en grano
- agua
Cómo preparar la carne en conserva con cebada 'Desayuno del turista'
Lava bien la cebada perlada (perlovka, un tipo de grano de cebada muy popular en Europa del Este) varias veces hasta que el agua salga transparente. Cúbrela con agua fría y déjala a remojo durante toda la noche.

Dejar la cebada a remojo toda la noche ayuda a que el grano se hinche y se cueza directamente en el tarro.
Al día siguiente, escurre el grano en un colador, lávalo de nuevo bajo el grifo y déjalo reposar para que suelte toda el agua.
Corta la carne de cerdo con un poco de grasa en dados de unos dos centímetros y medio. Para este tipo de guisos en conserva, la aguja, la paleta o los cortes con buenas vetas de grasa son ideales. Pon la carne troceada en una olla grande o un barreño.
Pica finamente la cebolla y mézclala con el cerdo.

La cebolla es un ingrediente imprescindible para aportarle a la carne un extra de jugosidad y sabor.
Ralla la zanahoria fresca con un rallador fino. Es importante picar bien las verduras para que no ocupen un espacio valioso en el tarro.

La zanahoria finamente rallada complementará el sabor de este guiso y le dará un color muy apetecible.
Añade la cebada remojada. No es necesario cocer el grano antes; confía en mí, con el remojo previo es más que suficiente.
Salpimenta al gusto. Añade media cucharadita de pimienta negra molida y un poco de tus especias para carne favoritas (opcional).

Condimenta con sal, pimienta negra y tus especias favoritas para carne y dale un sabor más profundo.
Mezcla todos los ingredientes a fondo con las manos, asegurándote de distribuirlos de manera uniforme para que no queden rincones solo con carne o solo con cebada.
Lava a conciencia los tarros y las tapas, y sécalos en el horno precalentado durante 10 minutos. No tiene sentido buscar una esterilidad médica porque los ingredientes en sí no son estériles. Llena los tarros sin apretar demasiado, dejando unos dos centímetros libres hasta el borde. Dependiendo del tamaño del corte, necesitarás 3 o 4 tarros de medio litro.
Hierve agua y viértela en los tarros casi hasta la rosca. Introduce un cuchillo limpio o el mango de una cuchara para que el agua rellene todos los huecos.
Pon en cada tarro un par de hojas de laurel y unos cuantos granos de pimienta negra.

Coloca el laurel y los granos de pimienta por encima; soltarán todo su aroma durante la larga cocción.
Cierra las tapas con firmeza. Si utilizas una máquina para sellar conservas, este es el momento de cerrarlas herméticamente.
Coloca un paño de cocina en el fondo de una olla honda con base gruesa. Pon los tarros encima del paño, procurando que no se toquen entre sí.
Vierte agua caliente en la olla hasta que los tarros queden completamente sumergidos, tapas incluidas.
Calienta a fuego lento hasta que rompa a hervir, y tapa la olla dejando un hueco para que salga el vapor. Cocina durante 4 horas desde el inicio del hervor. Si el agua se evapora, ve añadiendo más agua hirviendo.
Deja enfriar los tarros de carne estofada dentro del agua hasta que alcancen la temperatura ambiente. Guárdalos en la nevera.
Esta carne en conserva con cebada 'Desayuno del turista' es una base tremendamente versátil. No solo se puede comer fría directamente del tarro: para desplegar todo su sabor, calienta el contenido en una sartén con una nuez de mantequilla o añade un poco de perejil fresco y ajo picado justo antes de servir. Si quieres transformar esta conserva en una cena de lujo, prueba a saltear unas setas silvestres y mézclalas con el guiso caliente; el toque a bosque le va perfecto a la intensidad del cerdo.
Si las tapas están bien selladas, este guiso puede aguantar hasta un año en la nevera o en una despensa fría. El gran secreto para una conservación prolongada es esterilizar bien los tarros y usar carne con suficiente grasa, ya que al solidificarse crea una capa protectora en la superficie. Si planeas llevarte los tarros a una ruta larga, asegúrate de que se hayan enfriado por completo dentro del agua tras la cocción: esto garantiza que las tapas hagan el vacío correctamente y queden selladas a la perfección.










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