Borsch rojo: cómo preparar sopa para dos raciones

El borsch rojo con col y remolacha para dos, o cómo preparar sopa sin que sobre, es la solución perfecta para quienes adoran comer recién hecho y odian guardar ollas gigantes en la nevera. Empieza eligiendo el recipiente adecuado: necesitarás un cazo o una olla pequeña de aproximadamente un litro de capacidad. Para que la sopa quede verdaderamente sustanciosa y aromática, es fundamental respetar las proporciones, ya sea usando una báscula de cocina o eligiendo verduras medianas de unos 75 gramos cada una. Imagina cómo el denso aroma de las verduras estofadas y el ajo irá inundando tu cocina, creando un ambiente acogedor, mientras el caldo va tomando ese característico e intenso color rubí.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 40 minutos
Cantidad: 2 Porciones
Por porción
Calorías: 150 kcal
Proteínas: 4.5 g
Grasas: 6.2 g
Carbohidratos: 19.5 g

Ingredientes

  • 2 vasos de caldo de pollo
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 zanahoria
  • 1 y 1/2 patatas
  • 1/2 vaso de col picada
  • 1 remolacha pequeña
  • 1 cucharadita de condimento para borsch
  • 1 diente de ajo
  • sal
  • pimienta
  • aceite vegetal

Elaboración del borsch rojo

Lleva a ebullición el caldo de pollo. Puedes sustituir el caldo por agua hirviendo y media pastilla de caldo concentrado; para dos raciones con la mitad es suficiente.

Caldo de pollo transparente hirviendo en un cazo pequeño.

Empieza preparando una buena base. Un caldo de calidad hará que tu borsch sea verdaderamente sabroso y reconfortante.

Corta una patata y media en bastones gruesos y añádelos al caldo hirviendo. ¡No cedas a la tentación de echar el resto de la patata, así es como nacen las raciones gigantes!

Tiras de patata cruda cayendo en el caldo hirviendo.

La patata, cortada en bastones uniformes, se cocina rápido y se integra de maravilla en la textura de la sopa.

Corta la col en juliana fina; necesitarás un buen puñado de col picada y ligeramente aplastada con las manos. Echa la col a la olla justo después de la patata.

Col finamente picada dentro de la olla con caldo.

La col cortada en juliana fina le da al borsch la textura perfecta. No olvides estrujarla un poco antes de cocinarla.

A continuación, incorpora la zanahoria cortada en bastoncitos.

Zanahoria cortada en bastones añadiéndose a la olla con verduras.

La zanahoria aporta a la sopa un sabor dulce y un precioso tono dorado.

Sofríe rápidamente media cebolla en aceite y añádela junto al resto de las verduras. No laves la sartén, la usaremos para rehogar la remolacha.

Cebolla dorada añadiéndose desde la sartén a la olla.

Pochar la cebolla es un paso indispensable para construir la base aromática del auténtico borsch casero.

Añade a la olla una cucharadita de especias para borsch. Es un condimento intenso, lleno de sabor, ideal para ahorrar tiempo en la cocina.

Condimento seco cayendo desde una cuchara hacia el interior de la olla.

Una buena mezcla de especias ayuda a realzar el sabor de las verduras y darle un toque más aromático al borsch.

Lleva todo a ebullición. Tapa la olla dejando una pequeña abertura para que salga el vapor. Cocina a fuego lento durante 20 minutos. Es vital conservar el líquido: si lo cueces sin tapa, el caldo se evaporará y acabarás con un estofado de verduras en lugar de un buen borsch.

Olla tapada cocinándose a fuego lento sobre la placa.

Es clave guisar las verduras a fuego lento para que conserven su forma y el caldo mantenga toda su intensidad.

Mientras se hace la base, rehoga la remolacha. Pélala y rállala con un rallador grueso. Ponla en la misma sartén donde sofreíste la cebolla y cocínala a fuego lento durante 20 minutos. Al final, incorpora un diente de ajo prensado (opcional). Cuando la base de la sopa esté lista, echa a la olla la remolacha rehogada y sazonada con ajo.

Remolacha rallada y rehogada cayendo en la olla de la sopa.

Es justo en este paso cuando el borsch adquiere su inconfundible y vibrante color rojo.

Sala al gusto, retira la olla del fuego y déjala reposar entre 15 y 20 minutos, envuelta en un paño de cocina. Esto ayudará a que nuestro pequeño borsch asiente sus sabores y quede tan espectacular como uno grande.

Olla con borsch terminado reposando tapada con un paño de cocina.

Deja reposar el borsch de 15 a 20 minutos. Es el secreto para lograr ese sabor intenso a sopa del día siguiente.

Sirve en dos platos hondos; salen unos 350 g de borsch por porción, cantidad perfecta para dejar a un adulto bien satisfecho. Acompáñalo con smetana (nata agria espesa), espolvorea un poco de pimienta negra molida y sírvelo muy caliente. ¡Que aproveche!

Ración de borsch rojo recién hecho en un plato hondo.

Dos raciones de sopa sustanciosa listas. El equilibrio perfecto entre las verduras y un caldo lleno de sabor.

Para aprovechar las mitades de las verduras sobrantes, envuélvelas en papel film y guárdalas en el cajón de la nevera. Al día siguiente te vendrán genial para preparar una sopa ligera o un pisto. Este enfoque práctico no solo evita el desperdicio, sino que aporta variedad a tu menú diario, logrando siempre un borsch rojo fresco y apetecible para pocos comensales. Sirve el plato bien caliente, siempre acompañado de una buena cucharada de smetana (nata agria espesa) y eneldo fresco. Si buscas una experiencia más tradicional, ofrécelo con una rebanada de pan de centeno frotada con ajo o unos clásicos pampushki (panecillos tiernos horneados con ajo). Recuerda que el gran secreto de un borsch extraordinario es dejarlo reposar bajo un paño al menos 15 o 20 minutos tras apagar el fuego, para que todos los aromas se integren en una sinfonía rica y equilibrada.