Bollitos con crema en 30 minutos

Cuando de repente te asalta el antojo de darte un capricho dulce, estos bollitos con crema en 30 minutos son tu verdadera salvación. Seguro que en tu despensa tienes la base imprescindible de harina, azúcar y aceite, y la versatilidad de la receta te permite cambiar la leche por zumo de frutas o kéfir. El aroma a vainilla que inunda la cocina al hornearlos crea al instante un ambiente acogedor, convirtiendo la hora del té en una pequeña fiesta. Estos postres en porciones individuales quedan increíblemente tiernos, y su esponjosa cobertura de crema pone el broche de oro a un sabor redondo y elegante.

Preparación: 12 minutos
Cocción: 18 minutos
Cantidad: 6 Porciones
Por porción
Calorías: 264 kcal
Proteínas: 3 g
Grasas: 13 g
Carbohidratos: 33 g

Ingredientes para la masa

  • 1 huevo
  • 90 g de azúcar
  • 35 g de aceite vegetal
  • 30 ml de leche
  • 110 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de levadura química
  • Vainillina o extracto de vainilla al gusto
  • Una pizca de sal

Ingredientes para la crema y decoración

  • 40 g de mantequilla (82% de materia grasa)
  • 30 g de leche condensada
  • Mermelada de cereza

Elaboración de los bollitos con crema

Casca un huevo en un bol y añade el azúcar. Bate un par de minutos con unas varillas.

Huevo y azúcar en un bol transparente para la masa

En primer lugar, mezcla el huevo y el azúcar, batiendo hasta lograr una espuma ligera.

Incorpora aceite vegetal de sabor neutro o mantequilla derretida y ya fría.

Mezcla de huevo batido en un recipiente de cristal

Con un par de minutos de varillas tendrás lista la base para la masa.

Vierte la leche. También te sirve yogur, suero de leche o kéfir suave. Si no tienes lácteos, añade agua fría o zumo de frutas.

Momento en que se añade leche a la mezcla de huevo

Vierte la leche o el lácteo que prefieras para enriquecer la masa.

Bate los ingredientes líquidos con las varillas hasta que el azúcar se disuelva. Mezcla la harina de trigo con la levadura química y añádela a la preparación.

Tamizado de la harina con la levadura sobre el bol

Añade poco a poco la harina con la levadura para asegurar una masa muy aireada.

Amasa rápidamente y añade extracto de vainilla o vainillina al gusto. En este punto, precalienta el horno a 180 grados Celsius. Mientras el horno coge temperatura, deja reposar la masa.

Masa densa ya preparada dentro del bol

La masa debe quedar homogénea. Déjala reposar un poco antes de hornear.

Engrasa unos moldes pequeños para magdalenas o galletas con una gota de aceite. Pon unos 50 g de masa en cada hueco. Cuanto más pequeña sea la porción, menos tiempo de cocción necesitará.

Masa distribuida en pequeños moldes de silicona rojos

Reparte la masa en moldes engrasados, dejando espacio para que suban.

Mete los moldes en el horno caliente durante 15-18 minutos. Comprueba si están listos pinchando con un palillo de madera: si sale seco, están hechos. También puedes presionar ligeramente: si la masa recupera su forma, los bollitos están bien horneados.

Bollitos dorados recién horneados en el molde

Hornea hasta que estén dorados. Comprueba si están listos usando un palillo.

Deja enfriar los bollitos 3 minutos en el molde, desmóldalos, pásalos a un plato y mételos en la nevera o el congelador unos minutos para que se enfríen rápidamente.

Bollitos terminados enfriándose sobre un plato blanco

Desmolda los bollitos y deja que se enfríen por completo antes de untarlos.

Prepara la crema de glaseado. Bate con varillas la mantequilla ablandada a temperatura ambiente e incorpora poco a poco leche condensada espesa. Es vital que los ingredientes estén a temperatura ambiente para que la mantequilla no se corte. Si la crema queda muy líquida, métela un rato en la nevera. Puedes sustituir la leche condensada por 1-2 cucharadas de azúcar glas o de un sirope espeso de mermelada. Con el sirope la crema cogerá color, por ejemplo, rosa si usas sirope de fresa.

Elaboración de la crema con mantequilla y leche condensada

Bate la mantequilla a punto de pomada con la leche condensada hasta lograr una textura esponjosa.

Baña o unta los bollitos ya fríos con la crema, dependiendo de lo espesa que te haya quedado.

Bollitos cubiertos con una capa de crema blanca de mantequilla

Baña abundantemente cada bollo con la crema de mantequilla preparada.

Desmenuza algunos recortes de bizcocho y espolvoréalos por encima: es una decoración deliciosa y perfecta para aprovechar las sobras.

Bollitos con crema espolvoreados con migas de bizcocho

Espolvorea el postre con migas de bizcocho para darle un aspecto apetecible y un extra de textura.

Decora cada bollito con una gota de aromática mermelada de cereza y sírvelos enseguida acompañados de un buen café o té. ¡Que aproveche!

Decoración final de los bollitos con gotas de mermelada

Una gota de mermelada de cereza aporta un contraste fantástico de color y sabor.

Para que tus bollitos con crema luzcan aún más espectaculares, juega con la decoración: en lugar de migas de bizcocho puedes usar frutos secos picados, coco rallado o chocolate rallado. Si la crema te resulta demasiado dulce, añádele unas gotas de zumo de limón; esto equilibrará el sabor y le dará un toque fresco muy agradable. Lo ideal es servir el postre justo después de decorarlo, cuando la crema mantiene su textura aireada, acompañándolo de un té o un buen cacao caliente.

Si te sobran raciones, guárdalas en la nevera dentro de un táper hermético para que la base de mantequilla no absorba olores. Antes de servirlos al día siguiente, deja que se atemperen unos 15 minutos: así la crema volverá a estar suave y fundente. Por cierto, si quieres darle más profundidad al sabor, prueba a poner un poco de confitura ácida o frutos rojos frescos en el centro de cada bollito antes de untar la crema.