¡Hola, amantes de la buena cocina! Hoy viajamos a las cocinas de Europa del Este para preparar un plato que es pura tradición y sabor: blinis con requesón y calabaza. Los blinis son mucho más que simples crepes; son un símbolo de celebración, especialmente durante la festividad de Maslenitsa, que despide el invierno. En esta versión, no solo aprenderás a hacer unos blinis increíblemente tiernos usando suero de leche casero, sino que también te guiaremos para preparar tu propio tvorog (requesón fresco) y un relleno dulce y especiado con calabaza y nuez moscada. Es una receta perfecta para un desayuno especial de fin de semana o un postre reconfortante que te transportará directamente al corazón de la cultura eslava. ¿Listos para empezar?
Ingredientes para el requesón y el suero de leche
- 1 l de kéfir (una leche fermentada, similar a un yogur bebible)
- 1 l de leche
Ingredientes para la masa de los blinis
- 1 huevo de gallina
- 350 g de suero de requesón (el líquido que se separa al hacer el requesón)
- 145 g de harina de trigo
- 15 g de aceite vegetal
- sal, bicarbonato de sodio, azúcar
- aceite para freír
Ingredientes para el relleno
- 200 g de calabaza pelada
- 300 g de tvorog (requesón casero, ver preparación)
- 2 cucharadas de azúcar glas
- nuez moscada
- mantequilla para saltear
Modo de preparación de los blinis con requesón y calabaza

Colocamos el requesón en una servilleta de lino en el refrigerador durante 3-4 horas para que escurra el suero.
Preparamos el tvorog (un tipo de requesón fresco de Europa del Este, similar al quark o al queso cottage). Calentamos la leche a 60-70 grados, vertemos el kéfir (una leche fermentada, similar a un yogur bebible), y mezclamos rápidamente. Dejamos en un lugar cálido durante 18-20 horas o un día completo.
En un colador, colocamos una servilleta de lino, vertemos la cuajada y escurrimos el suero de leche. Guardamos el tvorog en la servilleta en el refrigerador durante 3-4 horas para que termine de escurrir el suero.
Como resultado, obtenemos: 450-475 g de tvorog casero seco (sin grumos, moderadamente graso, muy sabroso) y aproximadamente 1 1/2 litros de suero de requesón. El suero se puede congelar y se conserva en el refrigerador durante varios días.
Preparamos la masa para los blinis (crepes finos de origen eslavo). En el vaso alto de una batidora, rompemos un huevo de gallina.

Añadimos 1/2 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar y 1/3 de cucharadita de bicarbonato de sodio.
Añadimos la harina de trigo de alta calidad.
Añadimos 1/2 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar y 1/3 de cucharadita de bicarbonato de sodio.
Vertemos el suero de requesón. Para la masa, es mejor si todos los ingredientes están a temperatura ambiente.
Vertemos el aceite vegetal (refinado, sin olor).
Con una batidora de mano, mezclamos los ingredientes durante 3 minutos o hasta obtener una consistencia cremosa y homogénea. Dejamos reposar la masa a temperatura ambiente durante 30 minutos.
Preparamos el relleno. Cortamos la pulpa de calabaza en trozos pequeños y espolvoreamos con sal. La salteamos en aceite vegetal a fuego medio durante 10 minutos.
En un bol, ponemos el tvorog casero. Añadimos el azúcar glas. Agregamos la calabaza salteada y enfriada. Rallamos finamente una pizca de nuez moscada.
Mezclamos bien el relleno.
Freímos los blinis en una sartén bien caliente, engrasada con aceite para freír. Cualquier aceite vegetal refinado es adecuado.
En el borde del blini, colocamos el relleno de calabaza y tvorog, y doblamos los bordes sobre el relleno. Enrollamos formando rollitos apretados.
Con los ingredientes indicados en la receta, obtengo 10 blinis finos (usando una sartén de 25 centímetros). El relleno también es suficiente para esta cantidad de blinis.
Antes de servir, derretimos una cucharada de mantequilla en una sartén y salteamos los blinis por ambos lados hasta que estén dorados.
¡Y ahí los tienes! Unos blinis dorados y rellenos, listos para deleitar a cualquiera. Este plato es una maravillosa muestra de cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en algo verdaderamente especial. Sírvelos calientes, recién salteados en mantequilla, y acompáñalos con un poco de smetana (crema agria), miel o tu mermelada favorita para una experiencia completa. No dudes en experimentar con el relleno, aunque la combinación de calabaza y tvorog es un clásico reconfortante. Esperamos que disfrutes de esta receta tanto como nosotros. ¡Buen provecho y hasta la próxima aventura culinaria!















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