Bizcocho de coco y sirope de piña

Este bizcocho de coco y sirope de piña es una auténtica fiesta tropical que puedes montar en tu propia cocina en cualquier época del año. La combinación del delicado coco rallado con el toque agridulce de la piña evoca el famoso cóctel Piña Colada, convirtiendo el momento del café en un viaje exótico.

Para hornearlo, te recomiendo usar un molde de corona (con agujero en el centro): esto asegura que la masa se haga de manera uniforme y mantenga su textura esponjosa. El gran secreto de este postre reside en el almíbar: el bizcocho caliente lo absorbe al instante, volviéndose increíblemente jugoso, húmedo y elástico. Es la opción ideal para quienes valoran la repostería casera rápida, pero con un resultado espectacular y un intenso aroma frutal.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 45 minutos
Cantidad: 8 Porciones
Por porción
Calorías: 355 kcal
Proteínas: 6.7 g
Grasas: 13.2 g
Carbohidratos: 51.8 g

Ingredientes

  • 230 g de harina de trigo
  • 120 g de azúcar blanco
  • 15 g de azúcar glas avainillado
  • 60 g de mantequilla
  • 250 g de leche condensada
  • 150 ml de leche
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 0,5 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharada de vinagre blanco (9 % de acidez)
  • Una pizca de sal
  • 120 ml de sirope o almíbar de piña
  • 50 g de coco rallado

Cómo preparar el bizcocho de coco y sirope de piña

Mezcla la harina de trigo con el bicarbonato, la levadura química y una pizca de sal fina, y tamízalo todo en un bol. Añade el azúcar blanco fino.

Mezcla de harina y azúcar en un bol para masa de bizcocho

Empezamos mezclando la harina, el azúcar, la levadura química y la sal para distribuir bien todos los ingredientes secos.

Incorpora el azúcar glas avainillado. Este ingrediente es opcional, lo importante es el aroma a vainilla; cómo lo consigas, es cosa tuya. Puedes usar un sobrecito de azúcar avainillado, esencia, extracto o una vaina de vainilla entera, lo que tengas a mano en la despensa.

Incorporación de azúcar avainillado a la mezcla de harina en un bol

La vainilla aporta a la repostería ese inconfundible aroma casero que llenará toda tu casa.

Derrite y deja enfriar un poco la mantequilla. Añade a la mezcla de harina la leche fría, 150 g de leche condensada normal y la mantequilla derretida. Reserva los 100 g restantes de leche condensada para el glaseado final.

Leche, mantequilla y leche condensada añadidos a los ingredientes secos

Vertemos la leche, la mantequilla derretida y la leche condensada; estos ingredientes le darán una textura aterciopelada a la masa.

Casca dos huevos grandes y mezcla todo concienzudamente. La masa de este bizcocho es facilísima de preparar en un robot de cocina, simplemente añadiendo los ingredientes uno tras otro en el vaso.

Huevos crudos añadidos a la masa en un bol grande

Añadimos dos huevos grandes. En este paso es importante batir la masa a conciencia hasta que quede totalmente homogénea.

Cuando la masa esté lista, precalienta el horno a 180 grados Celsius. Una vez que el horno esté bien caliente, vierte en la masa el vinagre (del 9 % de acidez) y vuelve a mezclar todo muy bien. El vinagre debe añadirse justo antes de meter el bizcocho en el horno.

Masa de bizcocho homogénea y lista en un bol de cristal

La masa debe quedar muy fina y lisa. El vinagre lo echamos en el último momento, justo antes de hornear.

Engrasa un molde para bizcochos con mantequilla y espolvorea una capa fina de harina de trigo, sacudiendo el exceso. Vierte la masa en el molde.

Masa de bizcocho vertida en un molde de corona para hornear

Utiliza un molde con agujero en el centro (de corona) para que el bizcocho se haga por igual y tenga una forma preciosa.

Coloca el molde en la rejilla central del horno ya caliente y hornea durante unos 40-45 minutos, o tal vez un poco más. El tiempo exacto dependerá del tamaño del molde y de tu horno. Te aconsejo comprobar que está hecho pinchándolo con un palillo de madera; si sale limpio, la masa está bien horneada.

Bizcocho dorado dentro de su molde de corona recién salido del horno

El bizcocho debe dorarse bien. Comprueba el punto de cocción con un palillo de madera: tiene que salir limpio.

Pincha el bizcocho caliente por todas partes con el palillo y báñalo con el sirope de piña, ese mismo jugo que suele sobrar de las latas de piña en almíbar. Tienes que verterlo directamente en el molde, ya que el bizcocho absorberá el líquido de maravilla.

Vertiendo almíbar de piña sobre el bizcocho caliente en su molde

Mientras el bizcocho sigue caliente, absorbe el almíbar de piña como una esponja, volviéndose muy jugoso y aromático.

Desmolda el bizcocho ya empapado sobre un plato y úntalo con la leche condensada reservada. Tuesta el coco rallado en una sartén seca a fuego medio. Espolvorea el bizcocho con el coco tostado y ¡listo para servir! ¡Está delicioso! ¡Que aproveche!

Bizcocho cubierto de leche condensada y coco rallado tostado

El toque final: una capa de leche condensada y coco rallado tostado para conseguir un sabor y crujiente perfectos.

Si preparas este bizcocho de coco y sirope de piña exclusivamente para un público adulto, prueba a añadir un chorrito de alcohol al almíbar. Un par de cucharadas de ron añejo, whisky o licor de coco le darán al postre un aroma profundo y elegante, aportando muchos matices al sabor. Lo mejor es servirlo ligeramente frío, acompañado de una bola de helado de vainilla o un poco de nata montada; esto realzará su delicada textura y equilibrará el dulzor de la leche condensada.

Para que el bizcocho se mantenga fresco al día siguiente, guárdalo tapado en un lugar fresco o en la nevera. Con el tiempo, el almíbar se distribuirá aún mejor y el sabor será mucho más intenso. Y si te apetece experimentar, prueba a sustituir el coco rallado por almendra tostada picada, o incorpora trocitos de piña directamente en la masa antes de hornearla. Estos pequeños toques te permitirán crear una versión única de esta maravilla casera cada vez que la prepares.