Adjika de chiles secos — una salsa picante del Cáucaso

¿Te atreves con los sabores intensos? Te presentamos la adjika, una joya culinaria del Cáucaso. Esta pasta picante, vibrante y aromática es el secreto para transformar platos sencillos en auténticas delicias. Nuestra receta utiliza chiles secos, lo que significa que puedes prepararla en cualquier momento del año, sin esperar a la temporada de pimientos frescos. Prepárate para descubrir un condimento que se convertirá en un imprescindible en tu cocina. ¡Vamos a ello!

Preparación: 1 día
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 250 Mililitros
Por 100g/ml
Calorías: 74 kcal
Proteínas: 2.5 g
Grasas: 0.5 g
Carbohidratos: 15.3 g

Ingredientes para la adjika de chiles secos para 1 frasco de 250 g

  • 25 chiles secos
  • 2 cabezas de ajo
  • 4 cucharaditas de sal gruesa de cocina
  • 1 cucharadita de perejil seco
  • 1 cucharadita de hierbas secas (orégano, tomillo)
  • 1 cucharadita de pimentón dulce molido

Método de preparación de la adjika de chiles secos

Lavamos a conciencia las vainas secas, ya que pueden acumular polvo si la guirnalda ha estado colgada en la cocina. Rompemos los rabillos, luego ponemos los chiles en una cacerola, los cubrimos con agua fría previamente hervida y los dejamos en remojo de 12 a 24 horas. Durante este tiempo, los pimientos se ablandarán por completo y las arrugas se alisarán casi por completo.

Chiles secos en una cacerola cubiertos de agua para el proceso de remojo.

Ponemos los chiles en una cacerola y los cubrimos con agua fría hervida.

Chiles rojos rehidratados escurriéndose en un colador metálico.

Escurrimos los pimientos remojados en un colador.

Dientes de ajo pelados y listos para ser añadidos a la receta de adjika.

Separamos las cabezas de ajo en dientes.

Escurrimos los pimientos remojados en un colador para que suelten el agua. Ten en cuenta que dentro de la vaina queda mucha agua, así que es necesario eliminarla: apriétalos suavemente y gíralos con la punta hacia arriba para que escurra.

Separamos las cabezas de ajo en dientes. Aplastamos los dientes con la parte ancha de un cuchillo y les quitamos la piel.

Manos con guantes limpiando las semillas de los chiles rojos rehidratados.

Cuando los pimientos hayan escurrido, hay que quitarles las semillas.

Una vez que los pimientos hayan escurrido, es necesario quitarles las semillas. No hace falta quitarlas todas, basta con hacer un corte en la parte superior y retirar la mayor parte de las semillas, que se concentran cerca del pedúnculo. Por cierto, si el chile es muy picante, ¡incluso seco puede ser una amenaza para tus manos! Ponte guantes finos de goma para proteger tus dedos y palmas de la «capsaicina furiosa».

Ingredientes para la adjika, como chiles y ajo, en el vaso de una batidora.

Para triturar, se puede usar una batidora o una picadora de carne.

Añadiendo una cucharada de hierbas secas a la mezcla de chiles y ajo en la batidora.

Añadimos una mezcla aromática de hierbas secas: orégano, tomillo, romero.

La mezcla de chiles, ajo y especias siendo triturada en una batidora hasta formar una pasta.

Trituramos los ingredientes durante varios minutos.

Para triturar, puedes usar una batidora o una picadora de carne, lo que te resulte más cómodo. Cortamos los pimientos en el vaso de la batidora con unas tijeras y laminamos el ajo.

Añadimos la sal gruesa, el pimentón dulce molido, el perejil seco y la mezcla aromática de hierbas secas: orégano, tomillo, romero. Puedes usar una mezcla ya preparada de «hierbas provenzales».

A continuación, trituramos los ingredientes durante varios minutos, bajando la mezcla de las paredes del vaso con una espátula y volviendo a batir bien. La consistencia de la adjika (una pasta o salsa picante originaria del Cáucaso) será espesa, con trocitos de chile visibles y palpables. Si quieres una pasta más homogénea, puedes usar una batidora de mano potente.

Transfiriendo la adjika de chiles secos recién preparada a un frasco de vidrio para guardarla.

Pasamos la adjika de chiles secos a un frasco seco.

Lavamos bien un frasco, lo enjuagamos primero con agua limpia y luego con agua hirviendo. En el frasco seco, transferimos la adjika de chiles secos, compactándola para que no queden bolsas de aire. La guardamos en el frigorífico. La adjika se puede conservar en el frigorífico durante varios meses sin que se agrie ni le salga moho.

¡Prueba a añadir una cucharadita de café de esta adjika a una tortilla y verás cómo un desayuno aburrido cobra nueva vida!

¡Y ya está! Ahora tienes un frasco de adjika casera, llena de sabor y lista para alegrar tus comidas. Esta salsa no solo es deliciosa, sino que también se conserva de maravilla en el frigorífico durante meses. Úsala para dar un toque picante a tus huevos, añadir profundidad a un guiso o simplemente para untar en un buen trozo de pan. No dudes en experimentar y hacer tuya esta receta. ¡Esperamos que disfrutes de este pedacito del Cáucaso en tu mesa! ¡Buen provecho!