Una ensalada de verduras con guisantes, preparada con pimiento dulce y col china crujiente, es una auténtica fiesta de frescura y salud en tu mesa. Los guisantes no solo alegran la vista con su vibrante color verde, sino que también son una excelente fuente de proteína vegetal y vitaminas indispensables para el organismo. Utilizar el producto congelado te permite disfrutar del sabor de los guisantes tiernos durante todo el año, y un blanqueado rápido ayuda a mantener su textura delicada y su dulzor natural. Este plato encaja a la perfección en cualquier dieta saludable, siendo ligero y nutritivo al mismo tiempo.
Ingredientes
- 150 g de guisantes verdes congelados
- 150 g de col china
- 100 g de puerro
- 1 pimiento dulce
- 2 tomates pequeños
- Semillas de lino
Ingredientes para el aliño
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de vino tinto
- 1/2 guindilla seca
- 1/2 cucharadita de pimienta blanca molida
- 2 cucharaditas de azúcar
- Sal al gusto
Elaboración de la ensalada de verduras con guisantes
Pon los guisantes congelados en un cazo y añade sal al gusto.
Vierte un vaso de agua hirviendo, lleva a ebullición y cuece durante 1 minuto. Escurre inmediatamente los guisantes en un colador y pásalos a un bol con agua fría o cubitos de hielo para cortar la cocción. Así conservarán su color verde brillante y quedarán tiernos y dulces.

Tras hervirlos un minuto, enfría inmediatamente los guisantes para que conserven su color verde brillante y dulzor.
Corta la col china en tiras finas y ponla en una ensaladera. Para esta receta también puedes utilizar una lechuga crujiente como la iceberg o la romana.
Corta los tomates, quítales el pedúnculo y las semillas. Pica la pulpa en dados pequeños. Limpia el pimiento dulce de semillas y córtalo en aros finos o tiras estrechas. Añade el pimiento y el tomate a la col china picada.
Incorpora a la ensaladera los guisantes blanqueados y ya fríos.
Corta el puerro en aros finos y añádelo al resto de los ingredientes. Por cierto, en la parte superior del tallo del puerro puede haber arena entre las hojas; córtalo por la mitad y lávalo bien bajo el grifo si usas esa zona. Reserva las hojas verdes más duras para hacer un caldo, ya que no sirven para esta ensalada.
Prepara el aliño. Vierte vinagre de vino tinto en un bol pequeño, añade sal al gusto, azúcar y una pizca de pimienta blanca molida. Remueve bien para que la sal y el azúcar se disuelvan y vierte aceite de oliva virgen extra.

Mezcla el vinagre de vino con sal, azúcar y aceite de oliva para lograr un equilibrio de sabores ideal.
Limpia de semillas la guindilla seca, rómpela en trocitos pequeños y añádela al aliño. Si no te gustan los sabores picantes, puedes saltarte este paso.
Mezcla enérgicamente la vinagreta y aliña las verduras.
Remueve suavemente las verduras con la salsa. Tu ensalada de guisantes ya está lista para servir: un plato ligero, fresco y muy apetitoso.

Remueve suavemente la ensalada para que la salsa se reparta de forma uniforme por todas las verduras.
Para que tu ensalada con guisantes sea aún más saciante e interesante, prueba a echarle un puñado de pipas de calabaza tostadas o unas nueces picadas justo antes de servir. Si prefieres aromas más intensos, utiliza un buen aceite de oliva virgen extra, o añade unas gotas de zumo de limón a la vinagreta. Esta ensalada acompaña de maravilla a unos picatostes de pan integral y puede servir tanto de cena ligera por sí sola como de guarnición perfecta para tus platos principales.
Recuerda que lo ideal es aliñar la ensalada justo antes de llevarla a la mesa, para que las verduras no suelten agua y conserven toda su textura crujiente. Espolvorea por encima unas semillas de lino o sésamo para darle un toque sofisticado y un extra de nutrientes. ¡Que aproveche y disfruta cocinando!









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