Galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo

Estas galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo son un aperitivo muy versátil que combina a la perfección con un vino seco, una cerveza bien fría o una taza de caldo caliente. La receta es increíblemente sencilla y seguro que ya tienes los ingredientes en tu cocina, por lo que siempre estarás a tiempo de hornear una tanda antes de que lleguen los invitados si dispones de al menos media hora. El tono dorado del pimentón y el apetitoso aroma del queso fundido crean una atmósfera inconfundible de hogar. En mi versión utilizo una cobertura de pipas de calabaza, sésamo blanco y semillas de lino, pero esta receta es un lienzo en blanco para tu creatividad: puedes añadir sin miedo cualquier fruto seco, comino o incluso romero seco para descubrir nuevos matices de sabor.

Preparación: 18 minutos
Cocción: 12 minutos
Cantidad: 5 Porciones
Por porción
Calorías: 241 kcal
Proteínas: 6.2 g
Grasas: 14.9 g
Carbohidratos: 19.8 g

Ingredientes

  • 150 g de harina de trigo
  • 0,5 cucharadita de levadura química
  • 50 g de mantequilla
  • 20 g de mayonesa
  • 30 g de queso curado
  • 1 huevo
  • 4 g de sal marina
  • 0,5 cucharadita de pimentón
  • 1 yema de huevo para pincelar

Cobertura

  • Pipas de calabaza
  • Sésamo blanco
  • Semillas de lino

Cómo preparar las galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo

Echa sal marina fina en un bol, casca un huevo y bate con unas varillas hasta que los cristales de sal se disuelvan por completo.

Mezclando un huevo con sal marina en un bol

Primero mezclamos el huevo con la sal hasta que los cristales se disuelvan por completo.

En otro recipiente, prepara los ingredientes secos. Pon la harina de trigo, la levadura química y añade pimentón molido. Si te va el picante, te aconsejo añadir una pizca de pimentón picante o guindilla molida al pimentón dulce. ¡Le da un toque espectacular!

Mezcla de harina de trigo y pimentón en un bol de cristal

El pimentón no solo aporta un aroma delicioso, sino también un bonito tono dorado.

Mezcla los ingredientes secos y añade la mantequilla fría cortada en dados.

Añadiendo dados de mantequilla fría a la mezcla de harina en un bol

Utiliza mantequilla fría para que la masa quede con una textura bien quebrada.

Frota la mantequilla y la harina con las manos hasta conseguir una textura de migas. Por cierto, también puedes amasar en un robot de cocina. En ese caso, añade los ingredientes al bol uno por uno.

Mantequilla frotada con la harina hasta formar migas en un recipiente

Frota los ingredientes con las manos hasta conseguir una textura de migas finas y uniformes.

Añade a estas migas de harina y mantequilla el huevo que habías mezclado con la sal marina.

Añadiendo huevo batido a las migas de mantequilla y harina

Vierte el huevo preparado en el centro de la mezcla de mantequilla y harina.

Incorpora una buena mayonesa espesa.

Incorporando mayonesa a la masa de galletas en el bol

La mayonesa hará que la textura de la galleta terminada sea mucho más tierna y suave.

Ralla queso curado con un rallador grueso. Cualquier variedad sirve, pero si usas parmesano, recuerda que es bastante salado, así que reduce un poco la cantidad de sal en la masa.

Queso curado rallado cayendo sobre la masa en el bol

Elige quesos curados con un sabor intenso para obtener el mejor resultado.

Amasa rápidamente con las manos y forma una bola. Llegados a este punto, es recomendable dejar reposar la masa en la nevera entre 20 y 30 minutos; así las galletas quedarán más tiernas y quebradas. Sin embargo, si tienes prisa, no pasa nada por saltarte el enfriado.

Bola de masa elástica para galletas saladas en un recipiente

La masa terminada debe ser elástica y fácil de moldear en una bola limpia.

Coge una hoja de papel de horno y estira la masa hasta que tenga unos 3 milímetros de grosor (puede ser un poco más gruesa o más fina).

Estirando la masa con un rodillo sobre papel de horno

Estira la masa directamente sobre el papel de horno para poder pasarla fácilmente a la bandeja.

Esparce por encima las pipas de calabaza de manera uniforme.

Esparciendo pipas de calabaza sobre la masa estirada

Las pipas de calabaza aportan un toque crujiente muy agradable.

Añade semillas de sésamo blanco sobre las de calabaza.

Espolvoreando semillas de sésamo blanco sobre la masa

El sésamo blanco combina de maravilla con el sabor a queso de esta receta.

Espolvorea semillas de lino, vuelve a coger el rodillo y presiona suavemente los ingredientes sobre la masa estirada para que se adhieran.

Presionando las semillas de lino y calabaza en la masa con un rodillo

Pasa el rodillo suavemente sobre las semillas para que se adhieran bien a la masa.

Pincela la superficie con una yema de huevo batida con una gotita de agua. Necesitas una capa muy fina para que las semillas no se despeguen de la galleta una vez horneada. A continuación, corta la masa en rectángulos pequeños con un cuchillo ancho o una espátula.

Cortando la masa estirada en pequeños rectángulos con una espátula

Corta la masa en porciones del tamaño que más te guste.

Precalienta el horno a 200 °C. Pon el papel de horno sobre una bandeja y hornéalas durante 12 minutos. Deja enfriar las galletas por completo sobre el papel.

Galletas saladas de queso horneadas sobre papel en una bandeja

Hornea hasta que estén doradas y tu cocina se llene de un aroma irresistible.

Despega las galletas del papel y ya están listas para servir. ¡Que aproveche!

Galletas de queso con semillas ya frías y listas sobre una tabla

Deja que las galletas se enfríen por completo para que queden lo más crujientes posible.

Para que tus galletas saladas con queso, pimentón, pipas y sésamo mantengan ese crujido y aroma del primer día, guárdalas en un tarro de cristal o lata hermética a temperatura ambiente. Esta masa quebrada conserva muy bien su textura durante varios días, convirtiéndose en un snack perfecto para llevar al trabajo o de viaje. Si quieres devolverles el crujido del primer momento, simplemente dales un golpe de calor en el horno durante un par de minutos antes de servirlas.

Puedes presentarlas no solo como aperitivo independiente, sino también acompañando una buena tabla de quesos con un brie cremoso, uvas y miel. Para los más atrevidos, prueba a sustituir el pimentón dulce por pimentón de la Vera (pimentón ahumado); le dará un toque profundo que encaja de maravilla con los quesos curados. Y no temas jugar con las formas: corta la masa en rombos, tiras o utiliza cortapastas con formas divertidas para transformar esta sencilla receta casera en la estrella de tus mesas festivas.