Pollo con membrillo al horno

El pollo con membrillo al horno es un ejemplo sorprendente de cómo la fruta puede transformar la carne de siempre, aportándole una acidez noble y un aroma delicado y sutil. El membrillo, que en crudo parece demasiado duro y áspero, se vuelve tierno y meloso al asarlo, acompañando a la perfección unos jugosos contramuslos de pollo. Usar manzana como «cama» es un viejo truco culinario que no solo protege la carne para que no se pegue, sino que crea unos jugos afrutados que impregnan cada bocado. La combinación de hierbas provenzales y ajo llena la cocina de aromas mediterráneos, y su costra dorada de miel y nueces le da un toque realmente festivo.

Preparación: 10 minutos
Cocción: 1 hora
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 480 kcal
Proteínas: 25 g
Grasas: 35 g
Carbohidratos: 15 g

Ingredientes

  • 4 contramuslos de pollo grandes (de 200 g cada uno)
  • 1 membrillo grande
  • 1 manzana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón en escamas
  • 1 cucharadita de hierbas provenzales secas
  • 30 ml de aceite de oliva
  • sal, pimienta negra y pimentón picante

Glaseado de miel y nueces

  • 1 cucharada de nueces finamente picadas
  • 1 cucharadita de miel
  • 1 cucharadita de mostaza
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de salsa de soja
  • sal y pimienta al gusto

Cómo preparar pollo con membrillo al horno

Marina el pollo. Lava los contramuslos con agua fría y sécalos bien. Pon los contramuslos de pollo en un bol, espolvorea con pimentón molido y una mezcla de hierbas provenzales. Salpimenta al gusto.

Contramuslos de pollo espolvoreados con pimentón y hierbas

Prepara el pollo con una mezcla aromática de hierbas provenzales y pimentón para potenciar su sabor.

Añade al adobo el ajo prensado; un par de dientes es suficiente, pero puedes echar más si te gusta el ajo.

Añadiendo ajo picado sobre los contramuslos de pollo

El ajo fresco le aporta al plato el toque picante y el aroma intenso que necesita.

Vierte el aceite de oliva, mezcla bien y frota las especias por todo el pollo. Introduce trocitos de ajo por debajo de la piel. Puedes dejar el pollo marinando un par de horas, aunque si lo dejas en la nevera de un día para otro, quedará aún más sabroso.

Pollo adobado con aceite de oliva y especias en un recipiente

Mezcla bien el pollo con el aceite para que las especias se distribuyan de manera uniforme.

Lava el membrillo frotando bien para quitarle la pelusilla de la piel. Córtalo por la mitad, descorazónalo y corta cada mitad en láminas finas.

Membrillo fresco cortado en gajos sobre una tabla

Corta el membrillo en láminas finas, quitándole primero el corazón y las pepitas.

Para que el membrillo y la manzana se asen en lugar de cocerse, te aconsejo rociarlos con un hilo de aceite de oliva.

Gajos de membrillo en un bol metálico rociados con aceite

Un poco de aceite de oliva ayudará a que el membrillo se dore bien en lugar de solo cocerse.

Cubre el fondo de una fuente de horno con láminas finas de manzana agridulce. La manzana servirá de barrera entre la carne y la fuente. Así el pollo no se quemará; si algo sale mal, lo primero que se pegará será la manzana. En su lugar, también puedes poner aros gruesos de cebolla, rodajas de zanahoria o unas ramas de apio.

Láminas de manzana cubriendo el fondo de la fuente de horno

La capa de manzana protege la carne para que no se pegue y crea una salsa aromática extra.

Coloca los contramuslos sobre la manzana con la piel hacia arriba.

Contramuslos de pollo dispuestos sobre una cama de manzana

Coloca el pollo sobre las manzanas con la piel hacia arriba para que quede jugoso y tierno.

Reparte las láminas de membrillo entre los trozos de pollo. Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Introduce la fuente, cúbrela con papel de aluminio y hornea durante 40 minutos.

Fuente con pollo y membrillo intercalados antes de entrar al horno

Reparte los trozos de membrillo entre el pollo para conseguir una mezcla de sabores equilibrada.

Mientras tanto, prepara el glaseado. Mezcla las nueces picadas, la miel, la mostaza, el aceite de oliva, la salsa de soja, y sal y pimienta al gusto hasta obtener una salsa homogénea, espesa y pegajosa.

Glaseado de miel, mostaza y nueces en un bol pequeño

Este glaseado espeso de miel y nueces le dará al pollo una costra pegajosa muy apetecible.

Pasados los 40 minutos, saca la fuente del horno y retira el papel de aluminio.

Pollo asado con frutas recién destapado tras la primera cocción

Tras 40 minutos bajo el papel de aluminio, el pollo está casi listo y ha absorbido los jugos de la fruta.

Pincela el pollo y la fruta con el glaseado de miel y nueces. Sube la temperatura del horno a 210 grados Celsius.

Aplicando el glaseado sobre el pollo con un pincel de cocina

Pincela bien cada trozo con el glaseado antes del horneado final.

Devuelve el pollo al horno muy caliente y asa durante unos 15 minutos más, hasta que adquiera un color tostado y dorado.

Pollo con membrillo y costra dorada servido en la fuente

El horneado final a alta temperatura convierte el glaseado en una costra dorada.

Sirve el pollo con membrillo bien caliente para disfrutar al máximo del contraste entre el glaseado crujiente y la carne tierna. Como guarnición, le va genial un arroz de grano largo suelto, que absorberá todos los jugos de la fruta, o un puré de patata sedoso con mantequilla. No olvides regar el plato con la salsa que ha quedado en el fondo de la fuente; ahí se concentra todo el sabor de las manzanas asadas y las especias. Si te apetece experimentar, prueba a cambiar las nueces del glaseado por anacardos o añade una pizca de copos de chile para darle un toque picante. Este pollo se recalienta de maravilla, así que las sobras serán un táper de lujo al día siguiente. Guárdalo en la nevera en un recipiente hermético un máximo de dos días para que la fruta mantenga su textura y la carne siga jugosa.