El bizcocho de zanahoria con cacahuetes y calabacín es un verdadero triunfo de la repostería casera, la prueba de que con ingredientes sencillos se puede crear una obra maestra. Usar verduras en masas dulces es una tradición antigua que aporta una miga increíblemente jugosa y esponjosa. A diferencia de los bizcochos pesados de mantequilla, este tiene una textura ligera y un color vibrante gracias a la zanahoria. El calabacín es nuestro agente secreto: se deshace por completo al hornearse, aportando toda su humedad sin dejar rastro de sabor. El toque de cacahuetes tostados y especias cálidas transforma cualquier merienda en un ritual acogedor, llenando la cocina de un aroma irresistible.
Ingredientes
- 200 g de zanahoria
- 100 g de calabacín
- 50 g de cacahuetes tostados
- 140 ml de aceite vegetal
- 2 huevos
- 40 g de nata agria (smetana)
- 210 g de azúcar
- 185 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato
- 1 cucharadita de canela molida
- azúcar glas
- una pizca de sal
Cómo hacer el bizcocho de zanahoria con cacahuetes y calabacín
Ralla la zanahoria fresca y el calabacín con un rallador grueso. Aplasta los cacahuetes tostados con un rodillo o pícalos con un cuchillo ancho: buscamos trozos grandes. Si el calabacín es muy grande y maduro, pélalo y quítale las semillas; usa solo la pulpa firme.

Empieza preparando la base: ralla la zanahoria y el calabacín, y pica los cacahuetes en trozos grandes.
Echa el azúcar en un bol profundo y añade una pizca de sal para equilibrar los sabores. Casca los huevos.
Bate los huevos con el azúcar durante un par de minutos y vierte el aceite. Para esta receta, usa cualquier aceite vegetal refinado y suave, como el de girasol.
Incorpora la nata agria (smetana) rica en grasa y mezcla muy bien todos los ingredientes líquidos.
En otro recipiente, mezcla la harina de trigo con la levadura química y el bicarbonato. Añade los ingredientes secos a los líquidos y mezcla rápidamente.
Añade la zanahoria rallada, los cacahuetes tostados y el calabacín.
Mezcla bien la masa con las verduras y los frutos secos. Si te apetece, espolvorea canela molida. La canela combina de maravilla con la zanahoria y los cacahuetes, aportando un rico aroma especiado.
Vuelve a mezclarlo todo suavemente y deja reposar la masa entre 10 y 15 minutos a temperatura ambiente.
Engrasa el molde con un poco de mantequilla o aceite y espolvorea harina o sémola. Vierte la masa y alisa la superficie.
Precalienta el horno a 175 grados Celsius. Coloca el molde en la altura media y hornea durante 50 minutos. Saca el bizcocho y déjalo enfriar sobre una rejilla hasta que alcance la temperatura ambiente.
Espolvorea azúcar glas por encima, córtalo en rebanadas gruesas y sírvelo con tu café favorito o un buen té negro. ¡Que aproveche!
Este bizcocho de zanahoria con cacahuetes y calabacín está en su mejor momento cuando se enfría por completo, ya que la humedad se distribuye de manera uniforme. Si quieres convertir este dulce de diario en un postre de fiesta, prueba a cortar el bizcocho por la mitad y rellenarlo con una crema suave. La nata montada con un poco de azúcar glas o un frosting clásico de queso crema son opciones perfectas. Guardar este tipo de elaboraciones en un recipiente hermético a temperatura ambiente te asegurará disfrutar de su jugosidad característica durante varios días. Y si te gusta experimentar, la próxima vez prueba a cambiar los cacahuetes por nueces o a añadir un puñado de pasas remojadas en té. Sirve las porciones ligeramente templadas con una bola de helado de vainilla o simplemente con un café solo: un acierto seguro en cualquier época del año.











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