Sopa de espinacas con bolitas de arroz

La sopa de espinacas con bolitas de arroz no es solo una crema ligera de verano con parmesano, sino una auténtica inyección de frescura y salud en un solo plato. Las espinacas, consideradas durante mucho tiempo en Europa como las reinas de la verdura por su altísimo aporte vitamínico, le dan a la receta un color verde esmeralda y una textura increíblemente sedosa. Al añadir estas tiernas bolitas de arroz, transformamos una simple crema en un plato saciante y completo que tendrás listo en apenas media hora. Además, es una receta de aprovechamiento fantástica para darle una segunda vida al arroz blanco cocido que te sobró ayer, convirtiéndolo en un bocado de restaurante que encaja a la perfección con el toque dulce del puerro pochado y las especias.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 15 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 284 kcal
Proteínas: 13.3 g
Grasas: 15 g
Carbohidratos: 19.8 g

Ingredientes

  • 200 g de espinacas
  • 100 g de cebolleta o puerro
  • 60 g de queso parmesano
  • 30 g de mantequilla
  • 10 g de aceite de oliva
  • 20 g de harina de trigo
  • 1 l de caldo de carne o pollo
  • cúrcuma, asafétida
  • sal y pimienta al gusto

Ingredientes para las bolitas de arroz

  • 150 g de arroz cocido
  • 1 huevo
  • 50 g de cebolla o puerro
  • pimentón, sal

Cómo preparar la sopa de espinacas con bolitas de arroz

Prepara las bolitas de arroz. Lava bien el arroz redondo, cúbrelo con agua fría en una proporción de uno a uno y llévalo a ebullición. Baja el fuego al mínimo, tapa bien y cocina durante 10 minutos. Retira la olla del fuego, envuélvela con un paño y deja reposar otros 10 minutos. Pasa el arroz cocido a un bol y deja que se enfríe a temperatura ambiente.

Arroz redondo cocido en un bol de metal

Utiliza arroz redondo para la masa, ya que mantiene mucho mejor la forma al triturarlo.

Añade al arroz la cebolla previamente sofrita en mantequilla. Te quedará mucho más sabroso si usas puerro, ya que tiene un toque más dulce. Casca un huevo en el bol.

Bol con arroz cocido, cebolla pochada y un huevo crudo

El puerro pochado le dará a las bolitas un sabor mucho más dulce, rico y profundo.

Salpimienta al gusto, echa media cucharadita de pimentón ahumado de la Vera dulce o, si te va el picante, una pizca de cayena molida.

Especias y sal añadidas al bol con la mezcla de arroz

El pimentón de la Vera aporta un aroma ahumado riquísimo, mientras que la cayena le da ese punto picante tan apetecible.

Tritura todos los ingredientes con la batidora de mano hasta conseguir una masa espesa y muy fina.

Triturando la mezcla de arroz con una batidora de mano

Tritura a conciencia la mezcla hasta obtener una masa densa y completamente homogénea.

Con las manos ligeramente húmedas, forma bolitas del tamaño de una nuez, colócalas sobre una tabla y guárdalas un rato en la nevera. Si prefieres, puedes untarte las palmas con unas gotitas de aceite.

Bolitas de arroz redondas ya formadas sobre una tabla de madera

Forma las bolitas con las manos ligeramente húmedas para evitar que la masa se te quede pegada.

Sumerge las espinacas baby en agua fría durante unos minutos, escúrrelas en un colador y lávalas muy bien.

Hojas de espinaca fresca sumergidas en un bol con agua

Deja las espinacas a remojo unos minutos para eliminar fácilmente cualquier resto de tierra.

En una olla de fondo grueso, echa un chorrito de aceite y un dado de mantequilla. Pica la cebolleta muy fina, utilizando solo la parte blanca de los tallos. Añade una pizca de sal y sofríe un par de minutos hasta que esté tierna.

Cebolleta picada pochándose en una olla de fondo grueso

Sofríe la cebolleta muy picadita en la mezcla de aceite y mantequilla hasta que quede bien tierna.

Cuando la cebolleta esté blandita, espolvorea la harina de trigo y tuéstala hasta que coja un color dorado. Si buscas una versión sin gluten, sustituye la harina por maicena o almidón de patata; en este caso no hace falta tostarlo, simplemente disuélvelo antes en un poco de agua fría o caldo.

Añadiendo harina de trigo a la cebolleta pochada en una olla

La harina actúa como espesante natural, dándole a la sopa la textura cremosa perfecta.

Vierte el caldo de pollo poco a poco sin dejar de remover con unas varillas para deshacer cualquier grumo de harina.

Vertiendo el caldo en la olla con la mezcla de harina y cebolleta

Vierte el caldo poco a poco mientras remueves sin parar con unas varillas o una espátula.

Pica las espinacas ya limpias y échalas a la olla cuando el caldo empiece a hervir.

Espinacas picadas cociéndose dentro de la olla con el caldo

Incorpora las espinacas cuando el caldo esté hirviendo para que conserven su verde intenso.

Añade un tercio de cucharadita de cúrcuma molida y otro de asafétida. No son estrictamente obligatorias, pero le dan un toque delicioso a la receta.

Cúrcuma y especias espolvoreadas sobre las espinacas en la sopa

La cúrcuma y la asafétida aportarán a la crema un sabor mucho más profundo y un toque oriental.

Prueba de sal y pimienta, deja que rompa a hervir y cocina durante unos 5 minutos. Tritura la sopa directamente en la olla con la batidora de mano hasta lograr una textura cremosa.

Batidora de mano triturando la sopa de espinacas dentro de la olla

Tritura la sopa con una batidora de mano hasta transformarla en una crema suave y sedosa.

Incorpora el queso parmesano rallado, remueve bien y mantén la sopa caliente.

Añadiendo queso parmesano rallado a la crema de espinacas

El parmesano aportará a la receta un maravilloso toque lácteo y un regusto muy sabroso.

Añade las bolitas de arroz. En cuanto la sopa vuelva a hervir y las bolitas suban a la superficie, baja el fuego al mínimo. Cocina entre 1 y 2 minutos más y aparta la olla del fuego. No hiervas las espinacas demasiado tiempo, o su precioso color verde esmeralda se volverá pardo y apagado.

Bolitas de arroz hirviendo en la crema de espinacas verde

Las bolitas de arroz se hacen muy rápido: basta con un par de minutos una vez que suban a la superficie.

Reparte la crema de espinacas en platos hondos, asegurándote de que todos tengan bolitas de arroz, espolvorea con pimienta negra recién molida y un poco más de parmesano. Sirve inmediatamente, bien caliente.

Sopa de espinacas recién hecha con bolitas de arroz en un plato hondo

Lleva la sopa a la mesa recién hecha para disfrutar al máximo de su sabor fresco y su color espectacular.

Lo ideal es servir esta sopa de espinacas con bolitas de arroz al instante, justo cuando su aroma es más intenso y su color natural brilla con fuerza. Para potenciar esa textura cremosa, espolvorea cada ración con un extra de queso parmesano rallado o ponle una cucharada de nata espesa o crema agria (smetana). Si te apetece experimentar, prueba a sustituir el caldo de ave por uno de verduras; tendrás un plato completamente vegetariano que mantendrá todo su carácter gracias a la cúrcuma y la asafétida. Cuando vayas a calentar las sobras, hazlo a fuego suave y sin que llegue a hervir a borbotones, para que las bolitas de arroz no se deshagan y la crema mantenga su sabor delicado. Si te sobra, guárdala en la nevera dentro de un táper hermético como máximo 24 horas, ya que la espinaca fresca es un poco delicada. Toma esta receta como un lienzo en blanco para tu creatividad culinaria: un puñado de piñones tostados o unas gotas de zumo de limón para darle chispa le irán de maravilla.