Estas galletas de mantequilla con relleno de chocolate son un auténtico clásico de la repostería casera que siempre despierta entusiasmo tanto en niños como en adultos. La masa fina y crujiente, preparada siguiendo todas las reglas, complementa a la perfección la textura aterciopelada del ganache de chocolate, creando un dúo de sabores muy armónico. La historia de estas galletas tipo sándwich hunde sus raíces en la tradición europea, donde estos pequeños besos dulces se servían para acompañar el café de media tarde. El aroma a vainilla y chocolate fundido que inunda la cocina durante el horneado crea una atmósfera de hogar y calidez, convirtiendo un día cualquiera en una pequeña fiesta.

Las galletas terminadas tienen un aspecto muy festivo gracias a los hilos de chocolate y los fideos de colores.
Ingredientes para la masa:
- 180 g de harina de trigo
- 40 g de azúcar glas
- una pizca de vainilla en polvo
- 90 g de mantequilla
- 1 yema de huevo
- 2 cucharadas de leche fría
Ingredientes para el relleno y la decoración:
- 60 g de chocolate con leche
- 15 g de mantequilla
- 30 g de chocolate negro
- 15 ml de nata para montar (35% m.g.)
- fideos de colores o fideos de azúcar
Cómo preparar galletas con relleno de chocolate
Añade a la harina el azúcar glas y la vainilla, y mezcla muy bien los ingredientes secos. Puedes preparar la masa a mano o con la ayuda de un robot de cocina, hazlo como te resulte más cómodo.

Mezcla muy bien la harina, el azúcar glas y la vainilla para conseguir una mezcla de textura homogénea.
Incorpora a la harina la mantequilla fría cortada en dados y mezcla frotando con los dedos hasta que se formen unas migas.
Casca el huevo y separa la clara de la yema. Añade la yema y la leche fría a la masa.
Amasa rápidamente, envuelve la masa en film transparente o métela en una bolsa, y déjala reposar en la nevera durante 30 minutos.
Pon una hoja de papel de hornear sobre la encimera. Coloca encima la masa fría y estírala con un rodillo hasta dejarla con un grosor de 2-3 milímetros. Para que te quede uniforme, un buen truco es colocar dos palillos chinos del mismo grosor a los lados y pasar el rodillo sobre ellos, así la capa quedará perfectamente nivelada.

Estira la masa con un rodillo hasta dejarla de 2 o 3 mm de grosor directamente sobre el papel de hornear.
Con un vasito de cristal fino o un cortapastas, recorta pequeños círculos. Retira los recortes de masa, júntalos y vuelve a estirarlos sobre otro trozo de papel.
Precalienta el horno a 180 grados centígrados. Traslada con cuidado el papel con las galletas a una bandeja. Mete la bandeja en el horno precalentado, colocándola a media altura.
Hornea de 8 a 9 minutos hasta que cojan un color dorado. Si usas dos bandejas a la vez, intercámbialas de posición a los 4 minutos.
Despega con cuidado las galletas calientes del papel, pásalas a una tabla o rejilla y déjalas unos minutos hasta que se enfríen por completo. Dales la vuelta a la mitad de las galletas y agrúpalas por parejas.
Funde el chocolate negro al baño maría y ponlo en una manga pastelera. Decora las galletas que están boca arriba trazando hilos con el chocolate fundido.
Antes de que el chocolate se endurezca, espolvorea por encima unos fideos de colores; se quedarán pegados fácilmente.

Antes de que se endurezca el chocolate, espolvorea los fideos de colores para darles un toque de fiesta.
Prepara el relleno. Funde al baño maría el chocolate con leche junto con la mantequilla, añade la nata líquida (35% de materia grasa) templada y mezcla muy bien. Mételo en el congelador unos minutos. Unta este ganache frío en la parte plana de las galletas base. Si te sobra ganache, puedes congelarlo y ablandarlo en el microondas cuando vayas a usarlo.
Une las dos mitades de cada galleta y ¡listo! Estas galletas con relleno de chocolate son una auténtica delicia para acompañar el té o el café.
Para que tus galletas con relleno de chocolate luzcan como las de una pastelería de lujo, sírvelas en una bonita tabla de madera o en una caja de lata vintage. Combinan de maravilla con un vaso de leche fría, un aromático té Earl Grey o un expreso intenso. Si te apetece experimentar, prueba a añadir al ganache una pizca de sal marina en escamas o ralladura de naranja; esto aportará al postre unos toques aromáticos y sofisticados, revelando el sabor del chocolate desde una perspectiva totalmente nueva. Lo mejor es guardar estas galletas en un recipiente hermético en un lugar fresco, para que la base de mantequilla se mantenga crujiente y el relleno no pierda su textura fundente. Si preparas este dulce con antelación, ten en cuenta que al día siguiente los sabores se integran aún mejor, haciendo que el postre sea mucho más aromático. Es una opción fantástica para regalar: solo tienes que atar la cajita con un lazo de raso y tu obra maestra culinaria estará lista para hacer felices a los tuyos.










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