Estas empanadillas en 30 minutos son la solución perfecta para una comida o cena rápida. Se preparan con una masa rapidísima y muy sabrosa, que esconde un relleno jugoso y sencillo. Hechas en la sartén, quedan casi mejor que las horneadas, tentándote con una corteza dorada y crujiente y un interior muy tierno. Esta receta es un auténtico tesoro para cuando estás en tu casa de campo o si tienes una cocina pequeña sin horno, ya que solo necesitas un fogón y una sartén para crear esta maravilla. La combinación de alubias blancas de bote y carne picada de pollo crea una textura sorprendente: la alubia aporta cremosidad, mientras que el pollo sofrito con verduras le da un profundo aroma a carne. Un plato que demuestra que preparar masas caseras puede ser rápido y no requiere pasarse horas de guardia frente a los fogones.
Ingredientes para la masa
- 140 ml de leche
- 40 ml de aceite
- 210 g de harina de trigo
- 3 g de sal
- 4 g de azúcar
Ingredientes para el relleno
- 250 g de pechuga de pollo o carne picada de pollo
- 100 g de cebolla
- 120 g de zanahoria
- 200 g de alubias blancas de bote
- mantequilla y aceite (de girasol o de oliva suave)
- sal, pimienta negra
Cómo preparar empanadillas fritas de alubias y pollo
Preparamos el relleno. Echa un chorrito de aceite en una sartén y añade una cucharada de mantequilla. Cuando el aceite esté caliente, incorpora la cebolla finamente picada y la zanahoria rallada gruesa. Salpimenta las verduras y sofríelas a fuego medio hasta que estén tiernas, unos 10 minutos.
Añade a las verduras sofritas la pechuga de pollo finamente picada o carne picada de pollo.
Sofríe la carne con las verduras durante unos minutos. Añade a la sartén las alubias blancas de bote, mezcla bien, calienta un par de minutos y salpimenta al gusto.
Preparamos la masa. En un cazo de fondo grueso, vierte la leche y el aceite, y añade la sal y el azúcar. Caliéntalo, removiendo constantemente, casi hasta que empiece a hervir.
Retira el cazo del fuego y, mientras la leche siga muy caliente, incorpora la harina de trigo de golpe. Remueve con fuerza usando una cuchara o una espátula de madera.
Pasa la masa a una tabla y amásala con las manos. Ten mucho cuidado: en este punto la masa todavía está muy caliente y podrías quemarte.

Esta masa escaldada resulta muy elástica y da gusto trabajar con ella, incluso cuando aún está caliente.
Pesa la masa y divídela en cuatro partes iguales. Espolvorea un poco de harina sobre la tabla y estira cada trozo formando círculos del tamaño de un platillo pequeño o un poco más grandes.
Coloca en una mitad de cada círculo de masa porciones iguales del relleno de alubias, pollo y verduras.

Coloca el relleno en una mitad de la masa, dejando un margen suficiente para poder sellar los bordes.
Dobla la masa sobre el relleno y sella los bordes apretando bien. Te quedarán cuatro medias lunas, con un aspecto parecido a unas empanadillas grandes.
Vierte un poco de aceite en una sartén de fondo grueso y caliéntalo. Pon las empanadillas en el aceite bien caliente y fríelas primero por un lado hasta que adquieran un bonito tono dorado.
Luego, dales la vuelta y fríelas por el otro lado durante 5 minutos más. Después, baja el fuego al mínimo, tapa la sartén y deja que se cocinen a fuego muy lento durante 10 minutos. ¡Vigila bien para que no se quemen!
¡Ya tienes listas unas empanadillas increíbles en solo 30 minutos, fritas en sartén y sin necesidad de encender el horno! Sirve estas empanadillas de alubias y pollo bien calientes. ¡Que aproveche!
Estas empanadillas rápidas son el acompañante ideal para una taza de caldo de pollo bien caliente o para dipear en una salsa densa de smetana (una nata agria espesa que puedes sustituir por crème fraîche o yogur griego) con ajo y hierbas frescas. Si te apetece experimentar, prueba a cambiar las alubias por patata cocida, o añade al relleno unos champiñones salteados para darle un toque a bosque. La receta es tan versátil que incluso puedes aprovechar los restos de un pollo asado del día anterior, transformándolos en una experiencia gastronómica totalmente nueva. Para que las empanadillas sigan igual de ricas al día siguiente, guárdalas en la nevera dentro de un recipiente hermético. La mejor forma de recalentarlas es en una sartén seca con tapa a fuego muy lento: esto le devolverá a la masa su textura crujiente original, a diferencia del microondas, que tiende a dejarlas demasiado blandas. Y no dudes en jugar con las especias: una pizca de pimentón de la Vera o albahaca seca en el relleno le dará a tus medias lunas un toque de autor inconfundible.











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