Tortitas de tupinambo con salsa de setas

Las tortitas de tupinambo con salsa de setas resultan aún más sabrosas que las clásicas de patata. En boca, este saludable tubérculo, también conocido como aguaturma o alcachofa de Jerusalén, recuerda a la patata, pero con un aroma más delicado, ligeramente dulce y con notas a frutos secos. A nivel nutricional, esta maravilla vegetal supera a muchas hortalizas, ya que contiene elementos únicos como la inulina. Pero no es solo por sus beneficios que ha conquistado a los chefs: al freírlo, adquiere una apetitosa costra dorada que contrasta a la perfección con su interior tierno. Tienes que probar a preparar estas tortitas; es una forma fantástica de darle un giro al menú de siempre aprovechando los productos de temporada.

Preparación: 15 minutos
Cocción: 30 minutos
Cantidad: 4 Porciones
Por porción
Calorías: 285 kcal
Proteínas: 6.5 g
Grasas: 14.8 g
Carbohidratos: 30 g

Ingredientes

  • 400 g de tupinambo
  • 100 g de cebolla
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de eneldo seco
  • sal, aceite vegetal

Para la salsa de setas

  • 150 g de setas cocidas
  • 60 g de cebolla
  • 1 cucharada de harina de trigo
  • 250 ml de caldo de setas
  • 60 g de smetana (crema agria)
  • un manojo de eneldo
  • sal, aceite vegetal

Elaboración de las tortitas de tupinambo con salsa de setas

Pon en remojo los tubérculos en agua fría y lávalos a fondo, ya que puede quedar tierra escondida entre los nódulos. Recorta los brotes pequeños y pela el tupinambo tal como harías con una patata. Para evitar que se oxide al contacto con el aire, sumerge los tubérculos pelados en un bol con agua fría.

Tubérculos de tupinambo pelados sumergidos en un bol con agua

El tupinambo pelado se oxida con rapidez, así que es mejor mantenerlo sumergido en agua fría hasta el momento de rallarlo.

Sofríe la cebolla en aceite vegetal hasta que esté translúcida, deja que se enfríe un poco y pásala a un bol.

Cebolla picada y pochada hasta estar translúcida en un recipiente

Sofríe la cebolla hasta que esté muy tierna para que aporte a la masa un sutil toque dulzón sin enmascarar el sabor del tupinambo.

Ralla el tupinambo con un rallador grueso de verduras y añádelo a la cebolla pochada.

Tupinambo crudo rallado mezclado con cebolla frita

Utiliza un rallador de agujeros grandes para el tupinambo; así conseguirás que la textura de las tortitas tenga mucha más presencia y carácter.

Casca un huevo grande en el bol, salpimenta a tu gusto y mezcla todo con energía.

Añadiendo un huevo crudo a la mezcla de tupinambo rallado y cebolla

Un huevo de tamaño grande aportará la cohesión necesaria a la masa para evitar que las tortitas se rompan al darles la vuelta en la sartén.

Incorpora la harina de trigo y el eneldo seco. El eneldo es el compañero perfecto para los sabores de esta receta, pero también puedes usar perejil o una mezcla de hierbas provenzales.

Harina y eneldo seco espolvoreados sobre la masa de verduras

El eneldo seco hace una pareja de baile espectacular con los tonos terrosos del tupinambo, creando un perfil aromático muy redondo.

Mezcla bien todos los ingredientes. Calienta una sartén con 2 o 3 cucharadas de aceite vegetal refinado. Con la ayuda de una cuchara sopera, ve dejando caer porciones de masa en el aceite caliente. Fríe las tortitas hasta que luzcan una costra dorada por debajo.

Friendo porciones de masa de tupinambo en una sartén caliente

Ve dejando caer la masa en porciones pequeñas. Es fundamental tener paciencia y esperar a que se forme una costra firme antes del primer volteo.

Dales la vuelta a las tortitas y dóralas por el otro lado hasta conseguir ese color tostado tan apetecible.

Tortitas de verduras doradas por un lado cocinándose en la sartén

Dales la vuelta a las tortitas. El tupinambo se cocina en un abrir y cerrar de ojos, así que vigila bien para que no se quemen.

Repite el proceso hasta terminar la masa. Ve apilando las tortitas ya hechas en un bol profundo para que conserven el calor hasta el momento de servirlas.

Pila de tortitas de tupinambo recién hechas en un plato hondo

Ve apilando las tortitas terminadas formando una pequeña torre. Mientras reposan un poco, es el momento ideal para arrancar con la salsa.

Vamos con la salsa de setas. Sofríe cebolla en aceite hasta que esté tierna y añade setas silvestres cocidas o champiñones frescos finamente picados. Saltea todo durante unos 10 minutos. Aparta las setas a un lado de la sartén, espolvorea la harina de trigo en el hueco y tuéstala en el aceite un par de minutos.

Harina tostándose junto a las setas y cebolla en una sartén

Tuesta la harina junto a las setas durante un par de minutos: esto elimina el sabor a crudo y es el secreto para que la salsa espese a la perfección.

Vierte poco a poco el caldo de setas caliente, deshaciendo los grumos de harina con una espátula. Cuando tengas una textura homogénea y sedosa, añade el resto del caldo y deja que coja temperatura.

Vertiendo caldo oscuro sobre el salteado de setas en la sartén

Vierte el caldo poco a poco y sin dejar de remover con la espátula para lograr una salsa completamente sedosa y libre de grumos.

Incorpora la smetana (crema agria), remueve bien y lleva a ebullición. Deja reducir la salsa a fuego medio durante unos 5 minutos.

Crema agria mezclándose con la salsa de setas al fuego

La smetana o crema agria aporta a la salsa ese punto exacto de acidez vibrante y un color cremoso muy elegante.

Añade eneldo fresco finamente picado, ajusta de sal y pimienta, y retira la salsa del fuego.

Salsa espesa de setas con eneldo fresco recién espolvoreado

El remate final es un poco de hierbas frescas. La salsa debe quedar lo bastante espesa para napar las tortitas con gracia.

Sirve las tortitas de tupinambo bien calientes, regadas generosamente con la salsa de setas. ¡Que aproveche!

Tortitas de tupinambo servidas con abundante salsa caliente de setas

Lleva el plato a la mesa de inmediato, aprovechando ese momento mágico en el que la tortita cruje y la salsa humea de puro aroma.

El tupinambo esconde un tesoro de nutrientes, muchos de ellos en formatos que nuestro cuerpo asimila sin esfuerzo. Su alta concentración de potasio y magnesio convierte a estas tortitas en un regalo para el sistema cardiovascular. Es la prueba definitiva de que la comida sana puede ser verdaderamente casera y reconfortante.

Para que la presentación sea de restaurante, sirve las tortitas en platos ligeramente precalentados y decora con una ramita de eneldo o perejil fresco. Si te apetece experimentar, atrévete a añadir un toque de ajo picado o una pizca de nuez moscada a la salsa de setas; le dará un matiz picante y profundo fascinante. Y si te sobran para el día siguiente, se calientan de maravilla en una sartén en seco y tapadas, manteniendo intactos su aroma y textura.