Los chiles encurtidos con ácido cítrico son el aperitivo perfecto para quienes disfrutan de la comida con chispa. Puedes usar cualquier variedad y color de chile para esta conserva; el resultado será un bocado picante envuelto en una marinada agridulce y llena de matices. Los colores vibrantes en el tarro resultan increíblemente estéticos, y su aroma, con notas de cilantro y ajo, te abre el apetito nada más desenroscar la tapa. Esta conserva es una forma magnífica de atrapar el calor del verano y darle color a tus menús de invierno. Guarda tus chiles encurtidos en un lugar fresco, a una temperatura de entre +2 °C y +15 °C.

¡Este apetitoso tarro de chiles encurtidos ya está listo! Será el acompañamiento perfecto para carnes y sopas.
Ingredientes
- 25-30 chiles verdes
- 1 cabeza de ajo
- 1 cucharadita de semillas de cilantro
- 1 cucharadita de granos de mostaza negra
- 2 cucharadas soperas de azúcar
- 1 cucharada sopera de sal
- 3/4 de cucharadita de ácido cítrico
- 1 hoja de laurel
- agua
Instrucciones para preparar los chiles encurtidos con ácido cítrico
En esta receta, preparamos los chiles sin semillas, aunque también puedes encurtirlos enteros. Para limpiarlos sin sufrir las consecuencias, te aconsejo usar guantes de goma; si el chile es muy picante, las manos te arderán durante horas si no las proteges. Corta los tallos y, con un cuchillo afilado, retira cuidadosamente las semillas y las venas. También puedes frotar ligeramente los chiles entre las palmas de las manos para que las semillas caigan solas.

Retirar las semillas y las venas ayuda a que la conserva pique menos y tenga un aspecto mucho más limpio.
Coloca los chiles limpios en un bol profundo, cúbrelos con agua fría y lávalos a conciencia para eliminar cualquier semilla que se haya quedado pegada.
Pon los chiles limpios y lavados en una olla grande y vierte 2 litros de agua hirviendo. Si quieres, puedes añadir una pizca de sal, pero no es imprescindible. Escalda los pimientos en el agua hirviendo durante 3 minutos y apaga el fuego.
En un cazo pequeño, añade sal común sin aditivos, azúcar y el ácido cítrico.
A continuación, incorpora las semillas de cilantro, los granos de mostaza negra y la hoja de laurel. Si te gusta, también puedes añadir a la marinada 1 o 2 clavos de olor y unos granos de pimienta negra y de Jamaica.
Lava a fondo el tarro para la conserva con agua tibia y un poco de bicarbonato, y enjuágalo con agua hirviendo. Sécalo en el horno caliente. Pela la cabeza de ajo y corta los dientes por la mitad. Pasa los chiles escaldados al tarro aún caliente usando unas pinzas. Apriétalos bien, intercalando los trozos de ajo. No tengas miedo de aplastar ligeramente los pimientos; es mejor que quepan más verduras que líquido.

Aprieta bien los chiles escaldados dentro del tarro, intercalando los trozos de ajo para potenciar el sabor.
Vierte agua hirviendo en el tarro con las verduras y tápalo con una tapa perforada; así podremos calcular exactamente la cantidad de agua que necesitamos para el líquido de gobierno.
Escurre esa agua en el cazo donde pusiste las especias. Ponlo al fuego y lleva la marinada a ebullición. Cuécelo durante 5 minutos para que las especias liberen todos sus aromas.

Lleva la mezcla a ebullición y deja que hierva unos minutos para que las especias liberen su esencia.
Vierte el escabeche hirviendo en el tarro con los chiles, llenándolo hasta el borde.
Hierve la tapa metálica. Cierra el tarro herméticamente con la tapa esterilizada.
Dale la vuelta al tarro para que apoye sobre la tapa, envuélvelo en una manta gruesa y déjalo así hasta que se enfríe por completo. Este calor residual crea una pasteurización natural, que es suficiente para este tipo de conservas. Si te preocupa la conservación o tu despensa es muy cálida, te aconsejo esterilizar el tarro al baño maría en agua hirviendo durante 12 minutos.
Estos chiles encurtidos serán el acompañamiento ideal para un buen guiso, un filete jugoso o una hamburguesa casera. Puedes servirlos enteros como aperitivo o picarlos finamente para darle a tus salsas y vinagretas un toque picante inconfundible. La marinada agridulce suaviza la agresividad del picante, aportando una profundidad de sabor espectacular.
Si te apetece experimentar, prueba a añadir unas ramitas de eneldo fresco o un trocito de raíz de rábano picante al tarro; le dará un toque extra crujiente y nuevos matices aromáticos. Recuerda que, una vez abierto el tarro, debes consumirlos en un plazo de un par de semanas y conservarlos siempre en la nevera. ¡Disfruta de este toque canalla en tus platos favoritos!








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