La repostería saludable puede ser verdaderamente exquisita, y estos muffins de limón con harina integral son la mejor prueba de ello. El gran secreto de su profundo aroma está en usar puré de limón natural, que se prepara con la fruta entera para conservar toda la intensidad de sus aceites esenciales y el toque ligeramente amargo y cítrico de la piel. Es una opción perfecta para quienes buscan equilibrar su dieta sin renunciar a los dulces. No hay grandes misterios para hacer repostería sana: basta con cambiar el azúcar blanco por azúcar moreno o miel, usar harina integral en lugar de la refinada clásica, reducir la cantidad de grasa y cambiar la mantequilla por aceite de oliva o de semillas. Aunque es un postre más saludable, recuerda consumirlo con moderación, ya que el aporte calórico de cada muffin sigue siendo considerable.
Ingredientes
- 60 g de puré de limón
- 1 huevo
- 70 g de azúcar de caña
- 85 g de harina de trigo integral
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 30 g de aceite de oliva o girasol
- 6 mitades de nuez
- Almíbar de limón con miel (ver ingredientes a continuación)
- Sal, mantequilla para engrasar el molde
Almíbar de limón con miel
- 2 cucharadas de miel
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 50 ml de agua
Cómo preparar muffins de limón con harina integral
Pon el puré de limón sin azúcar en un bol. Yo lo preparo con un limón entero: lo corto en rodajas, le echo agua hirviendo, lo cuezo durante una hora y luego lo trituro con la batidora hasta obtener una crema. Este preparado se puede guardar en la nevera unos días y usarlo cuando lo necesites.
Añade el azúcar moreno de caña al puré de limón. Puedes sustituir el azúcar por una miel espesa.
Casca un huevo fresco en el bol y, para equilibrar lo dulce y lo ácido, añade una pizca de sal fina.
Incorpora la harina de trigo integral y la levadura química, y mézclalo todo de forma rápida y concienzuda.
Vierte el aceite de oliva o de girasol y vuelve a mezclar muy bien.
La masa resultante es espesa y no debe escurrirse de la espátula. Como su densidad depende de varios factores (el tamaño del huevo, el espesor del puré de limón), puede que necesites añadir un poco más de harina (no más de una cucharada). Para hornear, yo uso un molde para muffins. Unta el molde con mantequilla y espolvoréalo con harina; si usas cápsulas de papel, no hará falta engrasar nada y te ahorrarás unas pocas calorías.
Distribuye la masa en los moldes preparados; necesitas unos 50 g de masa por porción. Usa una báscula de cocina para que todos queden iguales.

Rellena los huecos del molde hasta unos dos tercios de su capacidad, dejando espacio para que suban.
Coloca media nuez sobre cada muffin.
Precalienta el horno a 180 grados Celsius. Pon el molde a media altura del horno y hornea unos 20-25 minutos. El tiempo exacto depende de tu horno y puede variar ligeramente.
Saca los muffins del horno y pínchalos varias veces con un tenedor para que absorban bien el almíbar.
Baña los muffins recién hechos con el almíbar de limón: más o menos una cucharada por muffin. Para hacer el almíbar de limón y miel: mezcla 2 cucharadas de miel, 2 cucharadas de zumo de limón y 50 ml de agua, y cuélalo.
Sirve con té o café.
Lo ideal es servir estos muffins de limón con harina integral ligeramente templados, justo cuando el almíbar de miel despliega todo su aroma. Son el acompañamiento perfecto para una taza de infusión o un buen café solo, que realza el frescor cítrico del postre. Si te apetece experimentar, prueba a cambiar las nueces por avellanas o a echar una pizca de jengibre molido en la masa para darle un toque más cálido.
Para que los muffins se mantengan tiernos durante más tiempo, guárdalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente un máximo de dos días. Si has preparado mucha cantidad, puedes congelarlos envolviendo cada uno en papel film. Antes de servirlos, dales un toque de unos segundos en el microondas: el aroma a bollería recién hecha volverá a inundar tu cocina y recuperarán toda su esponjosidad original.












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