Un verdadero capricho para los más golosos que no pueden consumir trigo ni alimentos con gluten. Estos muffins de chocolate sin gluten con ciruelas pasas son tan espectaculares que yo misma me apuntaría a esta dieta con los ojos cerrados. Quedan húmedos, repletos de fruta en cada bocado y prepararlos es coser y cantar. Puedes emplear harina de arroz comercial o, como he hecho yo, triturar tu propio arroz en un molinillo de café.

Unos muffins aromáticos sin gluten con ciruelas pasas, la pareja ideal para tu té o café de la tarde.
Ingredientes
- 70 g de arroz blanco o harina de arroz
- 35 g de cacao puro en polvo
- 2 huevos medianos o 1 grande
- 50 g de mantequilla
- 85 g de azúcar blanco
- 1 cucharadita de levadura química (o impulsor)
- 150 g de mezcla de ciruelas pasas, orejones de albaricoque y uvas pasas
- 100 ml de zumo de manzana
- Canela y nuez moscada al gusto
- Azúcar glas
Cómo preparar los muffins de chocolate sin gluten con ciruelas pasas
Pon el arroz en un molinillo de café en porciones pequeñas y muélelo durante unos minutos. La harina que obtendrás será apenas diferente a la del supermercado, quizás con un grano un poco más grueso, pero te aseguro que esto no afectará en absoluto a la calidad de los muffins.

Hacer tu propia harina de arroz en casa es muy fácil; aunque quede un poco más rústica que la comprada, funciona de maravilla en la receta.
Lava muy bien las ciruelas pasas, los orejones de albaricoque y las uvas pasas. Pica finamente las ciruelas y los orejones. Cubre las frutas deshidratadas con zumo de manzana. Si lo prefieres, puedes sustituir el zumo por vino blanco o coñac; elige el líquido que mejor se adapte a tus gustos o a tu bolsillo. Si usas coñac, aconsejo dejar macerar las frutas unas horas para aprovechar al máximo este preciado producto.

Dejar las frutas deshidratadas en zumo o algún licor las hidrata, haciéndolas mucho más suaves y llenas de aroma.
Vuelca el azúcar en un bol, casca 2 huevos medianos y bate ambos ingredientes con unas varillas. Necesitas que los cristales de azúcar empiecen a disolverse.

Bate los huevos junto con el azúcar enérgicamente hasta que notes que los cristales comienzan a disolverse.
Añade al bol la harina de arroz, el cacao puro en polvo sin azúcares añadidos y la levadura química (o impulsor). Si te apetece, dale un toque especial con un poco de canela molida y una pizca de nuez moscada.

Añade la harina de arroz, el cacao puro y las especias. Estos toques especiados aportarán a los muffins un aroma muy acogedor.
Funde la mantequilla y déjala enfriar unos minutos. Mezcla la masa con las varillas y vierte la mantequilla derretida y ya fría. ¡Ojo! Nunca añadas ingredientes calientes a una masa que lleve levadura química o fresca.

Asegúrate de que la mantequilla derretida esté atemperada para no anular el efecto de la levadura química.
Incorpora las frutas deshidratadas a la masa junto con 2 cucharadas del zumo (o vino) en el que las dejaste macerar. Un extra de humedad le vendrá de maravilla a la textura de estos muffins.

Integra las frutas hidratadas e incluye un par de cucharadas de su líquido para aportar un extra de jugosidad.
Mezcla la masa con ganas. Déjala reposar entre 20 y 30 minutos. Durante este tiempo de relax, el azúcar terminará de fundirse, la harina de arroz absorberá los líquidos y la masa ganará mucho cuerpo y espesor.

Tras unos minutos de reposo, la harina de arroz absorberá los líquidos y verás cómo la masa espesa notablemente.
Coloca unas cápsulas de papel en un molde metálico para muffins o magdalenas. Rellena cada cápsula con la masa (necesitarás unos 70 g por unidad). No las llenes hasta el borde, deja al menos medio centímetro libre para que la masa pueda subir tranquilamente en el horno.

Deja siempre un margen sin rellenar en la parte superior para que los muffins puedan crecer durante el horneado sin desbordarse.
Precalienta el horno a 180 °C. Introduce el molde y hornea durante unos 20-22 minutos. Para comprobar si están listos, pincha con una brocheta de madera o presiona suavemente la superficie del muffin con el dedo; si la masa recupera su forma al instante, tus dulces están en su punto.

Comprueba el punto de cocción insertando una brocheta de madera; si sale sin restos de masa húmeda, ya puedes sacarlos del horno.
Deja enfriar los muffins recién horneados sobre una rejilla y espolvoréalos con azúcar glas utilizando un colador fino. Aguantan perfectamente tiernos y sin resecarse durante 3 o 4 días. ¡Que los disfrutes!

Termina espolvoreando azúcar glas sobre los muffins fríos. Se mantendrán deliciosos y tiernos durante varios días.
Puedes congelar estos muffins de chocolate sin gluten con ciruelas pasas para tenerlos siempre a mano en cualquier momento de la semana. Guárdalos en una bolsa de plástico con cierre hermético, saca todo el aire posible y consérvalos en el congelador a -18 °C. Cuando vayas a servirlos, bastará con darles un leve golpe de calor en el microondas para recuperar esa textura recién horneada. Para una presentación impecable, espolvorea un poco de azúcar glas justo antes de llevarlos a la mesa.
Para acompañar estos pastelitos, un café recién molido o una infusión de té negro con canela equilibran a la perfección el dulzor de las frutas maceradas y el amargor del cacao. Si te apetece experimentar con diferentes texturas, prueba a incorporar un puñado de nueces picadas o trocitos de chocolate negro a la masa antes del reposo, lo que aportará un contraste crujiente único en cada bocado.
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