La crema de lentejas turca «Mercimek» es una sopa espesa que representa un verdadero símbolo de hospitalidad en Turquía. Existen tantas variantes de esta elaboración entre las amas de casa turcas como recetas de gazpacho o cocido en España, adaptándose con matices únicos en cada región. Este plato humilde, antaño considerado comida popular, hoy luce tanto en puestos callejeros como en los restaurantes más selectos. El secreto de su elegancia radica en la combinación de verduras sencillas y lentejas rojas, transformadas junto al comino, el cilantro y la menta seca en una crema aterciopelada y reconfortante. Al carecer de ingredientes de origen animal, se convierte además en una opción excelente para dietas veganas y vegetarianas gracias a su elevado aporte de proteína vegetal.

La tradicional sopa turca Mercimek es saciante, aromática y muy saludable. Sírvela bien caliente con un gajo de limón.
Ingredientes:
- 150 g de lentejas rojas
- 60 g de puré de tomate
- 25 ml de aceite de oliva
- 1 cebolla
- 1 zanahoria
- menta seca, semillas de cilantro y comino, pimentón dulce molido
- agua filtrada
- sal, azúcar y hierbas frescas para decorar
Cómo preparar la crema de lentejas turca «Mercimek»
En una olla de fondo grueso vierte un poco de aceite de oliva, añade una cebolla finamente picada y sofríe a fuego lento hasta que esté translúcida. Incorpora semillas de cilantro y comino, previamente tostadas en una sartén y machacadas en un mortero. Las semillas tostadas liberan mucho mejor su aroma. Necesitarás entre media y una cucharadita entera de semillas.

Empezamos sofriendo la cebolla hasta que esté translúcida, añadiendo las semillas de cilantro y comino machacadas para un aroma profundo.
Corta la zanahoria en juliana fina, añádela a la olla y sofríe junto con la cebolla y las especias durante 5 minutos a fuego medio hasta que se ablande.

Cortamos la zanahoria en juliana fina y la rehogamos junto con la cebolla hasta que esté suave y tierna.
Añade un puré de tomate espeso o concentrado de tomate. A finales de verano y en otoño, cuando los tomates maduran al sol al aire libre, te aconsejo triturarlos en la batidora y preparar la sopa con puré de tomate fresco.

El tomate concentrado le da a la sopa su color característico y un agradable toque ácido. En temporada alta, es mejor usar puré de tomate fresco.
Cocina este sofrito de verduras a fuego lento durante 5-6 minutos y espolvorea una o dos cucharaditas de pimentón dulce molido.

Cocinamos las verduras unos minutos y luego incorporamos el pimentón dulce para darle un color intenso y un sabor especiado.
Incorpora las lentejas rojas. Esta variedad de lenteja se cocina muy rápido y no necesita remojo previo.

Las lentejas rojas son la opción ideal para cremas, ya que se deshacen rápidamente y no necesitan remojo previo.
Vierte 1,5 litros de agua hirviendo y añade menta seca. Además de la menta, el orégano y el tomillo también le van genial.

Cubrimos los ingredientes con agua hirviendo y añadimos menta seca: este es el ingrediente secreto de la auténtica sopa turca.
Tapa la olla, lleva a ebullición y cocina a fuego lento durante unos 40 minutos, hasta que las lentejas se conviertan en puré. Unos 5 minutos antes de terminar, salpimienta al gusto y añade una pizca de azúcar para equilibrar la acidez de los tomates.

Cocinamos la sopa a fuego lento con la olla tapada durante unos 40 minutos, hasta que las lentejas se conviertan por completo en puré.
Pasa la sopa terminada por un colador. Tienes otras opciones: primero, dejarla tal cual, ya que de todos modos parece un puré, pero con una textura más rústica; segundo, triturarla con una batidora de mano, aunque con la batidora se generará mucha espuma y se apagará su color vibrante. Yo prefiero pasarla por un colador para que quede muy cremosa, sin espuma y conserve ese color tan vivo.

Para lograr una textura suave y cremosa sin exceso de espuma, lo mejor es pasar la sopa terminada por un colador.
Devuelve la crema a la olla, caliéntala hasta que rompa a hervir a fuego lento y retírala del fuego.

Tras colarla, devolvemos la crema a la olla y la llevamos de nuevo a ebullición para que esté lo más caliente posible al servirla.
Sirve la crema «Mercimek» bien caliente, espolvoreada con hierbas frescas finamente picadas al gusto. A mí me encanta con cebolleta, y está riquísima con cilantro, perejil o menta fresca.

Antes de servir, decora siempre la crema con hierbas frescas. El cilantro, el perejil o la cebolleta complementan su sabor a la perfección.
Al servir la crema de lentejas turca «Mercimek», acompaña siempre el plato con un gajo de limón; unas gotas de su zumo fresco al momento de comer equilibran con precisión la riqueza de las legumbres y el toque ácido del tomate. Un pan de pita recién horneado, un pan plano rústico o una baguette crujiente resultan indispensables para acompañar. Para potenciar su presentación y aroma, rocía la superficie con un fino hilo de aceite de oliva infusionado con una pizca de pimentón.
Si prefieres añadir un contraste crujiente, acompáñala con picatostes caseros dorados a la sartén. Las sobras se conservan en perfectas condiciones en el frigorífico hasta tres días, ganando en intensidad de sabor con el reposo. Como las lentejas rojas continúan absorbiendo líquido con las horas, basta con añadir un chorrito de agua caliente al recalentarla para devolverle su textura sedosa original.
0 comentarios