El pesto es una de las joyas de la gastronomía italiana, una salsa que evoca el aroma del verano y la frescura de la albahaca. Pero, ¿y si le damos un giro inesperado y delicioso? Te presentamos una versión creativa que te conquistará: la salsa pesto con aceitunas. Esta receta combina la base clásica de albahaca y queso con el sabor intenso y salado de las aceitunas verdes y la textura crujiente de las nueces. El resultado es una salsa increíblemente sabrosa, versátil y muy fácil de preparar, ideal para sorprender a tus invitados o para dar un toque gourmet a tus comidas diarias.
Ingredientes para la salsa pesto con aceitunas
- 70 g de albahaca (solo las hojas)
- 100 g de aceitunas verdes sin hueso
- 100 g de aceite de oliva virgen extra
- 1/2 limón
- 100 g de nueces
- 40 g de queso curado (parmesano o similar)
- Sal al gusto
Modo de preparación de la salsa pesto con aceitunas

Lavamos bien las nueces con agua corriente, las secamos o las tostamos unos minutos en una sartén seca.
Separamos las hojas de los tallos de la albahaca. Remojamos la albahaca en agua fría, la lavamos bien y la secamos o escurrimos; no nos conviene que tenga exceso de agua. Los tallos de la albahaca se pueden usar para preparar caldos.
Colocamos las hojas de albahaca secas en el vaso de la batidora. Ya pasaron los tiempos en que las amas de casa machacaban el pesto a mano. Los modernos ayudantes de cocina simplifican considerablemente muchas recetas.
Lavamos bien las nueces con agua corriente, las secamos o las tostamos unos minutos en una sartén seca. Si te tomas la molestia de tostar las nueces, su sabor se potenciará.

Añadimos las aceitunas verdes sin hueso. Esta receta de pesto se parece un poco a la tapenade francesa.
Añadimos las aceitunas verdes sin hueso. Esta receta de pesto se parece un poco a la tapenade francesa. Por eso, también está delicioso con galletas saladas o una baguette fresca. Aunque en Italia preferirían una ciabatta.
Añadimos al vaso un queso curado salado. Lo más sabroso es con parmesano, pero si no tienes, puedes sustituirlo por pecorino, gruyère, cheddar o un brie francés salado.
Exprimimos el zumo de medio limón, colándolo para que no caigan las pepitas en la salsa, ya que son duras y amargan.
Vertemos el aceite de oliva virgen extra. El ligero amargor del aceite combina perfectamente y realza el sabor del pesto. Añadimos sal, preferiblemente marina, para obtener un condimento no solo delicioso, sino también saludable.
Trituramos la salsa durante unos minutos, raspamos las paredes del vaso con una espátula y volvemos a mezclar. Se necesita una batidora potente que pueda triturar bien las nueces. Al fin y al cabo, en la salsa clásica, las nueces se machacan a mano en un mortero hasta que empiezan a soltar su aceite.

Puedes guardar la salsa pesto con aceitunas ya lista en el frigorífico durante varios días en un tarro herméticamente cerrado.
Puedes guardar la salsa pesto con aceitunas ya lista en el frigorífico durante varios días en un tarro herméticamente cerrado. Es normal que la superficie de la salsa se oscurezca un poco, esto no afecta a su sabor ni a su conservación. Simplemente es la reacción de la albahaca verde al contacto con el aire.
¡Y ya está! Tu deliciosa y original salsa pesto con aceitunas está lista para disfrutar. Sírvela con tu pasta favorita, úsala como aderezo para una ensalada caprese, úntala en un sándwich o acompáñala con unos crackers como aperitivo. Para conservarla, guárdala en un frasco hermético en el frigorífico, cubriendo la superficie con una fina capa de aceite de oliva para evitar que se oxide. Así mantendrá su frescura y sabor durante varios días. ¡Esperamos que disfrutes de esta explosión de sabor mediterráneo y te animes a experimentar en tu cocina! ¡Buen provecho!







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