Descubre el encanto de la cocina tradicional con esta receta de alforfón con pollo al horno, un plato que evoca calidez y hogar. Muy popular en la cocina de Europa del Este, esta combinación es la definición de comida reconfortante. El secreto de su increíble sabor reside en la cocción lenta dentro de una olla de barro, que permite que el pollo quede jugoso y tierno, mientras que el alforfón absorbe todos los jugos, volviéndose increíblemente aromático y esponjoso. Es una comida completa, nutritiva y sorprendentemente fácil de preparar, ideal para una cena familiar o para sorprender a tus invitados con algo diferente y delicioso.
Ingredientes para el alforfón con pollo al horno
- 1 kg de pollo (muslos, contramuslos)
- 350 g de grechka en grano
- 150 g de puerro
- 250 g de cebolla
- 250 g de zanahoria
- 4 dientes de ajo
- 1 guindilla roja
- 100 ml de vino blanco
- 15 g de sazonador para pollo (sin sal)
- 100 g de mantequilla
- 30 ml de aceite vegetal
- sal, pimienta, cilantro
Modo de preparación del alforfón con pollo al horno
Quitamos la piel de los muslos y contramuslos de pollo, pero dejamos los huesos. Cortamos la cebolla en aros gruesos, el puerro en rodajas finas, y picamos finamente la guindilla roja y el ajo. Añadimos el vino blanco seco, el aceite vegetal y el sazonador para pollo (sin sal). Colocamos los trozos de pollo en el marinado y lo dejamos en un lugar fresco durante 3 horas.
En el fondo de una olla de barro resistente al calor, ponemos un trozo de mantequilla, luego la cebolla del marinado y vertemos un poco del líquido del marinado. En las ollas de barro se suelen preparar platos individuales, por lo que conviene dividir todos los ingredientes proporcionalmente de antemano.
Sobre la cebolla, colocamos los trozos de pollo de manera que cada porción tenga aproximadamente 250 g de carne cruda con hueso, que es el peso de un muslo de tamaño mediano sin piel.
Pelamos la zanahoria, la cortamos en cubos grandes y la ponemos sobre el pollo.
Revisamos cuidadosamente la grechka en grano (alforfón o trigo sarraceno, un pseudocereal muy nutritivo con sabor a nuez) (a veces puede contener pequeñas piedras o impurezas), luego la remojamos en agua fría durante 10-15 minutos, la escurrimos en un colador y la enjuagamos varias veces bajo el grifo.
Añadimos la grechka lavada, que debe llenar la olla hasta 3/4 de su capacidad, para dejar espacio para el agua.
Ahora vertemos agua caliente y añadimos sal de mesa (un poco menos de una cucharadita de sal gruesa sin aditivos).
Tapamos las ollas y las metemos en el horno precalentado a 175 grados Celsius. Cocinamos durante aproximadamente una hora. No es recomendable mirar cómo va el proceso. Si sacas la olla y abres la tapa, el vapor se escapará y la grechka quedará seca. Nuestras abuelas ponían las ollas en el horno de leña, las dejaban durante varias horas y la comida se cocinaba sola. ¡Lo principal era mantener el calor en el horno!
Servimos el pollo con grechka ya listo en platos o lo llevamos a la mesa directamente en las ollas de barro.
Esperamos que disfrutes de este delicioso y reconfortante alforfón con pollo al horno. Servirlo directamente en las ollas de barro no solo mantiene el calor, sino que también añade un toque rústico y encantador a la mesa. Para una experiencia completa, acompáñalo con una ensalada fresca de pepino y tomate o unos encurtidos caseros que contrasten con la riqueza del plato. ¡Anímate a probar esta receta y a compartir el sabor de la cocina casera y tradicional con tus seres queridos! ¡Buen provecho!










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