¿Qué hacer con esos tomates que no llegaron a madurar al final de la temporada? ¡Una mermelada sorprendente! Olvídate de todo lo que creías saber sobre las conservas dulces. Esta receta transforma los tomates verdes en una delicia agridulce con un toque picante de chile que despierta todos los sentidos. Es una forma fantástica de aprovechar la cosecha del huerto y crear un condimento gourmet que dejará a todos con la boca abierta. Perfecta para los paladares aventureros, esta mermelada se convertirá en un imprescindible en tu despensa.
Ingredientes para la mermelada de tomates verdes
- 1 kg de tomates verdes
- 600 g de azúcar
- 1 limón
- 1 guindilla verde
Cómo preparar mermelada de tomates verdes
Elige tomates verdes que estén firmes. Córtalos por la mitad, retira el pedúnculo y la parte dura que lo rodea. Elimina cualquier imperfección o mancha. Pica los tomates finamente con un cuchillo afilado, en trozos de menos de medio centímetro.
Para preparar la mermelada, necesitarás una cacerola ancha de fondo grueso o una rustidera. Coloca los tomates picados en el recipiente adecuado.
Añade el azúcar. La cantidad de azúcar puede variar, pero no recomiendo usar menos de 500 g de azúcar por cada 1 kg de tomates.
Pica finamente el limón entero, con su piel, rállalo o tritúralo en una batidora. Si la piel del limón queda en trozos grandes, en la mermelada encontrarás trocitos duros, como fruta confitada mal cocida.
Corta la guindilla por la mitad, retira las semillas y las membranas blancas. Pícala finamente y añádela a la mezcla. Te aconsejo que pruebes el pimiento; a veces es excesivamente picante, y otras veces simplemente amargo sin capsaicina. Para esta receta, necesitas un pimiento picante y ardiente. Es delicioso cuando el chile se nota y deja un regusto persistente.
Mezcla bien los tomates con el azúcar, el limón y el chile. Deja reposar durante 10-15 minutos para que el azúcar comience a disolverse y los tomates suelten su jugo; así no necesitarás añadir agua.
Pon la cacerola al fuego. Llévala a ebullición. Tápala. Cocina a fuego lento durante 45-50 minutos.

Después de 50 minutos, retiramos la tapa. Cocinamos unos 25 minutos más a fuego medio para evaporar el líquido.
Pasados los 50 minutos, retira la tapa. Cocina durante unos 25 minutos más a fuego medio para evaporar el líquido. En esta etapa, no dejes la mermelada desatendida. Debes removerla y vigilar cómo va espesando. Si la cocinas de más, en lugar de un color esmeralda, se volverá parduzca. Pero no esperes que quede verde como la hierba de primavera; la clorofila no es tan resistente.

Cocinamos la mermelada de tomates verdes hasta obtener la consistencia deseada. La pasamos a frascos de vidrio secos.
Reduce la mermelada de tomates verdes hasta alcanzar la consistencia deseada. Viértela en frascos de vidrio secos. Cúbrelos con un paño limpio. Cuando la mermelada se haya enfriado a temperatura ambiente, cierra los frascos con tapas secas. Guárdala en un lugar oscuro y seco. Se conservará durante varios meses, como cualquier otra mermelada.
¡Corta un trozo de brynza (un tipo de queso salado similar al feta) u otro queso salado, pon una cucharadita de mermelada de tomates verdes por encima y a disfrutar!
¡Y ya está! Ahora tienes una conserva única que aportará un toque especial a tus platos. Esta mermelada de tomates verdes no solo es espectacular con una tabla de quesos, especialmente los curados o cremosos, sino que también es un acompañamiento increíble para carnes asadas, como el cerdo o el pollo. Pruébala sobre una tostada con queso de cabra o úsala como glaseado para dar un acabado brillante y sabroso a tus platos. Espero que disfrutes de este sabor tan original y te animes a experimentar. ¡Buen provecho!








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