¡Bienvenido al maravilloso mundo del pan casero sin complicaciones! Hoy te traigo una receta que te enamorará por su sencillez y su increíble sabor: el pan de soda dulce con frutos secos. Este pan, de origen irlandés, es famoso por no necesitar levadura ni largos tiempos de levado. Su secreto está en la reacción química entre el bicarbonato de sodio y un ingrediente ácido como el kéfir, que lo hace subir y quedar esponjoso. Lleno de frutos secos, dátiles y cerezas, y con un toque especiado de canela y jengibre, es la opción perfecta para un desayuno energético o una merienda que te reconforte el alma. ¡Prepárate para disfrutar del aroma a pan recién hecho en tu propia casa!
Ingredientes para el pan de soda dulce con frutos secos
- 230 g de harina de trigo (+ extra para espolvorear)
- 30 g de copos de avena
- 20 g de cerezas deshidratadas
- 30 g de dátiles
- 30 g de frutos secos (almendras, anacardos, avellanas y nueces)
- 50 g de azúcar glas
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 220 g de kéfir (un producto lácteo fermentado; se puede sustituir por suero de leche o yogur natural)
- 1 cucharada de melaza de malta de centeno
- 1/2 cucharadita de canela molida y 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
- 1/3 de cucharadita de sal fina
Modo de preparación del pan de soda dulce con frutos secos
Tamizamos la harina de trigo y añadimos el azúcar glas. Para este tipo de horneado, utiliza harina de trigo de todo uso.
Añadimos el bicarbonato de sodio y el polvo de hornear, medidos con cucharaditas rasas, ¡sin colmar! Espolvoreamos la canela molida y el jengibre en polvo.
Añadimos los copos de avena y mezclamos bien los ingredientes secos para que el bicarbonato y el polvo de hornear se distribuyan uniformemente en la mezcla.
Picamos finamente la mezcla de frutos secos. Quitamos los huesos de los dátiles y cortamos la pulpa en tiras. Añadimos los frutos secos, los dátiles y las cerezas deshidratadas a los ingredientes secos.
Vertemos el kéfir (un producto lácteo fermentado similar al yogur líquido, pero más ácido; se puede sustituir por suero de leche o yogur natural) y añadimos la melaza de malta de centeno. Si utilizas un yogur dulce, por ejemplo, reduce la cantidad de azúcar glas.
Mezclamos la masa con una cuchara; es pegajosa y viscosa, como debe ser.
Amasamos la masa un par de minutos; no recomiendo usar las manos, se pegará a todos los dedos.

Espolvoreamos un puñado de harina de trigo sobre una tabla, colocamos la masa encima, espolvoreamos más harina y le damos forma de pan plano.
Espolvoreamos un puñado de harina de trigo sobre una tabla, colocamos la masa encima, espolvoreamos más harina y le damos forma de pan plano y redondo. Cuando la masa está enharinada, su pegajosidad desaparece como por arte de magia.
Precalentamos el horno a 180 grados Celsius. Colocamos el pan en una bandeja de horno antiadherente o sobre un tapete de silicona. Le damos al pan una forma redonda y gruesa.
Con un cuchillo ancho, cortamos el pan plano por completo para formar 5-6 segmentos.
Metemos la bandeja en el horno precalentado durante 35-40 minutos. El pan de soda dulce está listo si al golpear la base suena a hueco.
Dejamos enfriar el pan dulce sobre una rejilla y lo cortamos en rebanadas gruesas. Untamos las rebanadas con mantequilla y mermelada y lo servimos con una taza de leche fría o té caliente.
¡Y ahí lo tienes! Un pan de soda dulce, rústico y absolutamente delicioso, listo para disfrutar. La belleza de este pan reside en su versatilidad: sírvelo tibio con un poco de mantequilla que se derrita sobre la miga, acompáñalo con tu mermelada favorita o incluso con un trozo de queso curado para un contraste de sabores. Se conserva perfectamente un par de días en un recipiente hermético. No dudes en experimentar añadiendo otros frutos secos o deshidratados que te gusten. Espero que esta receta te inspire a hornear más a menudo y a compartir la alegría de un pan hecho con cariño. ¡Buen provecho!












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