¿Buscas una comida que sea a la vez deliciosa, saludable y saciante? ¡Has llegado al lugar correcto! Esta receta de pechuga de pollo con quinoa y garbanzos es la combinación perfecta de proteínas magras, carbohidratos complejos y fibra. Es un plato increíblemente versátil, ideal para un almuerzo ligero, una cena completa o incluso para preparar con antelación y tener una opción saludable lista para llevar. La mezcla del pollo marinado y jugoso, la quinoa esponjosa y los garbanzos tiernos, todo aderezado con un toque cítrico y picante, crea una explosión de sabor que te encantará.
Ingredientes para la pechuga de pollo con quinoa y garbanzos
- 400 g de filete de pechuga de pollo
- 100 g de garbanzos secos
- 50 g de quinoa
- 15 g de aceite de oliva
- 40 g de cebolleta
- 1/2 guindilla (chile)
- 1/2 limón o lima
- sal marina, especias al gusto
Cómo preparar pechuga de pollo con quinoa y garbanzos
Espolvorea el filete de pechuga de pollo con sal marina gruesa, pimienta negra molida y añade tus especias favoritas; en esta receta usamos curry para pollo. Frota los condimentos en la carne. Coloca la pechuga en un bol, cúbrela con film transparente y déjala en el frigorífico durante 8-12 horas. Si la temperatura en tu frigorífico es de 3-4 grados, puedes dejar la carne hasta 24 horas sin que se estropee.
Cubre los garbanzos secos con agua fría. Déjalos en remojo durante 8-12 horas. Escurre el agua y enjuaga los garbanzos en un colador bajo el grifo. Vuelve a cubrir los garbanzos con agua fría y cocínalos durante 2 horas a fuego lento. Hacia el final de la cocción, unos 10 minutos antes, añade sal. Puedes comprobar si los garbanzos están listos aplastando uno entre los dedos; si se deshace fácilmente, están cocidos. Los garbanzos cocidos se pueden guardar en su caldo en el frigorífico durante varios días.
Prepara la quinoa. Enjuaga el grano con agua fría y escúrrelo en un colador fino. Pon la quinoa lavada en una cacerola. Vierte 120 ml de agua fría y añade sal. Llévalo a ebullición. Cocina durante 7 minutos a fuego medio sin tapa. Luego, cocina otros 7-10 minutos a fuego bajo con la tapa puesta. Finalmente, déjala reposar durante 10 minutos en la cacerola envuelta en un paño para que absorba el vapor. La quinoa preparada de esta manera quedará suelta y no se pegará.
Corta la pechuga de pollo marinada en rodajas de un poco menos de un centímetro de grosor.
Mete un pincel de silicona en aceite vegetal. Unta los trozos de pechuga con una fina capa de aceite.
Calienta una sartén con revestimiento antiadherente. No es necesario engrasar la sartén. Coloca los trozos de pechuga en la sartén caliente, dejando espacio entre ellos.
Fríe la pechuga hasta que esté dorada, unos 3 minutos por cada lado. Los trozos pequeños de pollo marinado se cocinan muy rápido.
Añade los garbanzos cocidos a la sartén.
Incorpora la quinoa cocida. No es necesario añadir más sal al plato, ya que todos los ingredientes se han salado por separado.
Corta la cebolleta en diagonal. Corta el chile en rodajas. Espolvorea el plato con la cebolleta y el chile.
Exprime el zumo de medio limón o lima. Rocía la pechuga de pollo con quinoa y garbanzos con el zumo de limón y aceite de oliva virgen extra. Sazona con pimienta negra molida. Sirve el plato caliente o frío.
¡Y ya está! Un plato vibrante, nutritivo y lleno de sabor listo para disfrutar. Esta receta es una prueba de que comer sano no tiene por qué ser aburrido. Puedes personalizarla añadiendo tus verduras favoritas, como pimiento rojo asado, espinacas frescas o aguacate en dados. Sírvelo como plato principal o como una ensalada contundente. Esperamos que esta receta se convierta en una de tus favoritas para el día a día. ¡Buen provecho y a disfrutar de cada bocado!












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