¿Buscas una alternativa más ligera y saludable a la pizza tradicional? ¡Has llegado al lugar indicado! Esta pizza de calabacín con salchichas es una receta innovadora y deliciosa que te sorprenderá. En lugar de la clásica masa de harina, usamos una base jugosa de calabacín rallado, lo que la convierte en una opción baja en carbohidratos y perfecta para aprovechar las verduras de temporada. Lo mejor de todo es que se prepara directamente en la sartén, sin necesidad de encender el horno. Es la solución ideal para una cena rápida, fácil y llena de sabor entre semana.
Ingredientes para la pizza de calabacín con salchichas en sartén
- 300 g de calabacín (pulpa sin piel ni semillas)
- 1 cebolla pequeña
- 1 huevo
- 100 g de kéfir (una bebida de leche fermentada, puedes sustituirlo por yogur natural sin azúcar)
- 70 g de copos de avena de cocción rápida
- 1 manojo pequeño de perejil
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio
- 2-3 salchichas tipo Frankfurt
- 1 cucharada de concentrado de tomate
- queso curado
- aceite de oliva, sal, orégano, pimienta al gusto
Cómo preparar pizza de calabacín con salchichas en sartén
Pelamos el calabacín con un pelador de verduras. Los zucchinis (calabacines jóvenes) no necesitan pelarse, se comen con la piel y las semillas.
Cortamos el calabacín por la mitad. Con una cuchara, retiramos la pulpa blanda con las semillas, dejando solo la parte firme.
Rallamos el calabacín pelado con un rallador de verduras grueso. Picamos finamente una cebolla pequeña. Picamos un manojo de perejil. Añadimos al calabacín rallado la cebolla picada y 2 cucharadas de perejil troceado. Salamos al gusto. Cascamos un huevo.
Vertemos el kéfir (una bebida de leche fermentada, puedes sustituirlo por yogur natural sin azúcar). Cualquier producto lácteo fermentado servirá, como leche agria o yogur natural.
Mezclamos bien las verduras troceadas y los ingredientes líquidos. En este punto, la sal comenzará a extraer la humedad de los calabacines.
Incorporamos a la masa los copos de avena de cocción rápida y el bicarbonato de sodio.
Mezclamos bien la masa. La dejamos reposar durante 10 minutos para que los copos absorban la humedad y se hinchen.
En una sartén de fondo grueso, vertemos 1 cucharada de aceite de oliva, lo extendemos por el fondo y vertemos la masa. Extendemos la masa por la sartén para formar una base fina, como un crepe.
Cortamos las salchichas en rodajas. Colocamos las rodajas de salchicha sobre la base. Tapamos la sartén. Mientras la pizza se cocina, preparamos la salsa de tomate con aceite.
Para la salsa, mezclamos el concentrado de tomate espeso con aceite de oliva virgen extra. Añadimos 1/4 de cucharadita de orégano seco. Salpimentamos al gusto y añadimos una pizca de azúcar si el concentrado es ácido. Lo mezclamos todo bien.
Untamos la pizza casi lista con el concentrado de tomate y aceite de oliva.
Cocinamos la pizza tapada a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que la parte superior cuaje. La base debe dorarse. Untamos la pizza con la salsa de tomate. En este punto, asegúrate de que la base esté bien cocida, de lo contrario será difícil extender la salsa espesa.
Rallamos el queso curado con un rallador fino. Espolvoreamos el queso rallado sobre la pizza y volvemos a tapar.
Cocinamos tapado durante 1-2 minutos más, hasta que el queso se derrita. Servimos la pizza caliente.
¡Y ya está! Una pizza original, jugosa y llena de sabor lista en un abrir y cerrar de ojos. Esta receta es una fantástica manera de incorporar más verduras en tu dieta de una forma divertida y apetitosa. No dudes en experimentar con otros ingredientes: puedes cambiar las salchichas por champiñones, pimientos o tu embutido favorito. Sírvela caliente, recién hecha, acompañada de una ensalada fresca para una comida completa. Esperamos que disfrutes de esta versión creativa de la pizza tanto como nosotros. ¡Buen provecho!















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