No hay nada como capturar la esencia del verano en un frasco para disfrutarla durante los meses más fríos. Este ragú de verduras asadas en bandeja de horno es la forma más sencilla y sabrosa de hacerlo. Olvídate de pasar horas frente a los fogones; este método permite que el horno haga todo el trabajo, caramelizando las verduras y concentrando sus sabores de una manera espectacular. El resultado es una conserva vibrante, llena de color y con un profundo sabor que te transportará a un día soleado con cada bocado. ¡Prepárate para llenar tu despensa de pura delicia!
Ingredientes para el ragú de verduras asadas en bandeja de horno
- 1 kg de calabacines
- 1 kg de zanahorias
- 700 g de berenjenas
- 500 g de cebolla
- 500 g de pimiento morrón
- 300 g de tomates
- 1 cabeza de ajo
- 3 chiles
- 200 g de apio en rama
- aceite de oliva (para asar las verduras y para cubrir la capa superior en los frascos);
- 20 g de sal
- 40 g de azúcar
- 10 g de pimentón dulce molido
Modo de preparación del ragú de verduras asadas en bandeja de horno
Remojamos las zanahorias en agua fría para que sea más fácil limpiarlas. Luego, las pelamos y las rallamos con un rallador grueso; en su lugar, puedes usar un rallador para zanahorias estilo coreano o cortarlas en juliana fina.
Pelamos los calabacines y les quitamos las semillas. Cortamos la parte firme de la pulpa en trozos de 1.5-2 centímetros de grosor.
Cortamos las berenjenas de la misma manera que los calabacines. Para esta conserva son adecuadas las berenjenas maduras con una piel lisa, de color azul oscuro y firme.
Picamos finamente la cebolla. La ensalada resultará más sabrosa si se utiliza una variedad de cebolla semidulce o dulce.
Cortamos los rabillos de los pimientos morrones, retiramos las semillas y los lavamos bajo el grifo. Cortamos los pimientos en juliana fina.
Cortamos el chile en rodajas. Yo he añadido un chile verde, que no es tan picante. El chile rojo picante debe añadirse con cuidado; pruébalo primero, a veces basta con una sola vaina para esta cantidad de ingredientes.
Pelamos una cabeza de ajo. Los dientes de ajo los añadiremos enteros, no es necesario cortarlos.
Cortamos los tomates rojos en trozos irregulares. Es importante quitar el pedúnculo, ¡esa parte de los tomates no debe acabar en el ragú!
Cortamos los tallos de apio en cubos.
Precalentamos el horno a 180 grados Celsius. Cogemos una bandeja de horno grande, colocamos todas las verduras troceadas sobre ella, espolvoreamos con azúcar y sal, rociamos con aceite de oliva y añadimos pimentón dulce molido para potenciar el aroma. Mezclamos los ingredientes con las manos y metemos la bandeja en el horno precalentado.
Horneamos durante aproximadamente 1 hora. Como el calor en el horno no se distribuye de manera uniforme, recomiendo remover con cuidado el contenido de la bandeja cada 20 minutos.
Lavamos las tapas y los frascos en una solución suave de bicarbonato de sodio y los secamos en el horno, boca abajo (a una temperatura de 110 grados).
Llenamos los frascos calientes con las verduras calientes y vertemos una fina capa de aceite de oliva por encima.
Colocamos los frascos en una olla con agua caliente, llevamos a ebullición y esterilizamos durante 15 minutos para los frascos de 500 g y 25 minutos para los de 1 litro.
¡Y ya está! Ahora tienes unos frascos preciosos llenos de sol y sabor, listos para alegrar tus comidas de invierno. Este ragú de verduras es increíblemente versátil: sírvelo sobre una rebanada de pan tostado, como guarnición para carnes o pescados, o mézclalo con pasta para una cena rápida y nutritiva. Almacenados correctamente en un lugar fresco y oscuro, estos tesoros se conservarán durante meses. Esperamos que disfrutes de esta receta tanto como nosotros. ¡Es una forma maravillosa de celebrar la generosidad de la huerta y de llevar un poco de calor a tu mesa en cualquier época del año!












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