El calabacín es una de esas verduras maravillosamente versátiles que se puede transformar en infinidad de platos deliciosos. Si buscas una forma original y sabrosa de disfrutarlo, estos mini gratén de calabacín y queso son la respuesta. Son increíblemente fáciles de preparar, jugosos por dentro y con una capa dorada de queso por fuera. Perfectos para un desayuno nutritivo, un almuerzo ligero o incluso como un aperitivo para sorprender a tus invitados. ¡Una receta sencilla que se convertirá en un básico en tu cocina!
Ingredientes para los mini gratén de calabacín y queso
- 500 g de calabacín
- 2 huevos
- 100 g de queso curado
- 50 g de copos de avena instantáneos
- 80 g de cebolla
- 50 g de harina de trigo
- 0,5 cucharadita de levadura química (polvo de hornear)
- 20 g de aceite vegetal
- Sal al gusto
Modo de preparación de los mini gratén de calabacín y queso
Cortamos el calabacín y, con una cuchara, retiramos la pulpa con las semillas. Con un pelador de verduras, quitamos la piel. Si preparas los gratén con calabacines más jóvenes y tiernos, no es necesario pelarlos ni quitarles las semillas, ya que apenas se han desarrollado.
Pelado el calabacín, lo rallamos con un rallador grueso.
Cascamos los huevos de gallina grandes. Los huevos ligan los ingredientes, aportan humedad, proteínas y grasas, ¡un componente esencial para el gratén!
Con un rallador fino, rallamos el queso curado. Añadimos el queso rallado a la masa.
Añadimos los copos de avena instantáneos. Salamos al gusto y mezclamos para que la sal extraiga la humedad y los copos la absorban.
Picamos la cebolla en cubos pequeños. Añadimos la cebolla picada a la masa.
Mezclamos la harina de trigo con la levadura química (polvo de hornear). Añadimos la harina al resto de los ingredientes.
Vertemos el aceite de oliva o vegetal. Puedes usar cualquier aceite que tengas a mano, ya sea de presión en frío o refinado.
Mezclamos bien la masa para nuestros mini gratén. La dejamos reposar de 5 a 10 minutos. Mientras tanto, precalentamos el horno a 180 grados Celsius.
Engrasamos o rociamos los moldes de silicona con aceite vegetal para cocinar. Distribuimos porciones iguales de masa en los moldes, llenándolos casi hasta el borde. Deja aproximadamente medio centímetro para que suban.
Colocamos los mini gratén en el horno precalentado, a media altura. Horneamos durante 18-20 minutos hasta que adquieran un color dorado claro. Al final, puedes encender el grill durante un par de minutos. Si cocinas en un horno de gas, coloca los moldes sobre una bandeja de horno gruesa y, si es posible, pon una placa de cerámica en la rejilla para evitar que los gratén se quemen por debajo. La placa y el metal grueso ayudan a distribuir el calor de manera uniforme.
Servimos los mini gratén de calabacín y queso calientes, acompañados de té o café.
¡Y listo! Ya tienes unos deliciosos mini gratén de calabacín y queso, perfectos para disfrutar en cualquier momento. Sírvelos calientes, recién salidos del horno, para apreciar todo su sabor y su textura tierna. Acompáñalos con una cucharada de yogur griego o crema agria para un toque de frescura, o con una ensalada verde para una comida completa y equilibrada. No dudes en experimentar añadiendo tus hierbas favoritas, como eneldo o perejil, a la masa. ¡Esperamos que disfrutes de esta receta tanto como nosotros! ¡Buen provecho!













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