¿Buscas una forma nueva y deliciosa de cocinar calabacines? ¡Has llegado al lugar adecuado! Los calabacines rellenos son un clásico en muchas cocinas, pero esta versión al horno con carne picada y queso es especialmente reconfortante y fácil de preparar. Es el plato perfecto para una cena familiar o para aprovechar esos calabacines grandes del huerto. Con una jugosa base de carne, un toque de tomate fresco y una irresistible capa de queso gratinado, cada bocado es una explosión de sabor. ¡Vamos a la cocina!
Ingredientes para los calabacines al horno con carne picada y queso
- 800 g de calabacines
- 300 g de carne picada (de ternera, cerdo o mezcla)
- 50 ml de leche
- 30 g de pan duro blanco
- 2 cucharaditas de adjika de guindilla (una pasta picante de pimiento y especias originaria del Cáucaso)
- 1 tomate
- 40 g de queso feta o brynza (un tipo de queso en salmuera similar al feta)
- 40 g de queso curado (para rallar)
- Pimentón dulce, aceite vegetal, sal
Modo de preparación de los calabacines al horno con carne picada y queso
Preparamos los calabacines. Cortamos rodajas gruesas de la parte más ancha del calabacín. El grosor de cada rodaja debe ser de aproximadamente 2 centímetros o un poco menos. Corta tantas como desees. Yo suelo usar una rodaja de 150-200 g por porción.
Con un cuchillo pequeño, retiramos el centro blando con semillas de los calabacines. La piel se puede dejar o quitar, a tu gusto.
La carne picada magra de ternera o pollo es la mejor opción para el relleno. Si la carne está congelada, sácala del congelador con antelación y déjala descongelar durante varias horas en la balda inferior del frigorífico.
Partimos el pan blanco duro en trozos y lo remojamos en leche fría. Lo deshacemos hasta formar una pasta y lo añadimos a la carne picada fría. Agregamos dos cucharaditas de adjika (una pasta picante de pimiento y especias originaria del Cáucaso) o sal y pimienta. Yo uso adjika casera, que es muy salada, por lo que no necesito añadir más sal. Espolvoreamos una cucharadita de pimentón dulce molido.
Mezclamos bien la carne para que los ingredientes se integren de manera uniforme.
Colocamos una hoja de papel de horno en una bandeja. Disponemos las rodajas de calabacín, las rociamos con aceite vegetal sin olor y espolvoreamos sal. Frotamos la sal y el aceite en los calabacines y les damos la vuelta para que queden cubiertos de manera uniforme. Por encima, espolvoreamos pimentón dulce molido.
Dividimos la carne picada en 4 partes y formamos bolas redondas. Colocamos una bola de carne en el centro de cada rodaja de calabacín y la aplastamos. Hacemos lo mismo con el resto de las porciones.
Cortamos el tomate en rodajas finas. Cortamos el queso feta o brynza (un tipo de queso en salmuera similar al feta) en cubos pequeños. Rallamos el queso curado con un rallador fino. Sobre la carne, colocamos una rodaja de tomate y unos cubos de queso feta. Por encima, espolvoreamos el queso rallado.
Preparamos el resto de los calabacines de la misma manera.
Precalentamos el horno a 180 grados Celsius. Colocamos la bandeja con los calabacines en el nivel medio del horno precalentado. Horneamos durante 25 minutos. El tiempo de cocción puede variar según el grosor de las porciones y las características de tu horno. La carne estará lista cuando al pincharla suelte un jugo transparente y se sienta firme al tacto.
Con una espátula ancha, levantamos una porción de calabacín relleno, la retiramos de la bandeja y la servimos en un plato. ¡Recuerda que este calabacín no tiene base, solo un anillo alrededor de la carne!
¡Y ya está! Tus calabacines al horno con carne picada y queso están listos para disfrutar. Sírvelos calientes, recién salidos del horno, para apreciar al máximo el queso derretido y los jugos de la carne. Este plato es delicioso por sí solo, pero también puedes acompañarlo con una ensalada fresca o un poco de crema agria para un toque extra de cremosidad. Espero que esta receta se convierta en una de tus favoritas para transformar una verdura sencilla en una comida espectacular. ¡Buen provecho!












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