Descubre una de las formas más sencillas y eficaces de preparar un pollo espectacular: ¡al horno en una bolsa de asar! Esta técnica no solo te ahorrará tiempo en la cocina y en la limpieza posterior, sino que también garantiza un resultado increíblemente jugoso y aromático. Al cocinarse en su propio jugo junto con las verduras y especias, la carne absorbe todos los sabores, quedando tierna y deliciosa. Es la receta perfecta para una cena familiar entre semana o para sorprender a tus invitados sin complicaciones.
Ingredientes para el pollo al horno en bolsa de asar
- 6 cuartos traseros de pollo
- 4 cebollas
- 6 dientes de ajo
- 4 zanahorias
- 1 cucharadita de orégano
- 2 cucharaditas de azafrán de Imereti (pétalos de caléndula)
- 2 cucharaditas de semillas de fenogreco
- 30 ml de aceite de oliva
- tomillo, romero, sal, pimienta, limón, bolsa de asar
Modo de preparación del pollo al horno en bolsa de asar
Corta el pollo en porciones. Separa el muslo del contramuslo por la articulación. Es mejor hornear en la bolsa de asar porciones de tamaño similar para que la carne se cocine de manera uniforme. Si pones juntas alitas enteras y muslos, las alitas se cocinarán demasiado mientras que la carne cerca del hueso en los muslos podría quedar cruda.
Lava los trozos de pollo y sécalos con papel de cocina.
Pica 2 cebollas medianas y el ajo pelado en un procesador de alimentos. Unta la carne con esta mezcla de cebolla y ajo, intentando meter un poco debajo de la piel.
Añade las especias: azafrán de Imereti (pétalos de caléndula secos, también conocidos como azafrán georgiano), tomillo, orégano, romero y semillas de fenogreco. Agrega aproximadamente 2.5 cucharaditas de sal fina. Frota bien los trozos con las especias y la sal, y déjalos en el refrigerador durante 6-8 horas.
Para evitar que el pollo se queme y para que conserve su jugosidad, colócalo sobre una cama de verduras.
Para la cama de verduras, corta las cebollas restantes en aros gruesos. Corta las zanahorias en rodajas gruesas.
El pollo al horno en bolsa de asar es el plato ideal para quienes valoran su tiempo. En mi opinión, la bolsa de asar fue inventada por alguien que odiaba fregar bandejas después de cocinar carne y no le gustaba la comida grasienta. Es un placer cocinar sin salpicaduras de grasa, con los utensilios y la cocina en perfecto estado, y además, tener un pollo asado en la mesa en menos de una hora. A diferencia del papel de horno o de aluminio, la bolsa permite observar lo que sucede en el horno.
En el bol con el pollo marinado, vierte aceite de oliva y mezcla con las manos para que el aceite cubra bien los trozos por todos lados. Mide unos 60 centímetros de la bolsa de asar, y primero coloca una capa de cebolla y zanahoria. Sobre las verduras, distribuye con cuidado el pollo marinado.
Para atar la bolsa, corta tiras de 1 centímetro de ancho del mismo material. Átala firmemente por ambos lados.
No coloques los cierres pegados al contenido; deja un poco de espacio libre.
Coloca la bolsa con el pollo y las verduras en una bandeja de horno. Precalienta el horno a 220 grados Celsius. Pon la bandeja en la rejilla del medio del horno. Cocina durante 35-40 minutos, luego sácala del horno y déjala reposar en la bolsa durante 15 minutos.
¡Y listo! Un pollo dorado y fragante que llenará tu cocina de un aroma irresistible. Sírvelo directamente con las verduras caramelizadas que se han cocinado en los jugos de la carne, o acompáñalo con un poco de arroz blanco o una ensalada fresca. Este método es una garantía de éxito y una prueba de que no se necesita ser un chef experto para crear platos memorables. Anímate a probar esta receta y verás cómo la bolsa de asar se convierte en tu mejor aliada en la cocina. ¡Buen provecho!









0 comentarios