El kimchi es el corazón de la gastronomía coreana, un plato de verduras fermentadas que rebosa sabor y tradición. Normalmente, la col china es la protagonista, pero ¿por qué no darle un giro creativo? Esta receta te invita a descubrir una versión sorprendente y deliciosa: el kimchi de tomates verdes. Prepárate para una combinación de sabores única, donde la acidez de los tomates se fusiona con el picante del chile y el aroma del ajo, creando un acompañamiento vibrante, crujiente y lleno de umami. ¡Es la forma perfecta de darle una nueva vida a esos tomates que aún no han madurado!
Ingredientes para el kimchi de tomates verdes
- 1 kg de tomates verdes
- 200 g de pimiento rojo dulce
- 1 cabeza de ajo
- 50 g de pasta de chile (se recomienda gochujang, la pasta de chile fermentada coreana)
- 10 g de apio deshidratado
- 35 g de vinagre de manzana o de pera
- 8 g de sal marina
Cómo preparar kimchi de tomates verdes
Lavamos bien los tomates verdes firmes y los cortamos por la mitad o en cuartos. Retiramos la parte dura cerca del pedúnculo. Colocamos los tomates cortados en un bol profundo de cristal o acero inoxidable. ¡Los recipientes de aluminio no son adecuados para esta receta!
Ahora, preparemos las verduras para la pasta. Machacamos una cabeza de ajo con un cuchillo y pelamos los dientes. Picamos el ajo pelado. Cortamos el pimiento rojo dulce, retiramos el pedúnculo y lo lavamos con agua corriente para eliminar las semillas restantes. También se puede añadir pimiento picante para dar más aroma; 1 o 2 guindillas serán suficientes.
Ponemos el pimiento dulce troceado en el vaso alto de la batidora y añadimos el ajo picado. Incorporamos la pasta de chile picante, el apio deshidratado y la sal marina. La pasta de chile ya es salada, por lo que no se necesita mucha sal adicional en la receta. En lugar de la pasta de chile coreana, puedes usar adjika (una pasta de pimientos picantes típica del Cáucaso) en esta receta.
Con una batidora de inmersión, trituramos las verduras hasta obtener una masa espesa y homogénea. En este punto, la pasta huele delicioso. Si lo deseas, puedes añadir más especias, como cilantro, comino o salsa de soja.
Añadimos la pasta aromática a los tomates verdes cortados. Vertemos el vinagre de manzana o de pera. También se puede añadir una pera dulce finamente picada a los tomates. Las enzimas que libera la pera hacen que el kimchi (un plato tradicional coreano de verduras fermentadas, generalmente picante) sea aún más sabroso.
Colocamos las verduras en un recipiente de plástico con una tapa que cierre herméticamente. ¡La hermeticidad es crucial en este método de fermentación! A diferencia del encurtido tradicional, el proceso de fermentación del kimchi se realiza sin aire.
Cerramos bien el recipiente con la tapa. Lo agitamos enérgicamente para que los tomates se cubran e impregnen bien de la pasta aromática. Dejamos el recipiente cerrado a temperatura ambiente durante 3 días. Luego, lo trasladamos a la balda inferior del frigorífico o a una despensa oscura y fresca. Lo dejamos en un lugar fresco durante 4-7 días. También puedes fermentar las verduras por más tiempo; después de un mes, el sabor será más intenso y complejo.
El kimchi de tomates verdes es un excelente aperitivo frío para acompañar carnes, pescados o pollo. Puedes aderezar esta ensalada picante con aceite de oliva o de sésamo antes de servir.
¡Y ahí lo tienes! Un kimchi de tomates verdes casero, listo para revolucionar tu paladar. Este fermentado no solo es un acompañamiento fantástico para carnes a la parrilla, arroz blanco o incluso para darle un toque especial a tus tacos y sándwiches, sino que también es un alimento lleno de probióticos. Recuerda que su sabor evolucionará con el tiempo en el frigorífico, volviéndose más profundo y complejo. No dudes en experimentar con las especias y ajustar el picante a tu gusto. ¡Esperamos que disfrutes de esta aventura culinaria coreana y que este kimchi se convierta en un nuevo favorito en tu cocina!









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