Con la llegada de la primavera, la naturaleza nos regala sus primeros tesoros, y uno de los más especiales es la ortiga tierna. En muchas culturas de Europa del Este, salir a recolectar estas primeras hierbas es una tradición que celebra el fin del invierno. Esta ensalada de rábano rojo y ortiga es un homenaje a esa costumbre, combinando el picante crujiente del rábano, la suavidad del huevo cocido y la sorprendente delicadeza de la ortiga en un plato vibrante, fresco y lleno de nutrientes. ¡Es la forma perfecta de llevar el sabor de la primavera directamente a tu mesa!
Ingredientes para la ensalada de primavera con rábano rojo y ortiga
- 150 g de ortiga tierna
- 150 g de rábano rojo
- unas cuantas hojas de cebolleta
- 2 huevos cocidos
- 2 cucharadas de smetana (una especie de nata agria de Europa del Este; puedes sustituirla por yogur griego natural o crème fraîche)
- sal marina
Modo de preparación de la ensalada de primavera con rábano rojo y ortiga
La primera hierba silvestre que aparece junto con los dientes de león es la ortiga. La ortiga joven es muy beneficiosa y no tiene nada que envidiar a las espinacas. A principios de la primavera, la ortiga está disponible en casi todas partes. Nos ponemos guantes y arrancamos las partes superiores de los tallos. Luego, separamos las hojas de los tallos. Los tallos no son aptos para el consumo, ya que son fibrosos; antiguamente se usaban para hacer cuerdas.
No se puede añadir la ortiga directamente a la ensalada, hay que procesarla primero. Primero, la lavamos con agua fría en un colador. Luego, la ponemos en un bol y la cubrimos con agua hirviendo. La dejamos reposar un minuto y la volvemos a escurrir en el colador. Cuando el agua se haya escurrido, exprimimos la ortiga como si fuera una esponja. En el puño nos quedará un paquetito de verdura muy brillante, con muchos micronutrientes útiles, pero prácticamente sin sabor. El rábano y la cebolleta solucionarán esto.
Cortamos los extremos de los rábanos rojos. Cortamos el rábano en rodajas finas; una mandolina ayuda a hacer esta tarea a la perfección.
El paquetito de ortiga escurrido y enfriado lo picamos finamente. Añadimos la ortiga picada al rábano. Por cierto, estos paquetitos se pueden congelar.
Lavamos bien las hojas de la cebolleta y las cortamos en diagonal. Añadimos la cebolleta picada a la ensalada.
Picamos finamente los huevos cocidos. Añadimos los huevos picados al resto de los ingredientes de la ensalada. Por cierto, también hay que saber cocer los huevos. Para que la cáscara no se rompa, saca los huevos del frigorífico con antelación. Ponlos en agua fría. Llévalos a ebullición. Apaga el fuego inmediatamente y déjalos reposar durante 10 minutos. Después, pásalos a agua con hielo. Los huevos se cocerán, la yema quedará amarilla y la clara no se pasará de cocción.
Añadimos sal marina al gusto. Agregamos smetana (una especie de nata agria de Europa del Este; puedes sustituirla por yogur griego natural o crème fraîche) o yogur natural sin azúcar si quieres preparar un plato bajo en calorías.
Mezclamos bien los ingredientes; el increíble aroma de la ensalada de primavera inundará toda la cocina.
Colocamos la ensalada de primavera con rábano rojo y ortiga en una ensaladera y, si lo deseamos, espolvoreamos con pimienta negra molida. La servimos con pan de centeno negro.
Esperamos que disfrutes de esta ensalada de primavera tanto como nosotros. Es un plato que no solo alimenta el cuerpo, sino que también conecta con los ritmos de la naturaleza. Sírvela como guarnición refrescante para carnes a la parrilla o pescado, o disfrútala como un almuerzo ligero acompañada de una rebanada de pan de centeno. No dudes en experimentar añadiendo otros ingredientes de temporada como pepino o hierbas frescas. ¡Buen provecho y feliz primavera!










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