¿Cansado de las granolas comerciales llenas de azúcares? ¡Anímate a preparar tu propia granola casera con un toque especial de quinoa! Esta receta no solo es increíblemente fácil, sino que te permite controlar cada ingrediente para crear un desayuno o snack perfectamente adaptado a tus gustos. La quinoa añade una textura crujiente única y un extra de proteínas, convirtiendo esta granola en una opción súper nutritiva. Prepárate para llenar tu cocina con un aroma delicioso a canela y frutos secos tostados. ¡Empecemos!
Ingredientes para la granola con quinoa
- 100 g de copos de avena
- 25 g de quinoa
- 15 g de sésamo blanco y negro
- 25 g de coco rallado
- 25 g de semillas de lino
- 80 g de nueces
- 50 g de pasta de sésamo (tahini)
- 70 g de sirope de escaramujo (o sirope de agave/arce)
- 1 cucharadita de canela molida
Modo de preparación de la granola con quinoa
Mezclamos los ingredientes secos de la granola. Vertemos los copos de avena en un bol. Puedes mezclar los copos de avena con los de trigo sarraceno o usar una mezcla de varios cereales en esta receta. Cuantos más cereales diferentes, mayor será la variedad de micronutrientes.
Añadimos la quinoa.
Añadimos las semillas de sésamo blanco y negro.
Añadimos el coco rallado. Si lo prefieres, puedes rallar coco fresco para la granola; es más laborioso, pero el resultado merece la pena.
Añadimos una cucharadita rasa de canela molida. Además de la canela, puedes usar extracto de vainilla, clavo o nuez moscada. También puedes agregar una mezcla de especias para vino caliente o para pastel de calabaza.
Añadimos las semillas de lino.
Machacamos las nueces o avellanas con un rodillo, las trituramos en una batidora o las picamos finamente con un cuchillo. Agregamos los frutos secos picados al resto de los ingredientes.<

Mezclamos bien los ingredientes secos y añadimos los líquidos. Primero, agregamos el tahini (pasta de sésamo). Si la pasta en el frasco se ha separado y el aceite ha subido a la superficie, es necesario removerla a fondo, levantando el sedimento denso del fondo.
Añadimos el sirope de escaramujo. Como edulcorante, también puedes usar sirope de agave o sirope de arce. Utiliza los endulzantes que más te gusten y que tengas a mano.
Mezclamos bien los ingredientes hasta obtener una masa similar a una pasta espesa y grumosa.
Colocamos papel de horno sobre una bandeja, lo rociamos con aceite vegetal en espray o lo untamos con un aceite vegetal sin olor. Extendemos la granola sobre la bandeja.

Con una espátula, presionamos la granola para formar una capa de aproximadamente medio centímetro de grosor.
Con una espátula, presionamos la granola para formar una capa de aproximadamente medio centímetro de grosor. Intenta darle a la base una forma regular y un grosor uniforme para que se hornee de manera homogénea.
Precalentamos el horno a 155 grados Celsius. Colocamos la bandeja en el nivel medio del horno precalentado. Horneamos durante 25-30 minutos hasta que adquiera un color dorado oscuro. A los 15 minutos, gira la bandeja 180 grados para que el calor se distribuya de manera uniforme. Puede que necesites un poco más o menos de tiempo, dependiendo de las características de tu horno.
Retiramos la bandeja del horno. Dejamos enfriar la granola en la misma bandeja y luego la rompemos en trozos.
Para conservarla, lo ideal es un frasco de vidrio o de metal. Para que la granola se mantenga crujiente, guárdala en un lugar seco y oscuro.
¡Y ya está! Tu deliciosa granola con quinoa casera está lista para disfrutar. Guárdala en un recipiente hermético de vidrio o metal en un lugar fresco y oscuro para que se mantenga crujiente durante semanas. Sírvela con yogur, leche o tu bebida vegetal favorita y fruta fresca para un desayuno completo. También es un snack perfecto para llevar o para espolvorear sobre postres. No dudes en experimentar con otros frutos secos, semillas o especias. ¡La cocina es creatividad, y esta receta es la base perfecta para tus propias creaciones!














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