¡Dale un giro creativo a tus desayunos o postres con estos encantadores saquitos de blinis! Los blinis, esas finas tortitas tan queridas en la cocina de Europa del Este, se transforman aquí en elegantes paquetitos rellenos de una deliciosa mezcla de requesón cremoso y miel dulce, con un toque ácido de crema de limón que equilibra los sabores a la perfección. Esta receta no solo es un festín para el paladar, sino también para la vista. Ideal para sorprender en un brunch de fin de semana, una celebración especial o simplemente para darte un capricho. ¡Prepárate para enamorarte de esta presentación tan original y deliciosa!
Ingredientes para la masa de los saquitos de blinis
- 250 ml de leche
- 250 ml de agua
- 170 g de harina de trigo
- 1 huevo de gallina
- 25 g de aceite de colza
- 5 g de azúcar
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/4 de cucharadita de bicarbonato de sodio
- aceite para freír
Ingredientes para el relleno de requesón y miel
- 200 g de tvorog blando (queso fresco similar al requesón o cottage)
- 60 g de miel
- 60 g de crema de limón (lemon curd)
- menta y azúcar glas para decorar
Modo de preparación de los saquitos de blinis con requesón y miel
Rompemos el huevo. Añadimos la sal, el azúcar y el bicarbonato de sodio. Si por alguna razón no te gusta el bicarbonato, puedes sustituirlo por levadura en polvo. Los blinis no quedarán tan esponjosos, pero tendrán algunos agujeritos y un toque calado.
Batimos el huevo con un batidor de varillas para que la sal y el azúcar se disuelvan. Añadimos el aceite de colza y mezclamos con el batidor.
Vertemos la leche y el agua. Es mejor si los ingredientes están a temperatura ambiente.
Añadimos la harina de trigo. Para la masa de blinis, utiliza harina especial para crepes o harina de repostería. Con una buena harina, los blinis salen más ricos.

Cuando la masa cuaje y los bordes del blini estén dorados, le damos la vuelta y lo doramos por el otro lado.
Amasamos la masa, deshaciendo bien los grumos. Dejamos reposar la masa durante media hora a temperatura ambiente. Para que la masa quede lisa y sin grumos de harina, se puede pasar por un colador o batir con una batidora de mano.
Calentamos una sartén (de 23-25 centímetros de diámetro). Engrasamos la sartén bien caliente con una fina capa de aceite vegetal neutro para freír. Vertemos unas tres cucharadas de masa. Cocinamos a fuego fuerte. Cuando la masa cuaje y los bordes del blini estén dorados, le damos la vuelta y lo doramos por el otro lado. De esta manera, cocinamos el resto de los blinis. Con los ingredientes indicados en la receta, saldrán 12 blinis finos (para una sartén de 23 centímetros). Apilamos los blinis cocidos; no es necesario engrasarlos con mantequilla, ya que la masa tiene suficiente aceite.
Rellenamos los saquitos de blinis. En el centro de cada blini, ponemos una cucharada de tvorog (un queso fresco similar al requesón o cottage) graso y blando. Si el requesón es granulado y seco, hay que pasarlo por un colador y añadir un poco de smetana (una crema agria de Europa del Este).
Con el requesón, formamos una tortita redonda y prolija de aproximadamente un centímetro de grosor, hacemos un pequeño hueco en el centro y ponemos una cucharadita de miel.
A la miel le añadimos una cucharadita de crema de limón. La crema de limón se puede sustituir por cualquier mermelada de frutas con un toque ácido.
Levantamos los bordes del blini, recogiendo los pliegues como si fuera tela para formar un fruncido. Juntamos los pliegues y los sujetamos con una brocheta de bambú para cócteles. De esta manera, rellenamos el resto de los saquitos de blinis. Si no tienes brochetas, cocina un blini un poco más grueso, córtalo en tiras finas y ata los saquitos con ellas.
Decoramos los saquitos de blinis con menta, espolvoreamos con azúcar glas si se desea y los servimos inmediatamente.
¡Y ya está! Tus saquitos de blinis están listos para deleitar a todos. Sírvelos tibios para disfrutar al máximo de su textura suave y su relleno cremoso. Para un toque extra, puedes acompañarlos con bayas frescas, una cucharada de yogur griego o un hilo de chocolate derretido. No dudes en experimentar con otros rellenos, tanto dulces como salados, para adaptar la receta a tu gusto. Esperamos que disfrutes preparando y compartiendo este plato tan especial que trae un pedacito de la tradición culinaria a tu mesa. ¡Buen provecho!











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