¿Alguna vez te has preguntado qué hacer con el líquido que queda en el frasco de los pepinillos? En las cocinas de Europa del Este, este líquido, llamado rassol (un término para la salmuera de verduras fermentadas), es un ingrediente muy apreciado. Esta receta te enseña a transformar esa salmuera en una mostaza casera espectacular, con un sabor intenso, picante y lleno de matices. Es una forma ingeniosa y deliciosa de reducir el desperdicio en la cocina y crear un condimento gourmet que sorprenderá a todos. ¡Prepárate para descubrir el secreto de una mostaza inolvidable!
Ingredientes para la mostaza casera en salmuera de pepinillos
- 100 g de mostaza en polvo
- 150-200 g de salmuera de pepinillos (el líquido de pepinillos fermentados en sal, no en vinagre)
- 30 g de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de manzana
- 1 cucharadita de cúrcuma molida
- 1 cucharadita de asafétida (opcional, es una resina con un fuerte aroma similar al ajo, usada en la cocina india)
- sal y azúcar al gusto
Modo de preparación de la mostaza casera en salmuera de pepinillos
Colamos la salmuera de pepinillos. En esta receta, se utiliza la salmuera de pepinillos fermentados en sal. El líquido de los pepinillos en vinagre también sirve, pero esa es otra historia. Si preparas la mostaza con el líquido de encurtidos en vinagre, ¡no es necesario añadir vinagre ni azúcar!
La mostaza en polvo puede variar; según mi experiencia, cuanto más fina sea la molienda, más sabrosa queda la mostaza. Si la molienda es algo gruesa, puedes usar un molinillo de café y moler la mostaza en polvo en varias tandas. No abras la tapa del molinillo de inmediato para que el polvo se asiente.
Medimos la cantidad necesaria de mostaza en polvo.
En esta receta, he añadido una especia india: la asafétida, a menudo llamada «estiércol del diablo». Es una especia con un sabor particular que combina excelentemente con la mostaza, pero no es del gusto de todos. Por lo tanto, puedes omitir este paso si no te agrada el olor de la asafétida.
Añadimos la cúrcuma molida. La cúrcuma es un colorante natural muy utilizado en la industria alimentaria. Se mezclará con la mostaza y le dará al condimento un color apetitoso.
Vertemos la salmuera de pepinillos colada en un cazo. Calentamos la salmuera hasta unos 60 grados Celsius; debe estar caliente, pero sin hervir. Vertemos la salmuera caliente en el bol con la mostaza.
Mezclamos los ingredientes con una cuchara. Añadimos el aceite de oliva. Puedes usar cualquier aceite vegetal, ya sea de prensado en frío o refinado, no es tan importante. El amargor del aceite de oliva no se notará, ya que la mostaza es amarga de por sí, valga la redundancia.
Añadimos una cucharada de vinagre de manzana o de vino blanco. Sazonamos con sal al gusto, añadimos azúcar granulado o endulzamos el condimento con miel líquida. Mezclamos bien y probamos. En esta etapa, aún no hay picor ni pungencia, solo una mezcla ligeramente amarga, por lo que puedes ajustar la sal, el azúcar y el vinagre a tu gusto.
Para conservar la mostaza casera, utilizamos frascos de vidrio limpios y secos; no es necesario esterilizarlos. Llenamos los frascos con la mostaza, los cerramos herméticamente y los guardamos en el frigorífico. Después de aproximadamente 24 horas, la mostaza estará lista, habiendo desarrollado toda su «fuerza».
¡Y ya está! Ahora tienes un frasco de mostaza casera que no solo es deliciosa, sino que también cuenta una historia de ingenio culinario. Sírvela con embutidos, salchichas, en sándwiches o como parte de una tabla de quesos para darles un toque picante y único. No dudes en ajustar la cantidad de azúcar o miel para equilibrar el picor a tu gusto. Al preparar esta receta, no solo creas un condimento increíble, sino que también honras la tradición de aprovechar al máximo cada ingrediente. ¡Disfruta de tu creación y del sabor auténtico hecho en casa!










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