El salo es mucho más que simple tocino; es un pilar de la gastronomía de Europa del Este, un símbolo de hospitalidad y una fuente de energía durante los fríos inviernos. Tradicionalmente se cura en grandes piezas, pero esta receta te presenta una versión moderna y versátil: un salo para untar. Al picarlo y mezclarlo con ajo fresco y un toque picante de chile, transformamos este clásico en una increíble crema para untar, perfecta para bocadillos, aperitivos o para dar un sabor único a tus platos. ¡Prepárate para descubrir una nueva forma de disfrutar de un sabor legendario!
Ingredientes del salo para untar con ajo y chile
- 700 g de panceta de cerdo con piel
- 65 g de sal marina gruesa sin aditivos
- opcional: 4 g de sal de nitrito (con una concentración de 0,4-0,6 % de nitrito), también conocida como sal de cura
- 4 dientes de ajo
- 4 chiles secos pequeños
- 40 g de perejil
Modo de preparación del salo para untar con ajo y chile
El salo para untar se puede preparar con salo (un tipo de tocino curado, tradicional en Europa del Este) ya curado, pero recomiendo curar la panceta en casa en seco, es increíblemente sencillo. Elegimos una panceta con finas vetas de carne y con su piel. La cortamos en tiras de 2-3 centímetros de ancho. Raspamos la piel con un cuchillo. Enjuagamos la panceta con agua fría y la secamos con papel de cocina.
Medimos la cantidad necesaria de sal marina gruesa sin aditivos; puedes usar sal común, pero con sal marina quedará más sabroso. Es importante que la sal no sea yodada.
Espolvoreamos los trozos de panceta preparados con sal, rebozando el tocino en sal por los cuatro lados.
De esta manera, rebozamos toda la panceta en sal y la colocamos en un recipiente de plástico, presionando los trozos firmemente unos contra otros. Cerramos el recipiente con una tapa. Lo dejamos a temperatura ambiente (20-22 grados Celsius) durante 24 horas.
Pasadas 24 horas, trasladamos el recipiente al frigorífico. Dejamos el salo en el frigorífico durante 7-10 días.
Al salo curado le quitamos la piel. Cortamos la panceta curada en trozos pequeños.
Puedes preparar varios tipos de salo para untar, cada porción con un sabor especial. En esta receta usamos perejil, ajo y chile. A las vainas de chile les rompemos el tallo y sacudimos las semillas. Pelamos el ajo y picamos finamente un pequeño manojo de perejil.
Pasamos el salo frío, el ajo, el chile y el perejil por una picadora de carne. Si lo deseas, en este punto puedes añadir sal de nitrito (también conocida como sal de cura). No es obligatorio si no planeas conservar el salo para untar durante mucho tiempo, pero no está de más para mayor seguridad. Lee atentamente la etiqueta de la sal de nitrito, ya que el porcentaje de nitrito varía. El fabricante siempre indica cuántos gramos de sal de nitrito se necesitan por 1 kg de carne/salo.
Mezclamos bien el salo con las especias. Cortamos un trozo de film transparente resistente y colocamos el salo para untar en un extremo. Enrollamos el paquete en varias capas de film transparente y atamos los extremos. Guardamos el salo para untar en el congelador durante varias horas, preferiblemente un día entero. Después de un día, cuando el salo se haya congelado, se puede pasar al compartimento del frigorífico.
Corta una rebanada de pan de centeno, úntala con esta deliciosa crema y decora con un poco de cebollino fresco. ¡Buen provecho!
¡Y ahí lo tienes! Un delicioso salo para untar casero, listo para convertirse en la estrella de tu próxima reunión. Sírvelo sobre una rebanada de pan de centeno tostado, acompáñalo con pepinillos encurtidos y, si te atreves, con un chupito de vodka helado, ¡al más puro estilo tradicional! Esta crema se conserva de maravilla en el frigorífico durante semanas, intensificando su sabor con el tiempo. No dudes en experimentar añadiendo tus hierbas favoritas, como eneldo o pimentón ahumado. ¡Buen provecho y a disfrutar de este bocado lleno de historia y sabor!










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