Si buscas una forma nueva y emocionante de preparar pollo, has llegado al lugar indicado. Esta receta de muslos de pollo en salsa de jengibre y nueces es la combinación perfecta de sencillez y sabor sofisticado. El picante del jengibre fresco, la cremosidad de las nueces y la jugosidad del pollo horneado crean una armonía de sabores que te transportará. Es un plato ideal tanto para una cena especial como para darle un toque diferente a tu menú semanal, y lo mejor de todo es que se prepara en muy poco tiempo. ¡Prepárate para enamorarte de este plato!
Ingredientes para los muslos de pollo en salsa de jengibre y nueces
- 300-350 g de muslos de pollo (2 unidades)
- 35 g de nueces
- 3-4 dientes de ajo
- 1/2 guindilla roja
- 3-4 cm de raíz de jengibre
- sal y pimienta
- agua filtrada
- cilantro o perejil fresco para servir
Cómo preparar muslos de pollo en salsa de jengibre y nueces
Preparamos los ingredientes para la receta. Lo primero es encargarnos de los muslos de pollo. Yo les quito los huesos, no es obligatorio, pero sin ellos se cocinan más rápido. Además, los huesos siempre vienen bien para un caldo. Con un cuchillo afilado, separamos la carne del hueso, dejando la piel. Para una porción, necesitarás un muslo grande o dos pequeños.
Salpimentamos el pollo y frotamos las especias en la carne. No es necesario sazonar el lado de la piel, ya que la pimienta podría quemarse en la sartén muy caliente.
Con un pelador de verduras o una cucharilla, pelamos el jengibre. Cortamos el jengibre pelado en cubos. Pelamos los ajos. Cortamos la guindilla roja, le quitamos las semillas y cortamos la mitad en rodajas. Si no te gusta la comida picante, puedes sustituir el chile por un pimiento que no pique; será aromático pero no picante.
Ponemos el pimiento, el ajo y la raíz de jengibre en una batidora, añadimos 200 ml de agua fría filtrada y una pizca de sal. Trituramos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Precalentamos el horno a 170 grados Celsius. Con todo listo, podemos empezar a montar el plato.
Calentamos bien una sartén de fondo grueso y antiadherente. Colocamos los muslos de pollo sazonados en la sartén caliente con la piel hacia abajo. ¡Cocinamos sin aceite! La piel del pollo tiene suficiente grasa, por lo que añadir más aceite es innecesario y solo aumentaría las calorías.
Freímos el pollo a fuego fuerte hasta que la piel esté dorada, lo que tardará unos 4-5 minutos. Le damos la vuelta al pollo y continuamos cocinando un par de minutos más por el otro lado.
Machacamos las nueces en un mortero o las trituramos en la batidora hasta que queden bien picadas. Espolvoreamos el pollo dorado con las nueces trituradas y vertemos la salsa de jengibre. Si la sartén es muy grande y la salsa parece poca, añade un poco de agua hirviendo hasta que la capa de salsa tenga unos dos centímetros de grosor.
Metemos la sartén en el horno precalentado durante 30 minutos. Recomiendo bajar la temperatura a 160 grados Celsius después de 10 minutos. Si la salsa se evapora demasiado, añade un poco de agua hirviendo.
Sacamos la sartén con el pollo del horno y dejamos reposar durante 5 minutos a temperatura ambiente. Servimos caliente. Espolvoreamos con cilantro o perejil finamente picado y salseamos con el jugo de la cocción.
¡Y ahí lo tienes! Un plato de pollo espectacular que seguramente se convertirá en uno de tus favoritos. La belleza de esta receta reside en su sencillez y en el increíble sabor que se consigue con pocos ingredientes. Sírvelo acompañado de arroz blanco para absorber toda la deliciosa salsa, o con una ensalada fresca para una comida más ligera. No dudes en ajustar el nivel de picante a tu gusto. Esperamos que disfrutes cocinando y, sobre todo, compartiendo esta delicia. ¡Buen provecho!










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