La buzhenina es un tesoro de la cocina eslava, un plato de cerdo asado que se sirve tradicionalmente en las grandes celebraciones como Navidad o Pascua, aunque es tan delicioso que cualquier día es una buena excusa para prepararlo. Imagina un trozo de cerdo tierno y jugoso, marinado y mechado con ajo y especias, horneado lentamente hasta alcanzar la perfección. El aroma que llenará tu cocina será irresistible. Olvídate de los fiambres procesados; con esta receta, aprenderás a hacer una buzhenina casera que no solo es más sabrosa y saludable, sino también increíblemente fácil de preparar. ¡Vamos a cocinar!
Ingredientes para la buzhenina casera
- 700 g de carne de cerdo (preferiblemente lomo, paleta o jamón sin hueso)
- 1 cucharadita de sal
- 0,5 cucharadita de pimienta negra molida
- una mezcla de granos de pimienta negra, blanca, rosa y verde al gusto (o simplemente granos de pimienta negra)
- 2-3 hojas de laurel
- varios dientes de ajo
Modo de preparación de la buzhenina casera
Para la buzhenina, lo ideal es un trozo de cerdo entero, sin huesos ni tendones, pero con una pequeña capa de grasa. Este tipo de carne, al hornearse, no queda seca y dura como una suela, sino tierna y jugosa.
Enjuagamos la carne bajo el grifo, la secamos un poco sobre una tabla de cortar y luego la mechamos con especias: hacemos incisiones de 1-2 cm de profundidad con un cuchillo. En cada corte, ponemos un poco de sal, pimienta molida y en grano, un trocito de hoja de laurel y una parte de un diente de ajo.
A continuación, envolvemos la carne en papel de aluminio, procurando que quede bien apretada y sellada. El lado brillante del papel de aluminio debe quedar hacia afuera y el mate hacia adentro.
Colocamos la carne envuelta en papel de aluminio en una sartén de hierro fundido o en una fuente de vidrio para horno, y vertemos agua en el fondo hasta alcanzar 1 cm de altura.
Horneamos la buzhenina a 190 ºC durante 1-1,5 horas. El tiempo de cocción, así como la temperatura, puede variar dependiendo de tu horno. Por lo tanto, controla el proceso: añade más agua cuando se evapore y, aproximadamente una hora después de empezar a hornear, desenvuelve con cuidado el papel de aluminio y pincha la carne con un cuchillo. Si el jugo que sale es transparente y la carne está tierna, la buzhenina está lista. Si todavía está dura, necesita más tiempo de cocción.
Sacamos la buzhenina casera del horno, la desenvolvemos, dejamos que se enfríe un poco y luego la cortamos en lonchas.
¡Y ahí la tienes! Una buzhenina casera perfecta, dorada por fuera y increíblemente jugosa por dentro. Este plato es maravillosamente versátil: sírvela caliente como plato principal con tus guarniciones favoritas, como puré de patatas o verduras asadas. O déjala enfriar por completo, córtala en lonchas finas y úsala para preparar los mejores sándwiches que hayas probado. Guardada en el frigorífico, se conservará durante varios días, ¡si es que sobra algo! Espero que disfrutes de esta receta tanto como nosotros. ¡Buen provecho!







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