Una receta ideal para dietas sin gluten: crepes finas de harina de arroz (conocidas en la cocina eslava como blinchiki o nalistniki, crepes delicadas pensadas para enrollar con relleno). Preparar estas crepes tan finas, caladas y sabrosas es sencillísimo. La masa con harina de arroz es algo distinta a la de trigo tradicional: queda más fluida y, al cocinarse, adquiere una textura mate muy elegante y un color blanco níveo antes de dorarse. Mientras las haces, la cocina se llena de un sutil aroma dulzón y los bordes quedan crujientes y calados, casi como porcelana fina. Estas crepes destacan por combinar de maravilla con cualquier acompañamiento, ya sea dulce o salado, resultando además muy ligeras y digestivas. Por lo demás, la técnica es idéntica a la clásica, pero el resultado supera cualquier expectativa. ¡Una auténtica delicia!

Las crepes de harina de arroz, caladas y doradas, quedan increíblemente tiernas y son perfectas para cualquier desayuno.
Ingredientes
- 400 g de kéfir o prostokvasha (leche fermentada tradicional; puedes usar kéfir líquido, suero de mantequilla o yogur natural líquido)
- 2 huevos
- 25 g de aceite vegetal suave (girasol, maíz u oliva suave)
- 150 g de harina de arroz
- 1/3 de cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1/2 cucharadita de levadura química (polvo de hornear)
- 1/2 cucharadita de sal
- azúcar al gusto
- aceite vegetal para engrasar la sartén
Relleno para las crepes de arroz
- 1 vaso de arroz redondo
- 4 huevos
- 1 cebolla
- 1/2 vaso de cebolleta verde picada (la parte de los tallos verdes)
- 100 g de palitos de cangrejo (surimi)
- mantequilla para sofreír
Cómo preparar crepes de harina de arroz
Saca con antelación de la nevera los ingredientes para la masa: los huevos y el kéfir (o prostokvasha, una leche fermentada tradicional parecida al yogur líquido natural o al suero de mantequilla) deben estar a temperatura ambiente. Vierte el kéfir o la leche fermentada en un bol hondo y casca los dos huevos. Añade la sal y una pizca de azúcar al gusto.

Empezamos juntando los ingredientes a temperatura ambiente: el kéfir o leche fermentada, los huevos, la sal y el azúcar.
Bate los huevos con el kéfir usando unas varillas. Incorpora el aceite vegetal refinado (de sabor neutro) y mezcla bien todos los ingredientes líquidos. Te servirá cualquier aceite suave: de maíz, de girasol, de oliva suave o de colza.
Agrega el bicarbonato de sodio y vuelve a batir la mezcla líquida. El bicarbonato neutralizará la acidez del kéfir o de la leche fermentada para que las crepes no queden ácidas. Además, potenciará ese bonito efecto de encaje lleno de agujeritos y les dará un tono dorado precioso.

El bicarbonato reacciona con la acidez de la leche fermentada creando burbujas que darán ese aspecto de encaje.
Mezcla la levadura química con la harina de arroz. Ve incorporando los ingredientes secos a los líquidos en pequeñas tandas mientras remueves. Ten cuidado de no confundir la harina de arroz con el almidón de arroz, ya que son productos distintos. Deja reposar la masa lista entre 15 y 20 minutos a temperatura ambiente.

Añadimos la harina de arroz por tandas. Es importante dejar reposar la masa entre 15 y 20 minutos antes de cocinarla.
Calienta a fuego fuerte una sartén de fondo grueso de unos 20-22 centímetros de diámetro. Con una brocha de silicona o de cocina, pinta la superficie bien caliente con una capa fina de aceite vegetal. Vierte unas 3 cucharadas soperas de masa en la sartén engrasada, lo que equivale a unos 45-50 g por crepe. Por cierto, mi abuela solía engrasar la sartén con una pluma de ganso o con media patata cruda pinchada en un tenedor.
Cocina a fuego vivo. En cuanto la superficie cuaje y la base se vea dorada, dale la vuelta con cuidado y dora la crepe por el otro lado.
Ve apilando las crepes hechas una sobre otra en un plato; puedes comerlas recién salidas de la sartén. Eso sí, si piensas rellenarlas, es fundamental dejarlas reposar apiladas un rato. Recién hechas, las crepes de arroz son quebradizas y se romperán al intentar enrollarlas, pero tras una hora en la pila con su propio calor y vapor se vuelven totalmente elásticas y manejables.

Deja que las crepes reposen un rato apiladas; así ganarán elasticidad y no se romperán al rellenarlas.
El relleno más rico para las crepes de arroz: cuece un vaso de arroz redondo hasta que esté en su punto. Cuece también 4 huevos hasta que estén duros. Sofríe una cebolla picada fina en mantequilla y mézclala con medio vaso de cebolleta verde (tallos tiernos) picada. Junta el arroz, el sofrito de cebolla y los huevos duros picados, y añade 100 g de palitos de cangrejo rallados con el rallador grueso. Mezcla muy bien el relleno, coloca una porción en el centro de cada crepe de arroz y dóblala formando un paquetito cuadrado.
Para que tus crepes finas de harina de arroz resulten irresistibles, sírvelas con smetana (nata agria espesa tradicional, que puedes sustituir por crème fraîche), frutos rojos frescos o miel de flores. Si prefieres las versiones saladas, prueba el relleno de arroz, huevo y palitos de cangrejo que te propongo en la receta: realza en perfecta armonía el sabor neutro de la masa. Para una presentación vistosa en una comida especial, puedes doblarlas en triángulos o formar saquitos atados con un tallo de cebolleta verde o cebollino.
Recuerda que la harina de arroz tiende a depositarse en el fondo del bol, así que remueve siempre la masa con el cucharón antes de servir cada porción en la sartén. Si te sobran crepes para el día siguiente, guárdalas en la nevera bien tapadas con un plato o film transparente para que su delicada textura no se reseque. Antes de servir, basta con darles un golpe de calor en la sartén con un poco de mantequilla o en el microondas: volverán a estar tiernas, elásticas y aromáticas como recién hechas.



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