El pollo en salsa de cacahuete con ajo y alcaparras es una combinación fascinante, donde un ave tan humilde adquiere un perfil profundo y casi exótico gracias a los frutos secos tostados. Usar cacahuetes en salsas calientes es muy común en diversas gastronomías del mundo, desde África Occidental hasta el Sudeste Asiático, pero en esta versión incorporamos toques mediterráneos con el limón y las alcaparras. El aroma de los cacahuetes tostándose en el horno, entrelazado con el ajo confitado, crea una atmósfera increíblemente apetecible que inunda tu cocina mucho antes de sentarte a la mesa, transformando un simple caldo en el corazón de un plato excepcional.

Un pollo jugoso bañado en una salsa de cacahuete densa y aromática, el plato perfecto para disfrutar en familia.
Ingredientes
- 800 g de pollo (4 contramuslos grandes)
- 100 g de cacahuetes repelados
- 20 g de ajo asado o confitado
- 1/2 limón
- 1 cucharada de alcaparras
- unas ramitas de apio y perejil fresco
- 1 guindilla fresca (chile)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- sal, verduras y especias para el caldo
Elaboración
Pon los contramuslos o el pollo troceado en una olla. Añade una cebolla, dos dientes de ajo, apionabo, una zanahoria y un ramillete de eneldo y perejil fresco. Incorpora media cucharadita de pimienta negra en grano y 2-3 hojas de laurel. Vierte un litro y medio de agua fría y lleva a ebullición. Pon sal al gusto y cocina a fuego lento durante una hora. Saca el pollo del caldo y cuélalo con una estameña o un colador fino. Desecha las verduras y las especias.

Cuece el pollo con verduras y especias aromáticas hasta que esté tierno, logrando así un buen fondo para la salsa.
Mientras se cuece el pollo, prepara la salsa. Esparce los cacahuetes repelados sobre una bandeja de horno. Para esta receta puedes usar también cacahuetes salados, repelados o con cáscara. Si tienen piel, pélalos bien después de tostarlos.
Tuesta los cacahuetes en el horno precalentado hasta que adquieran un bonito tono dorado. Es crucial no quemarlos, así que vigila de cerca y remuévelos de vez en cuando.

Tuesta los frutos secos hasta dorarlos de manera uniforme, removiendo a menudo para evitar que se quemen.
Pasa los cacahuetes tostados a una tabla y, en cuanto se enfríen, échalos en la batidora de vaso o robot de cocina. Tritúralos dando toques cortos en modo pulso durante unos minutos hasta conseguir una textura de migas muy finas.

Tritura en el vaso los cacahuetes ya fríos usando toques intermitentes hasta lograr una textura arenosa.
Añade ajo asado o confitado a fuego lento en aceite. El ajo preparado así queda como una pasta tierna y dulce, facilísimo de triturar. Vierte un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Incorpora el ajo asado dulce y aceite de oliva virgen para aportar untuosidad a nuestra base de salsa.
Incorpora perejil y apio finamente picados. Necesitarás unas 2-3 cucharadas de hierbas frescas picadas en total.
Pela la mitad de un limón, exprime su zumo y cuélalo. Si quieres darle más intensidad, añade también la pulpa del limón sin las membranas blancas.

Exprime zumo de limón y añade su pulpa para contrarrestar la grasa del fruto seco con su vibrante acidez.
Añade unas alcaparras. Abre la guindilla por la mitad, retira las semillas para suavizar el picante y córtala finamente.

Unas alcaparras y guindilla fresca aportarán ese golpe de sabor picante y salino tan necesario en este plato.
Tritura todo el conjunto junto con los cacahuetes hasta obtener una pasta densa. Cuando veas que la mezcla forma una bola y gira pegada a las cuchillas, es el momento de parar.
Vierte poco a poco el caldo de pollo colado que habías reservado. Ajusta el punto de sal y bate una última vez para amalgamar a la perfección.
Coloca los trozos de pollo cocido en una sartén honda y de fondo grueso. Te aconsejo guardar el caldo sobrante en una botella dentro de la nevera; tener un buen fondo casero a mano es oro para hacer sopas o enriquecer salsas.

Dispón la carne ya cocida en la cazuela y guarda el fondo sobrante en la nevera para futuras recetas.
Baña el pollo con la suculenta salsa de cacahuete y caliéntalo a fuego muy suave o mételo al horno durante unos 10-15 minutos para que se integren los sabores. Sírvelo acompañado de un arroz blanco suelto o unas buenas patatas. ¡Que aproveche! Cocina con ganas y disfruta del proceso.
Lo ideal es acompañar este pollo en salsa de cacahuete con una guarnición capaz de empaparse bien de la salsa. Un arroz suelto, quinoa o un cremoso puré de patatas son opciones fantásticas. Si buscas darle un toque más fresco, espolvorea cilantro picado justo antes de servir o añade un hilo de aceite de sésamo para potenciar los matices de los frutos secos y redondear el plato. Si te sobra salsa, aguanta de maravilla hasta tres días en la nevera y funciona genial como aliño para ensaladas templadas con verduras a la plancha o como adobo para un asado de pavo. A los más curiosos os propongo un truco: sustituid parte del caldo por leche de coco. Así conseguiréis una textura mucho más sedosa y un guiño tropical, manteniendo intacta la chispa del ajo y las alcaparras.





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